miércoles, 22 de junio de 2016

El Agraciado

Decir aquello de 'el dinero no da la felicidad' queda muy romántico. Pero para mí, luchando de tú a tú con el nacimiento de mi hija, el momento más feliz de mi vida ha sido cuando de un día para el otro pasé a tener en mi cuenta bancaria una cifra de dinero para mí inconcebible hasta la fecha.

Algunos diréis que me paso comparando el hecho de convertirme millonario (tal vez multimillonario, aún no sé cómo catalogarlo) con el nacimiento de mi hija. Pero es la pura verdad. De repente sientes que se han acabado casi todos tus dolores de cabeza. Ya no habrá que pensar si debes o puedes permitirte ese capricho, ahora puedes permitirte lo que sea. El trabajo deja de ser una preocupación para convertirse en un hobby, sólo tienes que decidir en qué actividad prefieres entretenerte en tu día a día. Y así, de repente, cambian mil cosas más que ni se te pueden ocurrir cuando tienes un sueldo que se puede catalogar como 'normal'.

Y seguro que estáis pensando que más vale salud que dinero, pero creedme, el dinero puede proporcionarte una mejor salud sin duda. Acaso no gozaré de mejor salud dedicándome a lo que realmente me apetezca sin preocuparme si esto dará para sustentarme a mi y a mi familia. Acaso no gozaré de mejor salud disfrutando de los momentos de descanso y vacaciones que me apetezcan. Acaso no podré ofrecerle una vida mucho más cómoda a los míos con todo ese dinero.

Sé que este dinero no me hará inmune a según que enfermedades, que no ahuyentaré con él a las dolencias físicas que el destino (o lo que prefiráis) me tenga predeterminadas... pero oye, también me podré permitir los mejores médicos si llega el momento. Tanto para mí como para los míos.

Así que sí, yo ya era feliz, pero creedme si os digo que con esta inyección económica, la cual podría catalogar como ilimitada, de repente mira tú por donde, mi felicidad se ha visto multiplicada por mil.

No sé que habré hecho yo para merecer esto... Esta es una reflexión que se suele utilizar cuando ves sobre ti una desgracia... Pero yo no puedo dejar de cuestionarme esto en el momento más dulce de mi vida. Tengo una mujer que me quiere y a la que adoro. Un hija preciosa. Mis padres siguen conmigo. Mi hermana por fin será madre. Y de repente me llueve el dinero. Repito, no sé que habré hecho yo, pero debe de ser algo muy bueno.


Supongo que sólo queda que dar las gracias,.. ¿A quién? No sé, esto tampoco lo sé. Quizá sea simplemente suerte, quizá solo el hecho de haber elegido los número correctos. Ni tan siquiera seguí un patrón o una corazonada ni nada de eso para elegir los números que me han hecho ganar esta inmensa cantidad de dinero... Crucecitas sobre un papel numerado, algo tan sencillo como eso, tal vez algo me hizo marcar esos, tal vez fue clarividencia, quien sabe, o repito, tal vez únicamente estemos hablando de suerte.

Son cuestiones que hoy de repente han abordado mi cabeza. ¿Soy un afortunado? Parece que queda claro que sí, al menos bajo mi punto de vista, pero por qué... ¿Por qué yo?

Pero oye, lo dicho, que gracias por todo.

3 comentarios:

  1. Salud!
    Disfruta tu suerte y si te acuerdas pásate por aquí de vez en cuando..

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  2. Pues a ver si te invitas...

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  3. Tu como yo, apareces y desapareces cada mil, pero me encanta leerte cuando entro y sobre todo con tan buenas noticias. El dinero da la felicidad pero tu hija la triplica a que si? Besotes!

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