viernes, 29 de mayo de 2015

Nacer... Querer...

Es curioso como pasa el tiempo, como cambian las cosas, pero es aún más curioso como el tiempo nos cambia a nosotros mismos. Y a veces no hace falta que sea precisamente un largo periodo de tiempo el que nos cambie. A veces, por ejemplo, basta con año y medio.

Pues eso, que hace mas de año y medio que no pasaba por aquí, y hay que ver lo que han cambiado las cosas...  He de reconocer que he esbozado una sonrisa al leer el título de mi último post, (sin contar el que anunciaba el cierre de mi blog), la verdad es que ni lo recordaba, pero no deja de ser paradójico que hoy vuelva a escribir aquí, en lo que fue mi blog, justamente por el concepto contrario al que hacía alusión mi última publicación.

Morir... Nacer...

Pues sí, vuelvo por aquí por un nacimiento. Un futuro nacimiento, vaya, esperemos que todo vaya bien... El nacimiento de mi futuro hijo. ¿Se puede ser más feliz? Yo diría que no.

Y, ¿quien es la afortunada?, se preguntará alguno de mis antiguos lectores, si es que queda alguno por aquí después de tanto tiempo... Pues, ella, Lunar, Laura en la vida real, con quien iba a ser si no. Y es que, aunque durante la última etapa de mi blog no atravesáramos una buena racha como pareja y a pesar de que anunciara aquí públicamente nuestra ruptura, he de decir que no conseguimos estar separados demasiado tiempo... ¡Y que contento estoy de ello! No os aburriré con los detalles. Sólo os diré que a veces hay que alejarse para desear querer estar más cerca de alguien. Y si el sentimiento es mutuo, es que eso no hay quien lo pare, ¡oye!. Orgullos, debilidades, incompatibilidades, miedos... ¿dejan de importar? Pues no, pero supongo que simplemente comprendes que merece la pena lidiar con ellos.

Porque cada vez tengo más claro que la vida perfecta no es una vida sin altibajos, sin dolores de cabeza, sin tristezas, sin presiones, sin discusiones... Porque sin todo ello sería imposible valorar el otro lado de la moneda, el bueno; las grandes alegrías, el éxtasis, la victoria, la felicidad... Porque, la vida perfecta que nos vendió Bill Cosby no existe señores y señoras.... Y porque si de verdad existiera, permitidme que os lo diga, pero sería un puto coñazo.

Yo quiero reír, llorar, saltar, caerme, gritar, esconderme, besar, abofetear, cantar, chillar, morder, lamer... Y querer, quiero querer, que me quieran, que me odien, y si alguien me cae mal, le miraré con cara de odio, aunque me equivoque, porque de eso se trata, de equivocarse si hace falta. Porque también pediré perdón cuando llegue el momento y querré que me perdonen y que me pidan perdón cuando toque, y perdonaré, siempre perdonaré... Bueno siempre no, a decir verdad, sólo cuando yo quiera, porque en el fondo todo se basa en querer. Y yo lo quiero todo.

Todo. Y cuando digo todo, es todo.

Y mi sentimiento de hoy es ese todo, ya que desde que lo sé, desde que sé que voy a ser padre, siento que lo tengo todo. Y cuando le vea la carita ya no me quiero ni imaginar,... y ya cuando le vea en brazos de mi Laura ni os cuento,... ¡me los como a los dos!


Ya os iré contando, evidentemente, si es que quiero.