martes, 24 de septiembre de 2013

BLOG CERRADO. GRACIAS DE CORAZÓN A TODOS LOS QUE DEJARON SU HUELLA POR AQUÍ.

Morir

Colgar hoy el teléfono no ha sido fácil. Los finales nunca lo son. Quiero que leas esto, tal vez te sientas mejor, o tal vez lo haga yo, no lo sé. No llores, aunque yo tampoco puedo evitarlo. Es hora de que lo aceptemos. De nada sirvió ampararnos en nuestra desbordante atracción, como tampoco sirvió de nada aferrarnos a estos maravillosos años juntos. Sé que un día dejaremos de echarnos de menos y empezaremos a recordarnos sin más. Y el recuerdo ha de ser bueno. Nos lo merecemos. Creo que aún estamos a tiempo de hacer que lo sea, así que no sigamos estropeándolo. Aceptemos la derrota, no fueron las circunstancias, ni las desafortunadas casualidades, simplemente fuiste tú y fui yo. Fuimos nosotros.

Tú ya lo sabes, siempre es preferible morir que matar.



Y nunca podría perdonarme a mí mismo el hacerte daño.

Seremos felices, no lo dudes ni un segundo.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Puede ser

Es como si se hubiera parado el tiempo. No avanza. No avanzo. Lo extraño es que no me importa.

¿Y si desaparezco? ¿O desapareces? ¿Qué pasaría?

Sé lo que debería hacer. Me sé la parte lógica de memoria. Pero aquí estoy, tratando de dibujar en mi techo con el espeso humo que brota de mi garganta, pensando en un pasado que hace nada era el presente. Fantaseando con un hipotético futuro. Y en si tus pies fríos estarán echando de menos ahora mismo a los míos.

Y me pregunto si aquella debería haber sido nuestra última noche, o si aún está por venir. O si igual no existe ni existirá.

¿No era eso el amor? ¿No pensar en un sin nosotros? Pero qué más dará, ¿no?

Tal vez no sea amor, pero nos resucitará por dentro. Odio estar muerto.

Y quién sabe, puede ser. Puede ser que tu sonrisa le gane ese pulso al dolor.

 

lunes, 2 de septiembre de 2013

Pedazos

Hablabas fuerte. Te reías fuerte. Sonabas tan alto que era imposible escuchar otra cosa. Siempre conmigo. Siempre presente. Escandalosa. Lo llenabas todo.

Hasta que te fuiste. Sólo dejaste silencio. El silencio. Y la espera. Y de tanto esperar empecé a ver grietas. Pedazos.

No sé cómo, pero lo has hecho. Has conseguido que nada, nada de nada, nada de lo que vayas a decir, nada de lo que vayas a hacer, nada, me parecerá cierto.

No como antes.

Ya sólo falta cicatrizar.