martes, 23 de julio de 2013

Otro día

Son casi las doce. Acabo de estar media hora en el balcón. Bebiendo, fumando, procurando no pensar. Tratando de escuchar el silencio, dispuesto a disfrutar de la brisa que recorre a estar horas las calles de mi ciudad. Debería llover, así tal vez la humedad se llevaría este horrible olor a verano. Enciendo otro cigarro, pongo la tele, la apago. Nada me distrae. No encuentro la canción que necesito escuchar. No sé hacía donde voy. Apenas recuerdo de donde vengo, ni qué hacía, ni quién era yo antes de echarte (nos) de menos.

Mañana será otro día. Otro exactamente igual a este.

viernes, 19 de julio de 2013

Historia

Dicen que a veces hay que perderse para encontrar lo que buscas. Pero lo que nunca dicen es qué hay que hacer cuando encuentras todo lo que buscabas y de pronto lo pierdes. Supongo que a eso se le llama perderse del todo. Empiezas a dejarte guiar por el todo y llegas a un lugar al que nunca hubieras pensado llegar. A la nada. Allí tocas fondo y todo lo que había sido tu vida hasta entonces se convierte en un recuerdo y más tarde en historia.

Nuestra historia. De la que hoy (aúnsiguen hablando todas las canciones.

miércoles, 10 de julio de 2013

En mis sueños...

No quiero dormir. Ni soñar. Mis sueños me resultan demasiado crueles. Sobretodo cuando sueño que todo podría haber sido diferente. Y cuando digo diferente me refiero a mejor. Más feliz. Más sonriente. Más sincero.

En mis sueños todos los niños son rubios con los ojos azules, los jarabes saben a chocolate y de los grifos sale zumo de naranja recién exprimido. Y en mis sueños el amor nunca se acaba... Pero la vida real no está en mis sueños. Ni en los de nadie, supongo.

El despertador me arrastra cada mañana a una vida en la que me miro al espejo y no hay nadie detrás de mí lavándose los dientes. Una vida en la que el café está demasiado amargo y los tenedores oxidados por el puto lavavajillas.

Y me pregunto si realmente todo podría haber sido distinto. Como en mis sueños...

Pero ya es tarde, ningún banco aceptaría mis buenas intenciones como aval. Ningún tribunal me levantaría ya la condena. Ya sólo cabe sobrellevar las 500 noches.

Porque, repito, ya es tarde. Ya se esfumaron todos los oasis del pasado. Ahora se extiende ante mí un enorme desierto bajo un abrasador sol de justicia.

Ya solo quedan lágrimas, sudor, arena y escorpiones.

martes, 2 de julio de 2013

Tormenta

Cuando se avecina una tormenta debes decidirte entre huir a ponerte a cubierto o continuar tu paso asumiendo que llegarás mojado a donde quiera que vayas. De tu decisión dependerá que te desvíes de tu rumbo, que llegues tarde, que te pierdas, que te arrepientas, que te empapes, que caigas enfermo…

Y debería ser fácil. Decidir debería ser fácil. Un simple acto reflejo. Y no me parece que lo esté siendo. O tal vez ya hayamos elegido y no nos atrevamos a revelar nuestras cartas. A decirlo en voz alta. Y me da miedo que te hayas cansado de aguantar chaparrones. Ni siquiera sé si yo mismo soportaré remojarme de nuevo.

Y a ratos siento como si ya no te importara. Parece todo tan distinto. Hace bien poco no eras quien pareces ahora y supongo que yo no me parezco a quien solía ser. A veces tengo la sensación de que el otro lado de la cama está cada vez más lejos. Y entonces me pregunto si tú también estarás despierta, procurando no moverte, escuchando los relámpagos. Mientras, como yo, contienes la respiración tratando de no hacer ningún ruido.

Pero no me giro a comprobarlo. Porque ha nacido en mi un extraño miedo. Un miedo a encontrarme con tu espalda. Un miedo a lo que omites. A todo lo que no me dices. A que de pronto los truenos te den sueño y te encuentre plácidamente dormida. Ajena a todo.

Y encima a mí, en lugar de intentar hacer un último esfuerzo y tratar de enfrentarme a ese miedo, me da por mandarte mil estúpidos mensajes subliminales.

Porque me cuesta, todo esto me sobrepasa. Y sabes que pocas veces me faltan las palabras, pero...

¿Què vols que et digui que no sàpigues ja?