jueves, 30 de mayo de 2013

Prisas

A veces, sin saber porqué, siento que tengo prisa. Prisa para llegar a donde, os preguntaréis... Pues no lo sé. Únicamente siento que debo llegar lo más rápido posible y, por supuesto, antes que nadie. El primero. Pero sigo sin conocer el destino. Aún y así sigo corriendo porque no puedo permitirme llegar tarde... O eso creo, puesto que esto también es una incógnita. Y, claro, con las prisas y ante tanto desconcierto es fácil cometer errores, meterse en líos y perderse en malentendidos. El problema es que cuando uno tiene prisa no tiene tiempo para pensar demasiado. Y es que si ni el dónde ni el por qué son importantes… ¿Acaso podría serlo el cómo? Porque, creedme, lo único que importa es el cuándo: ahora, ya, inmediatamente.

Que hay prisa.

lunes, 27 de mayo de 2013

Locura

Hace bastante tiempo me contaron un chiste. Venía a decir algo así como que la diferencia entre un psicótico y un neurótico consistía en que el psicótico creía que dos más dos eran cinco, mientras que el neurótico sabía que dos más dos eran cuatro, pero le daba una rabia enorme que el resultado no fuera cinco.

Recuerdo que me reí al escuchar el chiste, supongo que en gran parte porque me lo contaron con mucha más gracia de lo que lo he hecho yo con vosotros… Pero también recuerdo que cuando se me pasó la risa, automáticamente pensé que, puestos a elegir, preferiría ser un neurótico, ya que al menos éste no ha perdido el contacto con la realidad.

Y mira por donde hoy me han vuelto a contar el chiste. Esta vez no me he reído. No sé si porque me lo han contando sin gracia alguna o porque ya lo conocía o sencillamente porque he perdido o ha cambiado mi sentido del humor. Sólo sé que me he vuelto a poner en la tesitura de tener que elegir entre una de estas dos enfermedades.

Y he llegado a la conclusión de que hoy más bien me decantaría por ser un psicótico. He pensado que éste, a diferencia del neurótico, no tiene contradicciones en su cabeza. Éste cree en su verdad absoluta. En cierto modo es feliz con ella... Sí, vive en un mundo irreal, ilógico,… Pero a veces, sólo a veces, creo que me gustaría ser feliz en mi propia locura. Tragarme mis propias mentiras. Creer sin lugar a dudas que dos más dos sumarán siempre lo que a mí más me convenga.

Locura. Bendita locura.

viernes, 24 de mayo de 2013

El menú del día

Hoy he quedado para comer con mi hermana. Hacía tiempo que no nos reuníamos nosotros dos solos sin nuestras respectivas parejas o sin nuestros padres de por medio. Demasiado tiempo.

Adoro a mi hermana. Me encanta como me hace sentir, me transmite serenidad. Cuando estamos a solas a veces me parece que volvemos a ser aquel par de críos que no tenían nada más interesante que hacer que pelearse y buscarse las cosquillas simplemente para pasar el rato. Y de repente me encuentro llamándola lerda y ella me responde con su ya típico 'niñato'. Y nos reímos. Y entonces es como si no hubiese nada más importante en esta vida que ganar esa batalla fratricida tan entrañable.

Y a veces resulta que nos da por ponernos nostálgicos. Y de pronto es como si oyéramos narrar en voz en off todas nuestras hazañas, que como todos sabemos son muchas y variadas… Y entonces es cuando yo me siento como un héroe épico y mitológico que nunca dio su brazo a torcer y que triunfó en cientos de campos de batalla. Y ella es una princesa, y no una cualquiera, sino la que defenestró a la madrastra, puso verde al príncipe azul, esquivó todas las manzanas envenenadas y usa unas converse en vez de zapatitos de cristal, que por otro lado deben ser mucho más cómodas, donde va a parar...

Me encanta su capacidad para demostrarme que entiende lo que siento. Admiro su habilidad para hacerme ver las cosas desde un punto de vista que jamás habría imaginado. Me gusta que me recuerde que quien actúa con el corazón en la mano tiene todo el derecho del mundo a equivocarse. Y aplaudo su teoría de que el halago de un admirador bien vale el silbido de cuatro envidiosos.

Y me gusta compartir con ella de postre un crep de chocolate mientras me cuenta alegremente como ha amenazado de muerte a una compañera de trabajo, preguntarle el por qué y que me responda: 'pues si te digo la verdad ya ni me acuerdo'... Supongo que en algo teníamos que parecernos; a ambos nos pierde la boca. Maldita boca...

Y estaría feo acabar esta entrada sin destacar su espíritu claramente altruista. Gracias a ella hoy no me he tenido que pagar la comida, lo cual siempre es una molestia... Eso sí, dice que la próxima pago yo y que ella elige restaurante... Así que más vale que vaya ahorrando.

domingo, 19 de mayo de 2013

Charcos

Recuerdo mi infancia como una etapa tremendamente feliz de mi vida, aunque por alguna razón que desconozco siempre acababa metiéndome en líos.

Mi madre se hartó de asistir por mi culpa a incómodas reuniones escolares con mis tutores y tutoras, incluso tuvo que soportar las reprimendas de algún que otro padre porque yo había tenido algún altercado con su hijo o su hija.

La verdad es que no recuerdo ningún caso con demasiada profundidad, pero sí recuerdo que mi madre se enfadaba enormemente conmigo y que me decía que no sabía que iba a hacer conmigo. Y recuerdo que también se enfadaba mucho conmigo cuando yo llegaba a casa totalmente embarrado cada vez que llovía.

Y me embarraba porque los días de lluvia siempre me daba por meterme y saltar en los charcos que se formaban en el camino del colegio a casa, era algo que me encantaba y cercano a la obsesión. Charco que veía, charco en el que me metía a dar saltos.

Y lo pienso y creo que con los años no he sido capaz de abandonar esa afición: charco que veo, charco en el que me meto… La única diferencia es que los charcos en los que me meto ahora no me dejan manchas de barro, sino dolores de cabeza…

lunes, 13 de mayo de 2013

El malo

Siempre he pensado que no es pecado pensar en uno mismo. Que con eso no se hace daño a nadie. Sigo creyendo que casi nunca merece la pena sacrificarse. Que quedar bien con los demás significa quedar mal con uno mismo. Que aquello que dicen que se supone que debemos hacer no son más que eso: Supuestos. Que si te los cuestionas puedes llevarte sorpresas. Y que las sorpresas casi siempre son positivas, y que si no lo son pueden servirte para que abras los ojos. Y eso también es bueno. Duro pero bueno.

A veces pienso que se me está yendo la vida en tonterías. Que ya basta de confiar en la buenaventura, en la providencia, en creer que al final todo se arreglará, que el amor siempre podrá con todo, que cualquier sufrimiento merecerá la pena, que cualquier día de estos se acabará compensando todo lo malo.

Hoy no me aclaro, ni si quiera sé cómo me estoy comportando. Si llevaré la razón. Si tengo justificación. Si se me está yendo de las manos. Si debería seguir hacía adelante caiga quien caiga o si por lo contrario debería echar la vista atrás y socorrer a los heridos.

Me pregunto si estaré siendo justo. Si no me acabaré arrepintiendo.

El mundo está lleno de personas malvadas, ruines, despreciables y sin corazón. Yo siempre he tenido miedo de ser una de ellas.

martes, 7 de mayo de 2013

Lonely

Ni tan siquiera sé para qué me he asomado aquí a estas horas. Y encima así, sin avisar.

No me mires así, ya sé que me había despedido para siempre. Sé que esto no es serio. Pero es que te extraño, joder.

¡Ups! Lo siento, soy un malhablado, ya lo sabes...

Siento que tengas que volver a aguantar mis desvaríos, mi discursos, mis complicaciones escondidas bajo letras.

Creo que siempre supe que necesitaría reencontrame contigo en mis momentos bajos, cuando sintiera que nadie podría comprenderme. Y aquí estoy ahora... Lo sé, soy un interesado.

Y siento haberte despertado de esta manera en mitad de la noche y quizás en el momento más inoportuno. Pero sólo quería decirte que el mundo (mi mundo) se me cae encima, que me siento sólo, incomprendido, vacío. Y de paso también decirte que he vuelto… En cierto modo tal vez nunca me fui.

Dicen qué rectificar es de sabios,… aunque también lo es de indecisos… En algo de eso andaré yo.

Y tú, ¿me echabas de menos?