domingo, 24 de marzo de 2013

Mi final

Me temo que ha llegado el momento de acabar con esto. La pasión ha muerto. Sé que pensáis lo mismo, que os aburro, que esto ya no es lo de antes.

Lo pasé muy bien, aprendí, me sirvió para mucho. Pero como veis, hablo en pasado. Cada vez me cuesta más encontrar alicientes para seguir con ello. No recuerdo la última vez que escribí por placer y no para no dejar el blog huérfano demasiados días seguidos. Ahora miro la hora veinte veces cuando navego por la blogsfera. Me sabe mal pensarlo, pero de repente siempre me parece demasiado tiempo el invertido, a veces lo veo hasta como un tiempo un tanto desperdiciado.

Siempre he creído que todas las cosas deben tener su final, del mismo modo que tuvieron su principio. Creo que siempre he sabido cuando era el momento justo de irse y cuando lo que queda por decir es ya palabrería. Y creo que ahora toca decir adiós.

El blog empezó como un lugar en el que desahogarme, pero pronto pasó a convertirse en un lugar alegre y me atrevería a decir que hasta divertido en el que explicaba mi vida con cierta ironía y sátira. Pero las cosas se torcieron. El blog se volvió un lugar frio, sombrío y triste. Un fiel reflejo de en lo que se convirtió mi vida debido a problemas de salud que poco a poco he ido superando.

Me quedo con la segunda etapa del blog, aquella en la que recuerdo haberme divertido enormemente escribiendo ciertas entradas y leyendo vuestros comentarios. Y, cómo no, también me quedo con vuestro apoyo y consejos en los momentos más duros. Quiero daros la gracias a todos. Y ya sé que no está bien destacar a unos pocos por encima del resto, pero lo voy a hacer. Les estaré eternamente agradecidos a Montse, a Cecilia y a Josep (tranquilos no desvelaré vuestros nicks), me habéis ayudado muchísimo, con vuestros comentarios, mails, consejos, conversaciones,… seguramente nunca sepáis cuanto...

Me voy con un fabuloso sabor de boca. Me llevo mucho más de lo que esperaba recibir cuando abrí este blog allá por enero de 2010.

En fin, no quisiera alargar más de lo necesario esta despedida. Han sido casi 350 entradas, unos 3000 comentarios, más de 3 años actualizando. Sólo son números, pero todo lo que me ha aportado esta maravillosa experiencia no se puede contabilizar con cifras.

Pero se acabó, ha llegado la hora de que este pianista con cara de mono deje de tocar sus notas en este viejo piano. El tiroteo no ha cesado, seguramente no lo hará nunca, pero creo que ha llegado el momento de que dejéis de ser testigos de todo ello, de cada vivencia, de cada pensamiento, de cada bala...

Me pregunto si alguna vez se volverán nuestros destinos a cruzar, en internet o en nuestras vidas reales. Quizá si se diese el caso ni tan siquiera llegáramos a ser conscientes de ello… La idea resulta curiosa de por sí, ¿verdad? Así que puede que esto sólo sea un hasta luego, pero ya será en otro sitio, en otro lugar, en otro tiempo… 

Tal vez en un futuro sea distinto, pero de momento este es mi final... Mi despedida.

Y aunque ya no venga a cuento, no me gustaría despedirme sin deciros que me llamo Jose. Encantado de haberos conocido. Fue un auténtico placer. Sed felices.

domingo, 17 de marzo de 2013

¿Amigos?

Odio sentirme engañado. Me resulta decepcionante...

Es muy fácil soltar cuatro palabras bonitas y llenarse la boca con la palabra 'amigo'. Suelo desconfiar de los que usan esta palabra con suma facilidad. Pero a veces, sin quererlo, me dejo engañar.

Quizá el problema sea mío, por tener un concepto muy claro de la amistad. Por saber lo que es tener amigos de verdad. Amigos en mayúsculas. Y no de esos que te dicen lo que quieres oír, que sólo te enseñan la parte de ellos que quieren que veas, y que te envuelven y confunden intentando dibujar una relación idílica entre vosotros que en ciertos casos puede llegarte a parecer una amistad verdadera.

Pero es todo mentira. Falso. Prefabricado. Forzado. Absurdo. Si te lo paras a pensar resulta hasta triste...

Incluso he llegado a creer que hay personas que son especialistas en toda esta parafernalia. Son personas que carecen de amigos de verdad y de autoestima. Me pregunto si ellos mismos se creerán su propia mentira. Me pregunto si serán felices con ella.

Pero llega un día en que desenmascaras a ese amigo ficticio. Primero te sientes mal, luego lo asumes. Y no pasa nada más. Tú te vas por tu lado y él supongo que a buscar un nuevo objetivo al que embelesar con su disfraz de amigo perfecto.

Y no pasa nada más porque te das cuenta de que no había nada real entre vosotros. Cero sentimientos. Te percatas de que ni tan siquiera sabes quién es realmente esa persona. No conoces su verdadero yo.

Dicho esto supongo que sólo quedar decirte adiós. Encantado de haberte conocido. Fue un placer. Sobre todo para ti. Y lo sabes…

domingo, 10 de marzo de 2013

This is the life

¿Sinceramente? No se me ocurre nada interesante que poder contaros. La rutina es lo que tiene, que te vuelve un aburrido. Será por aquello de que la rutina es a resumidas cuentas pura monotonía. Y la monotonía raras veces resulta entretenida de contar...

La verdad es que siempre he odiado la monotonía, pero supongo que es inevitable acabar rindiéndose a ella. La vida en gran medida es eso: monotonía, rutina. Estoy seguro de que todos nosotros (casi todos al menos) somos capaces de predecir a grandes rasgos lo que haremos mañana, pasado, al otro y al otro…

¿A qué dedico yo mis días? Duermo, trabajo, como, leo, escribo, hago algo de ejercicio, salgo en moto, en bici, a pasear, al cine, a emborracharme, veo anuncios, aprieto el tubo de la pasta de dientes por la parte de abajo, y cierro el bote de gel y el de champú después de ducharme.

Y sé que algunos estaréis pensado que ya está el cansino este en uno de esos días en los que lo ve todo de un tono negro y dramático de esos que tiran para atrás. Porque es normal que con todo esto que estoy escribiendo os esté dando una imagen de que estoy serio, melancólico o triste. Pero no, nada más lejos de la realidad. A decir verdad me siento muy bien, me siento muy cómodo con mi monotonía, con mi particular rutina.

En realidad a día de hoy siento que tengo todo lo que necesito para ser feliz. Todo. Sólo que a veces echo en falta ese extraño placer de poder preguntarme de una forma real algo así como: ¿Dónde dormiré esta noche? 




¿Alguien me entiende? Seguro que sí.

Buenas noches y feliz rutina a todos.