domingo, 27 de enero de 2013

Bolas de nieve

Estoy genial. Mi vida es prácticamente la misma que hace tres meses pero no me siento como si fuese así.

Sigo levantándome a las 8:30 para ir a trabajar. Sigue sin gustarme tener que comer en el trabajo con personas a las que no considero amigos míos. Sigo quedando con Festivo y Sensato para hacer deporte un día sí y otro no. Continúo yendo al psicólogo los jueves a las 19:30. Sigo disfrutando de la locura que es compartir casa y vida con Lunar. Y me sigo divirtiendo cada fin de semana con las actividades de casi siempre. Aún así no me siento igual.

No me siento igual desde el día que por fin hablé con mi padre. Hablar de hablar. Hablar de verdad. De detalles que llevaban años amargándome el subconsciente. Y no me siento igual desde que me dijo que se sentía orgulloso de mí.

Ni siquiera tengo la necesidad de explicarlo. Me basta con saber que después de ese día estamos en paz. Él conmigo y yo con él. Porque siempre he sabido que ambos nos sentíamos culpables. Aunque no lo dijéramos. Aunque nadie lo sospechara. Y fue genial acabar con ello, me ha cambiado el humor totalmente. Y a él también se le nota, por mucho que él sea mucho menos expresivo que yo.

En realidad he de reconocer que pensaba que esto nunca iba a suceder. ¿Qué posibilidades había después de tantos años? Me sentía frustrado. Y ahora en cambio me siento como si me hubiera quitado un algo de encima, una presión, una incomodidad… no sé.

Lo que sí sé es que visto a toro pasado probablemente no tenga sentido que algo tan tonto me haya afectado tantísimo y supongo que aún tiene menos sentido seguir analizándolo. En realidad cada vez que me paro a pensarlo le encuentro menos sentido,... y ya tenía bastante poco.

jueves, 24 de enero de 2013

Al descubierto

Quien escribe soy yo. Este es mi secreto. Léelo, aquí está todo. Mis últimos tres años resumidos en un blog. Mi día a día. Nuestra historia. Mi vida. A veces comedia, otras tragedia, incluso a ratos me he puesto en plan romántico. Básicamente un largo vaivén de sensaciones, de momentos, vivencias, anécdotas, de pareceres, ideas, neuras y hasta he aireado algunas intimidades… Lo siento yo soy así, tengo la lengua demasiado larga, pero eso tú ya lo sabes... Ah, y te puse un apodo, seguro que te suena,... ¿lo entiendes ahora?

Seguramente ahora, mientras lees esto, te cueste comprender que es todo esto, que significa para mí este blog. Ya te lo explicaré con más calma... Pero en nuestro tercer aniversario quería hacerte este pequeño regalo. Quería que lo primero que leyeras en nuestro día fueran estas palabras. Quería compartir este rinconcito contigo. Tan mío, pero supongo que a la vez tan tuyo. Pues tras cada párrafo, tras cada palabra, tras cada coma,… casi siempre asomas tú. Nosotros.

Léelo. Tal vez encuentres cosas aquí que te sorprendan, que no te esperes, que te disgusten… Pero no me lo tomes en cuenta, ya sabes que últimamente los veranos me nublan la mente y que siempre tiendo a dramatizar, a exagerar tanto lo bueno como lo malo. Descubre cómo he vivido yo nuestra historia. Qué he sentido. Cómo he cambiado. Cómo hemos cambiado...

Tres años pueden parecer muy pocos, pero tengo la sensación de que hemos madurado mucho. Y lo mejor es que creo que lo hemos hecho juntos, al unísono. Yo ya no soy aquel que hacía ver que todo le resbalaba. Y tú ya no eres aquella alocada que siempre iba maquillada y vestida de gala. Pero te miro y sigo reconociendo a aquella chica que me susurró al oído ‘no podrás resistirte’, provocándome escalofríos.

Y, ¿sabes? Me los sigues provocando.

Feliz tercer aniversario, nena. Te amo.

viernes, 18 de enero de 2013

Vuelvo a las andadas

Esto de reencontrarse a uno mismo es un gran invento. De pronto, como por arte de magia, vuelves a recordar quién, cómo y porqué eras quien en realidad eres. Pero como todo hijo de vecino, uno tiene sus fantasmas del pasado, y supongo que resulta inevitable que estos resurjan de sus cenizas… Y nunca mejor dicho...

Y es que entre mis muchos fantasmas del pasado se encuentran el tabaco y la noche… Porque sí, he de reconocer que poco a poco he ido volviendo a ser lo que se considera un fumador. De hecho creo que nunca he dejado de considerarme a mismo como tal.

Y la noche, qué decir de la noche,… siempre ha sido pasada la medianoche cuando mi mente ha estado más lúcida, más cómoda consigo mismo. A estas horas me siento libre para pensar, para elucubrar, para asomarme al balcón con un piti y dejar volar mi mente al infinito y más allá...

Supongo que de tanto en tanto merece la pena volver a las andadas.

Y aunque Estopa nunca haya sido santo de mi devoción, dejadme que ya que les he plagiado el título del post, también les robe este tema. (Aunque al fin y al cabo no tenga demasiado que ver con lo que pretendo expresar con esta entrada).


Un vez más: felices desvelos.

miércoles, 16 de enero de 2013

Y el chocolate espeso

No aguanto los rodeos, las ambigüedades, los ‘no sé’, los ‘tal vez’, los ‘ya veremos’. Me ponen nervioso. Me desestabilizan. No sé qué pensar. Mi pensamiento puede generar tantas conjeturas que puedo llegar a desquiciarme.

Prefiero las cosas claras. Que la gente diga lo que piensa, lo que siente, lo que quiere. Y más en un momento como este, en el que me siento bien, pleno, radiante, brillante. Un momento de esos en los que te sientes el mejor y piensas ‘joder, no me vengas ahora con historias’.

Es por eso que hoy he creído oportuno plantarme en el trabajo y poner orden ante tanta falsedad. Sé que habrá quien se haya sentido desconcertado, sorprendido o hasta asustado. Pero estoy seguro de que también habrá quien lo valore positivamente.

Lo siento, chicos, a esto se le llama personalidad y probablemente la haya tenido un tanto adormecida últimamente, de ahí el desconcierto… Pero es lo que hay, yo soy así, necesito dar un zapatazo en el suelo de tanto en tanto para que se me oiga, para hacerme notar, para que nadie se olvide de que sigo siendo el rey.

jueves, 10 de enero de 2013

Principios

No me gustan los finales. Tal vez por eso odio los diciembres. En cambio, me encantan los principios. Los principios siempre son excitantes. Interesantes. Adictivos. Quieres más y más porque lo nuevo nunca cansa. Engancha. Porque es nuevo. Los finales no. En los finales todo parece viejo. Obsoleto. Anticuado. Cansino… Los finales a veces se resisten. Agobian. Parece que no van a llegar nunca. Y cuando algo acaba, siempre hay algo nuevo esperándonos. Un principio. Y es entonces cuando todo parece posible, cuando las posibilidades parecen infinitas, cuando parece haber tiempo para todo. Cuando te dices: ‘¿Y por qué no?’.

Tal vez por eso me encantan los eneros.

lunes, 7 de enero de 2013

Reloaded

Últimamente no encuentro tiempo para pararme a escribir. Mis propósitos de año nuevo me han empujado a hacer deporte de una forma más asidua de la que lo venía haciendo en los últimos meses. He vuelto a correr, al gimnasio, sigo saliendo en bici, en moto...

Además he decidido apegarme un poco más a mis amistades, que en realidad las tenía un tanto desatendidas. Creo que ya iba siendo hora de volver a ser quien en realidad soy. Un tipo sociable, sonriente, activo, deportista y no esa alma en pena que durante este último medio año o más se ha arrastrado de casa al trabajo y del trabajo a casa, pasando de tanto en tanto a lloriquear y autocompadecerse por su blog...

Ha sido seguramente demasiado tiempo desaprovechado...

Pero hoy no podía dejar de publicar. Justo hoy hace tres años que inicié mi andadura en este mi blog... La verdad es que lo he intentado, pero no acierto a recordar cómo fue aquel jueves 7 de enero de 2010. Ni siquiera sé si fue un día soleado o nublado, o si tuve un buen día en el trabajo, o si hice algo al plegar antes de ir para casa...

Y tampoco tengo ni idea de porque fue justo aquel día cuando decidí escribir mi primera entrada. Y me parece extraño... Me resulta curioso como a veces el pasado puede llegar a ser casi tan enigmático como el propio futuro... Me resulta curioso e incluso llega a preocuparme. Porque supongo que es normal ir olvidando detalles, sensaciones, situaciones; pero lo peor es que si no estás lo suficientemente atento, empiezas a olvidar cosas importantes, cosas que deberían ser vitales.

Puedes llegar a olvidar costumbres, sentimientos, promesas, objetivos, ideales,... y lo que es peor: a personas, incluso a ti mismo… Y no me gusta. Y quiero remediarlo. Así que estoy en ello. Ha llegado el momento de revisitar viejos lugares. Retomar viejos hábitos. Reanudar ciertas amistades. Rememorar antiguas ilusiones. Redescubrir todo mi entorno. Reencontrarme a mí mismo…

En definitiva, reemprender mi camino... El mío.