jueves, 1 de agosto de 2013

Arriba, arriba

A veces corren las horas, las semanas, los meses, años incluso, y no sucede nada. Otras veces, en cambio, sucede que en cuestión de segundos cambian millones de cosas. Y es difícil, los cambios drásticos son siempre difíciles de asumir. Si fuera fácil el mundo sería perfecto. Nosotros seríamos perfectos. Y aunque en algunas ocasiones lo sintamos, o alguien nos lo haga sentir, ninguno de nosotros lo somos...

Resulta que un día llega una persona y te dice que eres el mejor y tú te lo crees. Te sientes grande. Y es entonces cuando te vuelves más débil. Qué ironía, ¿eh? Así que construyes sobre quién te hace sentir tan único, pero cometes un error: olvidas guardar un salvoconducto. Por si todo falla, por si el castillo del príncipe y de la princesa se viene abajo. Y lo hace (siempre lo hace).

Y se cae. Te caes. Intentas resistirte, aferrarte, pero fuera del castillo la princesa deja de verte como a un héroe. Y se marcha. Y duele. Y no lo aceptas. Y caes más abajo. A ras de suelo. Te arrastras. Pero llega el día en que empiezas a levantarte (siempre llega).

Y levantarte te hace sentirte más sabio, aunque seguramente sea mentira. Pero aprendes que desde tan abajo se pueden apreciar muchas cosas que no veías cuando estabas arriba. Desde allí descubres que estás rodeado de cimas, cada cual más apetecible. Y quieres volver a subir. Y la sensación de poder elegir te hace sentir de nuevo importante. Porque sientes que tú vuelves a ser el protagonista.

Y te gusta.

5 comentarios:

  1. Nunca hay que perder la perspectiva ni elevarnos mucho por encima del suelo ;)

    Y nos gusta percibirte mejor... muaks guapetón!

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  2. Ahhhh y no hay héroes ni príncipes ni princesas. Sólo en las pelis y en los libros.

    A veces nos hace tanto daño soñar... deberían enseñarnos a practicar las "ensoñaciones controladas" XD.

    Estoy que desvarío hoy ehhh...pufff.

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