miércoles, 10 de julio de 2013

En mis sueños...

No quiero dormir. Ni soñar. Mis sueños me resultan demasiado crueles. Sobretodo cuando sueño que todo podría haber sido diferente. Y cuando digo diferente me refiero a mejor. Más feliz. Más sonriente. Más sincero.

En mis sueños todos los niños son rubios con los ojos azules, los jarabes saben a chocolate y de los grifos sale zumo de naranja recién exprimido. Y en mis sueños el amor nunca se acaba... Pero la vida real no está en mis sueños. Ni en los de nadie, supongo.

El despertador me arrastra cada mañana a una vida en la que me miro al espejo y no hay nadie detrás de mí lavándose los dientes. Una vida en la que el café está demasiado amargo y los tenedores oxidados por el puto lavavajillas.

Y me pregunto si realmente todo podría haber sido distinto. Como en mis sueños...

Pero ya es tarde, ningún banco aceptaría mis buenas intenciones como aval. Ningún tribunal me levantaría ya la condena. Ya sólo cabe sobrellevar las 500 noches.

Porque, repito, ya es tarde. Ya se esfumaron todos los oasis del pasado. Ahora se extiende ante mí un enorme desierto bajo un abrasador sol de justicia.

Ya solo quedan lágrimas, sudor, arena y escorpiones.

3 comentarios:

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  2. Llámame iluso pero pienso que el mejor aval son las buenas intenciones, que nadie no has matado a nadie para que no te absuelvan en el tribunal. Creo que todos merecemos una segunda oportunidad. Todo podría ser distinto sí pero Jauroles...todo cambia y todo es complicado. Ojala fuera todo más sencillo y la gente fuera más simple con sus sentimientos, todo iría mejor. Pero la palabra, las intenciones, las emociones de buen corazón no sirven siempre. No caigas tío, o si lo haces, levanta que el sol aprieta y la realidad la puedes vivir en un sueño si te atreves. Sé que de nada te servirán estas quizas vacuas palabras ante tu dolor pero confío en que salgas de este bache y veas cosas positivas, como soñar en que mañana todo irá mejor. Ánimo y un abrazo gigante.

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  3. Nunca te canses de luchar por lo que quieres. Cuando piensas que todo está perdido (y te lo digo por experiencia propia) resulta que te atreves a dar un último empujón, un último intento, y descubres que a veces lo imposible solo tarda un poco más. Biquiños!

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