viernes, 24 de mayo de 2013

El menú del día

Hoy he quedado para comer con mi hermana. Hacía tiempo que no nos reuníamos nosotros dos solos sin nuestras respectivas parejas o sin nuestros padres de por medio. Demasiado tiempo.

Adoro a mi hermana. Me encanta como me hace sentir, me transmite serenidad. Cuando estamos a solas a veces me parece que volvemos a ser aquel par de críos que no tenían nada más interesante que hacer que pelearse y buscarse las cosquillas simplemente para pasar el rato. Y de repente me encuentro llamándola lerda y ella me responde con su ya típico 'niñato'. Y nos reímos. Y entonces es como si no hubiese nada más importante en esta vida que ganar esa batalla fratricida tan entrañable.

Y a veces resulta que nos da por ponernos nostálgicos. Y de pronto es como si oyéramos narrar en voz en off todas nuestras hazañas, que como todos sabemos son muchas y variadas… Y entonces es cuando yo me siento como un héroe épico y mitológico que nunca dio su brazo a torcer y que triunfó en cientos de campos de batalla. Y ella es una princesa, y no una cualquiera, sino la que defenestró a la madrastra, puso verde al príncipe azul, esquivó todas las manzanas envenenadas y usa unas converse en vez de zapatitos de cristal, que por otro lado deben ser mucho más cómodas, donde va a parar...

Me encanta su capacidad para demostrarme que entiende lo que siento. Admiro su habilidad para hacerme ver las cosas desde un punto de vista que jamás habría imaginado. Me gusta que me recuerde que quien actúa con el corazón en la mano tiene todo el derecho del mundo a equivocarse. Y aplaudo su teoría de que el halago de un admirador bien vale el silbido de cuatro envidiosos.

Y me gusta compartir con ella de postre un crep de chocolate mientras me cuenta alegremente como ha amenazado de muerte a una compañera de trabajo, preguntarle el por qué y que me responda: 'pues si te digo la verdad ya ni me acuerdo'... Supongo que en algo teníamos que parecernos; a ambos nos pierde la boca. Maldita boca...

Y estaría feo acabar esta entrada sin destacar su espíritu claramente altruista. Gracias a ella hoy no me he tenido que pagar la comida, lo cual siempre es una molestia... Eso sí, dice que la próxima pago yo y que ella elige restaurante... Así que más vale que vaya ahorrando.

7 comentarios:

  1. Como mola tener hermanos. Me hubiera encantado.

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  2. A mí también me hubiese gustado no ser hija única. Biquiños!

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    1. Los que somos hijos únicos deberíamos trazar un plan para adoptarnos entre nosotros como hermanos... :p

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  3. OMG mi hermano no es el único que me llama "lerda" O_o.

    Qué bonito cómo hablas de ella. La verdad es que empezamos a valorar lo que significa tener un hermano/a sólamente cuando crecemos :)

    Besitos!

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  4. Me has emocionado una vez más (sensiblero estoy). Me das una envidia muy sana. Es grato tener algo así y poder contarlo, es maravilloso tener algo así en la vida.

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  5. otra hija única... ¡que tristecilla!

    bicos,

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