lunes, 13 de mayo de 2013

El malo

Siempre he pensado que no es pecado pensar en uno mismo. Que con eso no se hace daño a nadie. Sigo creyendo que casi nunca merece la pena sacrificarse. Que quedar bien con los demás significa quedar mal con uno mismo. Que aquello que dicen que se supone que debemos hacer no son más que eso: Supuestos. Que si te los cuestionas puedes llevarte sorpresas. Y que las sorpresas casi siempre son positivas, y que si no lo son pueden servirte para que abras los ojos. Y eso también es bueno. Duro pero bueno.

A veces pienso que se me está yendo la vida en tonterías. Que ya basta de confiar en la buenaventura, en la providencia, en creer que al final todo se arreglará, que el amor siempre podrá con todo, que cualquier sufrimiento merecerá la pena, que cualquier día de estos se acabará compensando todo lo malo.

Hoy no me aclaro, ni si quiera sé cómo me estoy comportando. Si llevaré la razón. Si tengo justificación. Si se me está yendo de las manos. Si debería seguir hacía adelante caiga quien caiga o si por lo contrario debería echar la vista atrás y socorrer a los heridos.

Me pregunto si estaré siendo justo. Si no me acabaré arrepintiendo.

El mundo está lleno de personas malvadas, ruines, despreciables y sin corazón. Yo siempre he tenido miedo de ser una de ellas.

5 comentarios:

  1. Solo con que te preguntes si obras mal dejas claro que corazón no es lo que te falta. Siempre es difícil. Biquiños!

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  2. Como dice Mandarica, el mero hecho de cuestionártelo confirma que no lo eres, ¿no crees?

    Estoy muy de acuerdo. Sacrificarse por alguien merece sólo la pena en muy poquitas ocasiones y con muy poquiiiitas personas en este mundo (probablemente sólo con ALGÚN miembro de tu familia y esto es aplicable a cada uno de nosotros) y una cosa es pisotear a los demás y otra muy distinta dejarte pisotear. Quien primero ha de mirar por nosotros, somos nosotros mismos.
    Valorarnos, querernos, respetarnos y respetar nuestros principios es el primer paso para intentar hacer lo mismo con los demás. No se puede construir el edificio sin unos cimientos sólidos. Pues eso.

    Ánimo, un beso!

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  4. Me ha encantado el comentario de Mandarica, porque es escueto y cierto.
    Yo soy de las que suelo dar demasiado a los demás, porque me nace no por quedar bien. Pero también saben los que me conocen que si no recibo de esa persona cuando la necesito o cuando esta en su mano dar. La próxima vez antes de pensar en el pensaré en mi.

    Y por eso no me considero mala , me considero justa.

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  5. Planteas algo realmente complicado a mi parecer. Ser justos con uno mismo y serlo con los demás siendo, a veces, dos cosas imposibles de conjugar. Como casi todo, depende del aspecto de la vida a la que te refieras. Ocurre que muchas veces necesitamos nuestro espacio y eso choca con la necesidad de otros que nos pueden tachar de esquivos, lejanos o algo peor. No sé exactamente por dónde irán los tiros pero algo me dice que tú, precisamente tú, no eres o no me das el perfil de persona malvada o ruín. Por todo lo que he leído de ti todos estos años diría muchas cosas, pero jamás malo o ruín...y creo que en el fondo lo sabes pero siempre en algún momento a todos nos surgen temores e inseguridades sobre si estaremos obrando correctamente. Se le llama conciencia y en muchos casos es una gritona que no nos deja escuchar el silencio de la tranquilidad. Un fuerte abrazo.

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