sábado, 9 de febrero de 2013

Oportunismo

Hoy he dedicado gran parte de la noche a recopilar escritos míos que habían quedado en el olvido deambulando por el disco duro de mi portátil. Divagaciones, pensamientos, reflexiones… y en definitiva textos incompletos que escribí durante el último año con la intención de publicarlos en el blog pero que por una cosa o por otra acabaron por no ver la luz.

Seguramente sea una afirmación que a los que me conocen les resultaría obvia, pero al leerlos me he dado cuenta de que a veces soy un tanto tremendista...

Y resulta que me han entrado unas ganas locas de viajar a ese pasado y encontrarme con ese yo del pasado que escribió todo aquello para intentar hacerle entrar en razón. Decirle que a veces nos engañan nuestras propias ofuscaciones. Hacerle entender que en realidad se encuentra en un gran momento de su vida. Explicarle que todo eso que le atormenta carece de importancia.

Pero luego me he dado cuenta de que por mucho que me dijera no conseguiría hacerme entrar en razón. Al fin y al cabo yo soy así, cuando me empeño en ver infelicidad, alineaciones negativas, apremios desafortunados… pues los veo y punto.

Así que he llegado a la conclusión de que aunque fuera posible viajar al pasado y advertirme de todo esto, lo mejor sería no hacerlo. Sería totalmente improductivo intervenir, pues en tal situación sería incapaz de hacerme caso ni a mí mismo. Me diría algo así como 'tío que fácil es decirlo para ti ahora, ahora que ya todo a pasado para ti, ahora que en tu presente las aguas ya han vuelto a su cauce.' 

Y sería muy raro tener que tacharme a mí mismo de oportunista.

8 comentarios:

  1. Es normal ver las cosas a la tremenda en determinadas circunstancias, luego cuando todo pasa y las aguas se calman, uno hasta se siente un poco tonto de haber sido tan dramático, pero en ese momento ese era el sentimientos y es inevitable, fluctuamos en el mar de emociones, y no, aunque volviéramos al pasado, seguro que no actuaríamos o sentiríamos diferente.

    ResponderEliminar
  2. ¿Tremendista tú? NO! XD

    Booohh, qué decirte... me identifico tanto contigo que podría haber escrito yo este post perfectamente ;)

    Muaks!

    ResponderEliminar
  3. Tremendistas, obstinados, obstrusos, da igual. No es realmente algo malo, creo que si lo ves con perspectiva, es una forma de inconformismo que, bien enfocado, puede servir para hallar grandísimos momentos en la vida, pero....claro, hay que saber ver esa perspectiva, hete ahí lo complicado. Me recuerdas mucho a mí...pero a buenas.

    ResponderEliminar
  4. Totalente de acuerdo con Bastet. Hay que ver las cosas con perspectiva y entonces eso que se supone que es tan negativo en realidad te ayuda a otras cosas :)

    ResponderEliminar
  5. Como tu mismo has visto no hubiera servido de nada autoaconsejarse.
    Esto es como cuando los padres intentan aconsejar a sus hijos al ver que van a comentar los mismos errores que ellos.
    Es difícil que lo consigan, porque uno necesita, experimentar, vivir, reflexionar y llegar a sus propias conclusiones.

    Besos

    ResponderEliminar
  6. jajajaja suele pasar... pero es logico ser tremendista en momentos malos... lo importante es que ahora todo esté bien, quizás tu yo del futuro si en algún momento vuelve a pasar por una mala racha y se pone tremendista lea de nuevo esta entrada y entre un poco en razón... o no... XD

    ResponderEliminar
  7. Por lo visto todos estamos de acuerdo en lo que has escrito....

    Besos!

    ResponderEliminar