domingo, 27 de enero de 2013

Bolas de nieve

Estoy genial. Mi vida es prácticamente la misma que hace tres meses pero no me siento como si fuese así.

Sigo levantándome a las 8:30 para ir a trabajar. Sigue sin gustarme tener que comer en el trabajo con personas a las que no considero amigos míos. Sigo quedando con Festivo y Sensato para hacer deporte un día sí y otro no. Continúo yendo al psicólogo los jueves a las 19:30. Sigo disfrutando de la locura que es compartir casa y vida con Lunar. Y me sigo divirtiendo cada fin de semana con las actividades de casi siempre. Aún así no me siento igual.

No me siento igual desde el día que por fin hablé con mi padre. Hablar de hablar. Hablar de verdad. De detalles que llevaban años amargándome el subconsciente. Y no me siento igual desde que me dijo que se sentía orgulloso de mí.

Ni siquiera tengo la necesidad de explicarlo. Me basta con saber que después de ese día estamos en paz. Él conmigo y yo con él. Porque siempre he sabido que ambos nos sentíamos culpables. Aunque no lo dijéramos. Aunque nadie lo sospechara. Y fue genial acabar con ello, me ha cambiado el humor totalmente. Y a él también se le nota, por mucho que él sea mucho menos expresivo que yo.

En realidad he de reconocer que pensaba que esto nunca iba a suceder. ¿Qué posibilidades había después de tantos años? Me sentía frustrado. Y ahora en cambio me siento como si me hubiera quitado un algo de encima, una presión, una incomodidad… no sé.

Lo que sí sé es que visto a toro pasado probablemente no tenga sentido que algo tan tonto me haya afectado tantísimo y supongo que aún tiene menos sentido seguir analizándolo. En realidad cada vez que me paro a pensarlo le encuentro menos sentido,... y ya tenía bastante poco.

8 comentarios:

  1. Todo es importante si nos afecta. Así que me alegro de que haya dejado de afectarte. Biquiños!

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  2. Me alegro mucho y shhhh... siento un poco de envidia :/

    Un beso :)

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  3. Eres un valiente si señor. Ese paso que has dado no es fácil. Un abrazo.

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  4. Te leo hace años y aunque pocas veces te comento, hoy me apetecía decirte que es difícil seguir con leyendo a una persona que sólo conoces de sus palabras, y seguir haciéndolo con las mismas ganas, a ciegas, a sordas. Tu sensibilidad es algo que me proporciona un extraño hálito de esperanza entre las personas. Por otra parte, creo que viniendo de donde procedo, que tú y tu padre hayáis tenido los arrestos de hablar de esa manera, es todo un hito, es algo inmenso, aunque lo tratemos de minimizar. Ya quisiera yo seguir un ejemplo al tuyo. Te seguiré leyendo en silencio aunque no me atreva a exponer mis ideas. n abrazo.

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  5. Es estupendo leerte sin esa tensión, más sereno. Me alegro mucho de que te hayas quitado un peso de encima.

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  6. Sé lo que sientes porque me ha pasado lo mismo con mi madre hará cosa de un mes o mes y medio... y tengo una sensación de paz ahora, que no la podría explicar, como lo has hecho tú...

    Besos!

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  7. no hay porque minimizar hechos o palabras... hay cosas "tontas" que hacen mucho daño.

    biquiños,

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  8. Me alegro un montón! Eso es algo que yo nunca llegué a poder hacer con mis padres pero igual estoy en paz aunque no puedan recibir el mensaje ;) y no es tan malo que le des vueltas a veces aun; es normal!

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