martes, 30 de octubre de 2012

Parón

Hoy me apetece recordar... Ni mucho menos con nostalgia, más bien con alegría y orgullo de haber vivido lo que he vivido...

Me he sentido amado y despechado. He amado hasta decir basta. Me he acostado con mujeres que dormían con otros. He hecho el ridículo una vez tras otra. He lidiado con el fracaso. He probado las mieles de la victoria. He sido admirado por hombres que parecían odiarme. He intentado aprender de mis propios errores, para luego volver a cagarla. Me he lamentado una y mil veces. He ayudado hasta donde me han dejado. He hecho muchas cosas malas, pero no me arrepiento de ninguna. He fantaseado ser quien no era y he sido quien nunca había querido ser. Me he levantado tras cada tropiezo, aunque cada vez más maltrecho. Y he creído madurar en cada cumpleaños.

Y ahora me encuentro en un momento de parón. Es otoño, llegan los primero resfriados y mi paisaje está gris y nublado. Aún así, a la gente que quiero la tengo a mi lado, y eso no tiene precio.

Ando en una fase de impasse, de esas de parar e intentar recordar quien era(soy), de tratar de reunir todas las piezas de mi pasado, de recomponerme, de cruzar los dedos y de pedir algo mejor... ¿Pedir a quién? A mi mismo...

Horas bajas; futuros en positivo

domingo, 28 de octubre de 2012

Normal

Cuando alguien te pregunta si alguna vez en tu vida has tenido dudas sobre tu propia sexualidad tienes dos opciones: decirle que siempre has tenido clarísima tu tendencia sexual y que jamás has dudado ni un solo segundo de si te podrías llegar a sentir atraído por una persona de tu mismo sexo, o bien puedes decirle la verdad.

Sé que algunos trataréis de esconderlo, pero estoy seguro de que todos hemos tenido nuestras dudas puntuales (unos en un grado más alto que otros) en algún momento de nuestra vida, sobre todo durante la pubertad. Supongo que cada uno de nosotros despejó sus dudas a su manera. Algunos simplemente dejaron que el tiempo les pusiera las ideas en orden. Pero otros (los más ansiosos) no pudimos contenernos y utilizamos otros métodos para aclararnos. Yo no revelaré aquí el mío, ese no es el tema a tratar.

De lo que quiero hablaros es de cómo algunos no supieron afrontar esas dudas. De cómo cuando las dudas se confirmaron decidieron hacer caso omiso. De cómo el tiempo, como lo hacen siempre las mentiras, no hizo más que crear una enorme bola de nieve. Y de cómo rodando en esa bola y sin querer abrir los ojos es imposible ser feliz.

Y de cómo con todo esto, se puede dar el caso (como le ha sucedido a un conocido mío) de plantarse casi con 35 años, con novia y con planes de boda, y de repente, por esto o por aquello, porque por mucho que luchemos la verdad siempre acaba saliendo a la luz y porque los sentimientos no se pueden esconder eternamente, resulta que por fin consigues reunir el valor suficiente para romper con todo y empezar a querer ver lo que todos vieron desde hace muchísimo tiempo menos tú. Menos tú y tu chica, claro, que este es otro tema… Supongo que el amor es capaz de volvernos a todos ciegos…

Al chico en cuestión podríamos llamarle reprimido, cobarde, incluso cruel por haber ‘engañado’ a alguien que estaba loca por él. Yo creo que simplemente se trata de miedo. Miedo a sentirse 'diferente'. Miedo a una sociedad en la que, aunque parezca mentira a estas alturas, muchos temen sentirse rechazados por no entrar en los cánones de los que algunos anormales consideran 'normal'.

Normal… Sinceramente, ahora mismo no se me ocurre una palabra más estúpida…

lunes, 22 de octubre de 2012

Te escribo esto para no olvidarme

Te escribo esto desde tu pasado. Te escribo esto desde tu antiguo sofá, tecleando en tu antiguo portátil, en tu viejo piso de alquiler donde quizá ya no vivas. Te escribo esto desde el año 2012, un año que empezó arrojándome a cambios a una velocidad endiablada, tanto, que acabé por estrellarme. ¿Te acuerdas?

Te escribo todo esto entre mis propias cenizas para animarme(nos) a luchar para resurgir de ellas cual ave fénix. Sé que no te puedo hacer responsable de las palabras que otro escribió por ti, aunque seas tú mismo (tu yo del pasado); pero espero que lo hayas conseguido. O al menos que no hayas dejado de intentarlo.

Per aspera ad astra, ¿no me digas que lo habías olvidado?

domingo, 21 de octubre de 2012

De padres y niñas

Mi amigo Sensato y yo tenemos muchas cosas en común. Los dos tenemos 30 años, los dos fuimos al mismo colegio, a la misma universidad y nos estrenamos a los 18; ambos tenemos pareja, vivimos con ella y además lo hacemos en la misma ciudad; y los dos tenemos un buen trabajo y encima podemos presumir de cobrar algo más que los denominados 'mileuristas' (lo cual, en los tiempos que corren, es mucho decir). Pero Sensato lleva casado más de un año, en un par de meses será padre de una niña y yo no.

Dicho esto, resulta que este viernes por la tarde fui con él al Media Markt y durante el trayecto tuvimos una curiosa conversación. A mí me dio por preguntarle si se sentía preparado para ser padre y él, sin dudarlo, me dijo que sí. Lo más desconcertante fue cuando añadió que sentía como si hubiera estado toda la vida preparándose para ello...

Detalles que fue aprendiendo con sus padres, comentarios de gente de su alrededor, vivencias, anécdotas, cosas que vio en televisión, que leyó, que intuyó… De repente, dice, es como si durante toda su vida, sin tan siquiera ser consciente, hubiera estado asentando ideas, asimilando conceptos y creando las bases para estar preparado para cuando llegara el momento de ser padre. El colmo vino cuando me dijo que Activa (su mujer) siente lo mismo...

Vale, Sensato siempre ha sido muy reflexivo y juicioso para todo, una cavilación como esta no me sorprende lo más mínimo viniendo de él… ¡Pero Activa! Tan voluble, tan impetuosa como es ella, a ratos hasta un tanto alocada... No sé, me impacta que alguien como ella haya llegado también a esa conclusión. Aunque también cabe la posibilidad de que le haya seguido la corriente a Sensato para no entrar en un debate sin salida de esos en los que te mete Sensato cuando le llevas la contraría... No sería la primera vez…

Pero en fin, esto me ha hecho pensar si no estaré yo 'formándome' sin notarlo para la tarea de ser padre, si estaré siendo un buen alumno, o si me estaré saltando todas las clases sin saberlo… Ya que, al menos a día de hoy, no creo sentirme ni medianamente preparado para ser padre, y mira que siempre he sido del pensamiento de que algún día me gustaría tener hijos, pero lo sigo viendo como algo lejano, como algo que aún no me ocupa.

Pero, claro, ahora resulta que debería estar atento a las 'lecciones paternales' que me está dando sutilmente la vida... Y aquí estoy yo, rozando el analfabetismo en cuanto a la materia se refiere... ¡Si ni tan siquiera me vi preparado para tener un perro cuando Lunar me lo propuso!

Además, por si fuera poco, la propia Lunar se ha encargado de añadirle más confusión al asunto. Cuando comenté el tema con ella, me soltó: 'Y tú pensando en comprarte una moto, ¿desde cuándo va un padre de familia en moto?'

Porque sí, por mucho que le pese a Lunar (y a mi madre), he decidido comprarme una moto (mi afición frustrada). Así que aquí os presento a la que será en breve mi única 'niña', al menos por el momento…

BMW R1200R

Lo sé, mi vida es un sinsentido.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Don Alguien

Hay pensamientos que uno decide no expresar para que nadie le tome por loco. A veces, incluso hay ideas que uno se niega hasta a razonar consigo mismo para no sentirse un bicho raro. Y así, sin más, sin ser plenamente consciente, uno decide reprimir algo que le ronda en el subconsciente.

Una de las muchas cosas buenas que estoy aprendiendo en mis visitas al psicólogo es a sacar todo eso afuera... Suponiendo que esto sea algo positivo, claro...

No me preguntéis por qué, pero siempre he creído que llegaría a ser alguien importante. Ni tan siquiera sabría explicaros importante en qué, ni para quién, pero no sé, nunca me vi llevando una vida como la de otro cualquiera. Porque yo soy especial, y porque las personas especiales no podemos tener una vida corriente, porque alguien como yo no puede pasar por la vida de forma inadvertida y todo eso…

Pero ya veis, me acerco a mi 31 cumpleaños y todavía no he cambiado el mundo. Y no os engañaré, aún no he logrado aceptarlo. Y por si fuera poco, lo disimulo con la misma habilidad del que dice saber nadar pero se está ahogando. ¿Os imagináis algo más estúpido? Pues ese soy yo. ¿Quién necesita enemigos cuando te tienes a ti mismo?

En fin, es posible que jamás pueda entender la vida ni aceptar el papel que me ha tocado vivir en ella. Pero al menos puedo decir que estoy luchando por la heroicidad de intentar poner los pies en el suelo. Y si bien es verdad que jamás podré cambiar el mundo, al menos procuraré hacer del mío y el de los míos uno maravilloso...

¿Veis? El fracaso bien adornado también puede parecer un triunfo... Al fin y al cabo con algo tendré que hacer ver que me conformo...

En fin, para terminar pretendía añadir unas palabras para tratar de justificar todo este sinsentido que acabo de soltar, más que nada para que a partir de hoy no penséis que estoy completamente loco,… pero ya no me acuerdo de cómo empezaba lo que quería escribir.

Aunque supongo que, como todo lo demás, tampoco tiene demasiada importancia.

viernes, 12 de octubre de 2012

Segundas impresiones

Mañana hará siete meses desde que cambié de trabajo. Sin duda, más de medio año es tiempo suficiente para hacerme una idea clara acerca de las personas que me rodean día tras día en mi puesto de trabajo, es decir, mis compañeros.

A veces es fácil dejarse llevar por las primeras impresiones y pensar que en pocos días o semanas ya conoces a alguien lo suficiente. Muchas veces aciertas; otras, en cambio, te llevas grandes sorpresas y decepciones...

Como algunos ya sabéis, con La Compi sentí una afinidad especial casi desde el principio y pronto creé unos fuertes lazos de amistad con ella, mucho más allá de la típica amistad entre compañeros de trabajo. Algunos quisieron ver en todo aquello algo más que una simple amistad. E incluso ella decidió dejarse llevar por habladurías y malinterpretar palabras y gestos de mi parte. Tal vez su desconfianza fue lo que más me dolió...

Tras aclarar todo el asunto, nuestra relación, que hasta entonces se había basado en la confianza mutua, hasta el punto de contarnos pensamientos y sentimientos de los más íntimos, de pronto se volvió áspera y muy tensa. Yo no supe perdonarle que no dudara en sumar una preocupación más a la dura etapa personal y de salud que ella sabía de primera mano que yo estaba atravesando.

La sentí tan y tan lejos como amiga que decidí alejarme para tratar de estar más cerca. Y la cosa parece que funcionó. Poco a poco hemos conseguido volver a tener una relación bastante amistosa; aunque supongo que ya nada volverá a ser como antes.

Virus fue otra de las personas que me cautivó en mi primer mes de trabajo. Un tipo tímido, aparentemente amable y con un humor inteligente y mordaz. Con él, al menos, no me equivoqué a la hora de buscarle nombre para el blog. Virus le viene que ni pintado, pues he descubierto que es capaz de infectar todo aquello que le rodea.

Poco a poco fui viendo en él a ese tipo de persona reprimida que no es capaz de decir las cosas a la cara y va soltando dardos por la espalda, y si acaso alguna vez se atreve a decirte directamente lo que piensa lo hace camuflado tras una absurda broma.

Dicen que 'entre broma y broma la verdad asoma', pues él es un claro ejemplo de este dicho. Y a mí, particularmente, es una actitud que me pone enfermo, pues si quieres rebatir o pedir explicaciones siempre se escudan en que 'era una simple broma' dejándote a ti, encima, en mal lugar por 'tomártelo todo tan a pecho'.

Él fue uno de los que ayudó a provocar mi distanciamiento con La Compi. Seguramente nunca se lo perdone, pero no nos engañemos, ella fue la gran culpable. No se puede ser tan fácilmente manipulable; aunque bueno, que se puede esperar de alguien que resultó tener tan poca personalidad…

domingo, 7 de octubre de 2012

Frases lapidarias, ligues de una noche y nombres para toda una vida

Mi amigo Festivo posee una capacidad innata para proporcionarme conversaciones telefónicas imposibles de olvidar. Esos diálogos inverosímiles resueltos con frases creativas de una manera casual, por sorpresa…

La última ha sido esta misma tarde cuando me ha llamado para contarme con todo lujo de detalles su juerga de sábado noche con final en casa de una desconocida. ¿Quién no ha tenido alguna vez una de estas míticas charlas con un amigo o amiga?

Y con esta inesperada sentencia acabó Festivo nuestra conversación telefónica: '¡Si tengo que acabar con una mujer con hijos, al menos que tengan nombres normales!' 

Pero empecemos por el principio… Eran aproximadamente las cinco de la tarde y yo me había quedado dormido en el sofá viendo en la televisión una aburrida película de Ewan McGregor, cuando sonó mi móvil. Como ya sabéis, era Festivo.

Por cierto, es increíble lo que ha modificado mis hábitos de sueño una simple pastillita. He pasado en pocas semanas de no poder dormir más de 4 o 5 horas diarias, a ser capaz de levantarme a las 12 del mediodía y luego echar la siesta, como por ejemplo hoy... Pero en fin, que me desvío del tema de la llamada…

- Dime.
- ¿Estabas durmiendo?
- Eeehhh,... no, no... Estaba aquí,… viendo la tele…
- Ayer me follé a una de 50.
- ¿Kilos?
- Años.
- Ah…
- La conocí en la discoteca y acabé yéndome a su casa. Tío, unas curvas,... unos labios,… unas tetas operadas… Yo no le echaba más de 42.
- ¿Y qué tal?
- Increíble. Una diablesa. La mejor mamada de mi vida. Primero empezó despacito, lamiendo desde abajo hasta la punta, dándose ligeros golpes con ella en los pezones. Me chupó los huevos casi 10 minutos, como nunca me lo habían hecho antes. Y luego se dejó de delicadezas y se puso a chupármela metiéndosela hasta la campanilla. Y después follando… pufff… aún la tengo roja…
- Vale, vale, me hago una idea… ¿Y el resto qué tal?
- Encima es simpática. Está medio loca, es muy divertida.
- ¿Entonces volveréis a quedar?
- No lo sé. No hemos quedado en nada. Ella es divorciada, tiene 2 hijas y bueno... me saca veinte años. No sé... Tengo su teléfono, pero la verdad es que a ella tampoco la he visto muy por la labor de que nos volvamos a ver… Además, ¿sabes lo peor? Sus hijas se llaman Isolda y Muriel
- ¿Y qué?
- ¡¿Como que y qué?! ¡Pero por favor, ¿qué clase de nombres son esos?! ¡Si tengo que acabar con una mujer con hijos, al menos que tengan nombres normales!