domingo, 18 de noviembre de 2012

Mi padre y yo

Por muy sinceros o extrovertidos que seamos, siempre hay algo que nos cuesta expresar, reconocer, contar e incluso escribir. Sin ir más lejos, la semana pasada escribí aquí en mi blog acerca de mi psicólogo, supongo que no me atreví a añadir un pensamiento que me ronda la cabeza casi desde que le conocí: que sus hijos tienen suerte de tener un padre como él.

En fin, no quiero ser injusto para con mi padre, sé que él siempre ha tratado de ser, tanto para mi hermana como para mí, el mejor padre que ha sabido o podido, pero supongo que siempre se vio condicionado por las circunstancias de su trabajo y de su propia personalidad.

Mi padre lleva unos cuatro años prejubilado por problemas de espalda, pero durante su vida laboral ejerció de camionero. Y no precisamente un camionero de distancias cortas. Viajaba constantemente a Francia, Italia, Alemania, Europa del este, etc. Y no sabría decir la de veces que habrá cruzado el Eurotúnel. El caso es que pasaba largos periodos de tiempo sin pasar por casa, no era nada raro que estuviera de ruta 15 o 20 días seguidos, y cuando pasaba por casa apenas dormía un par de noches seguidas con nosotros antes de partir de nuevo.

Esto, sumado a su carácter, llamémosle frío, hace que siempre haya sentido la figura de mi padre más distante de lo que siempre haya deseado. Y no me refiero a que no le haya sentido involucrado en su labor como padre, todo lo contrario, las mejores lecciones de la vida me las ha dado él, siempre ha estado y está dispuesto a dar un consejo, su opinión, etc,... simplemente me refiero a que nuestra relación estaría más cercana a la de profesor-alumno que a la de dos amigos.

Supongo que siempre he echado en falta sentir una mayor afinidad con él, sentirle más cercano. Digamos que no ha sido el tipo de padre que juega contigo en el parque, ni el que te enseña a ir en bici o a nadar, de esas cosas se encargó siempre mi padrino que por desgracia murió hace ya bastantes años. Mi padre es más el tipo de padre que te exige buenas notas, que te pide un poco más de esfuerzo en tus actividades extraescolares, que te pide una y otra vez que te superes...

Creo que él siempre ha esperado y sigue esperando aún a día de hoy mucho de mí, y en cierto modo supongo que es de agradecer ya que me ha hecho dar siempre lo máximo y conseguir muchas cosas positivas, pero por otro lado creo que esta actitud siempre me ha creado cierta sensación de frustración por sentir que para él nada era ni es suficiente, como si nunca fuera lo suficientemente bueno bajo su criterio.

En fin, no seré yo quien se ponga a dar clases paternofiliales, ni tan siquiera sé si algún día me sentiré preparado o tendré el valor de ser padre. Además supongo que, como en toda relación, el resultado global de ésta no deja de ser cosa de ambos, seguramente yo también haya cometido mis fallos, quizá no haya sabido transmitirle lo que realmente necesitaba, tal vez yo haya construido un muro entre nosotros que nunca le he permitido traspasar, puede que por cabezonería, por rebeldía o por vete a saber qué...

Pero, insisto, no pretendo ser injusto con mi padre, me siento mal sintiendo estas sensaciones hacía él. Me da rabia tener estos pensamientos acerca de una persona que me ha dado tanto. Que ha dado sudor y lágrimas para sacarme adelante desde niño. Alguien que fue, es y será siempre una de las personas más importantes de mi vida. Porque a pesar de todo le quiero con locura y sé que él a mí también (aunque no sepa demostrármelo con actos cariñosos tales como besos, abrazos o palabras bonitas).

Pero el caso es que todo esto está ahí, irremediablemente en mi subconsciente; aunque me cueste horrores reconocerlo. Sé que puede sonar absurdo, pero incluso se me hace difícil escribirlo, casi tanto como se me hizo explicárselo a mi psicólogo, la primera persona a la que le he contado todo esto sin tapujos, sin adornos ni maquillajes que hagan parecer todo esto una simple anécdota a la que no le doy apenas importancia.

Pero se la doy, aunque luche contra ello, se la doy. Y es algo que me hace sentirme mal conmigo mismo.

13 comentarios:

  1. En mi caso no sé nada de mi padre desde hace años. Pero mi madre ha hecho de madre y de padre, me lo ha dado todo y hoy todavía lo hace. Pese a ello, estábamos tan unidas y tan juntas siempre, que cuando empecé a salir con el que hoy es mi marido, se lo tomó muy mal, y, sin entrara en detalles, te diré que lo pasé fatal, y pese a ello soy incapaz de hablarlo o contarlo, me siento mal si lo hago, porque lo compensa con creces con otras cosas, aunque no puedo hacer como si no hubiera pasado, fue una época difícil. Un besote y me alegro de que la experiencia con el psicólogo esté siendo buena.

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  2. No creo que te debas sentir mal. A veces vemos a los padres sólo como padres y olvidamos que son personas. Personas diferentes a nosotros.

    Mi padre ha estado más bien ausente durante mi vida, sobre todo por decisión mía. Y bueno.. claro que habría deseado tener un padre diferente, pero a cambio he tenido una madre perfecta. Eso sí... si me pongo a buscar fallos, hasta a ella se los puedo encontrar. Pero piensa que son personas como nosotros, se equivocan , y lo de ser padre debe ser difícil.. y un continuo aprender. Al menos el tuyo, por lo que cuentas, siempre ha puesto de su parte de la forma que mejor sabía... aunque no como tú quisieras..
    No te sientas mal, eso le pasa a casi todo el mundo. A nuestros padres no los elegimos, aprendemos a quererlos.. y si tienes suerte, incluso será afin a tí. A cambio, podemos elegir a nuestra pareja, y a nuestros amigos...

    Un abrazo

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  3. te entiendo perfectamente... me relación con mi padre es igual, el si estaba en casa aunque pocas veces le he sentido ahí, siempre trabajando, siempre con el ordenador... mi padre y yo no nos hemos llevado siempre del todo bien, aunque tampoco nos llevamos mal... simplemente somos muy diferentes y nos queremos muchisimo pero nos ha costado hacernos el uno al otro... poco a poco vamos tolerando nuestras diferencias y llevandonos un poco mejor, pero no es ni ha sido lo que yo esperaba de un padre... y claro que afecta e importa, duele pensar mal porque les quieres y sabes que te adoran y valoras todo lo que han hecho por ti... pero hay cosas que escuecen y cuesta reconocer que estan ahi y duelen...

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  4. Pues aunque comprendo que uno siempre desea lo que no tiene, en tu caso un padre cariñoso. yo lo que veo es que te enseño a darle valor al trabajo y al esfuerzo con su ejemplo (aunque tu no lo notes) te enseño a superarte (eso si lo notas y lo acusas) pero en la vida aunque haya sido duro seguro que te va mejor con esa lección aprendida que siendo un mimado... te lo aseguro.
    Tienes que perdonarle porque nada de lo que te molesta de el lo hizo por molestarte o por que no le importaras. Al contrario.
    El como conseguir eso imagino que ya te habrá dicho tu psicólogo.
    y hay otra cosa que sin darse ni tu ni el ha conseguido, que tengas este carácter especial tirando mas a femenino que a masculino, entiéndeme, observo en todos los chicos que os habéis criado con mujeres mas que con hombres que sois mas reflexivos, y entendéis mejor a las chicas. Y claro eso a mi me gusta :-P

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  5. A veces nos olvidamos de que los padres son simplemente personas humanas que se equivocan, y a pesar de que no hayáis podido conectar, por lo menos te quiere, que ya es bastante. De todas formas, a veces simplemente te pide porque sabe que puedes dar más, no porque no esté contento con lo que ya has dado. Biquiños!

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  6. Entiendo bien ese dilema en el que nos pone el hecho de tener cierta molestia o algo que decir a alguien que queremos mucho, porque por un lado uno quiere decir lo que molesta, lo que no nos ha hecho sentir bien,y por el otro tememos hacerlos quedar mal, dar una idea equivocada de lo que ellos significan para nosotros, que los demás los juzguen injustamente, porque eso también nos duele, por eso preferimos suavizar esos sentimientos, no darles importancia, ignorarlos y así, terminamos ignorando lo que nuestro interior nos está diciendo, sintiéndonos incomprendidos y hechos un caos, por algo que de haberlo dicho en su momento, tal vez hubiera sido algo sin tanta importancia o fácil de solucionar. Que bien que has comenzado a hablar de ello. Saludos.

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  7. A mí me pasa muy parecido con mi madre. La quiero horrores y sé que ella a mí igual, pero siempre ha sido tan exigente, que muchas veces también me he sentido (y me sigo sintiendo todavía de vez en cuando) frustrada, pensando que nada de lo que soy ni de lo que hago es suficiente para ella.

    Sé que me equivoco y que en realidad, está muy orgullosa de mí, sin embargo, en otras épocas sobre todo, echaba en falta más elogios cuando hacía las cosas bien. Por ejemplo en el tema de las notas. Era de las que sacaban muy buenas notas y a menudo sentí que no se me valoraba eso lo suficiente. Como era "lo habitual", parecía que no tenía mérito. En cambio, cuando bajaba un poquito el nivel (hablamos de sacar notable en vez de sobresaliente ehhh... ya ves), no se me escapaba cierto aire reprobatorio por su parte :((((

    En fin... cada uno con sus dramas... pero no eres el único si te sirve de consuelo ;)

    Besitos!

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  8. Es curiosa lo que nos influye la relación que tenemos con nuestros padres. Para bien y para mal. Casi nunca nos parecen perfectos y, con suerte, cuando somos adultos, aprendemos a comprenderles mejor e incluso, con más suerte todavía, a quererles como son.

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  9. Juaroles, no creo que tengas que sentirte culpable por pensar así. Es normal: un padre demasiado exigente crea una sensación de frustración en su hijo, que piensa que nunca está a la altura, aunque lo esté. Mi padre siempre ha sido muy exigente: yo creía que nunca sería lo suficientemente buena para cumplir las expectativas que él me marcaba. Un día me dijo: "para ya, estoy orgulloso de ti". Y en ese momento me sentí libre por primera vez para hacer lo que quisiera sin importarme de sí a él le parecería bien. Lo curioso es que sigo haciendo lo mismo, pero ahora es porque yo quiero, no por tratar de estar a la altura de nadie.
    Montones de besos. :-)

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  10. ¡como te comprendo!

    por mi experiencia te cuento que cuando "le perdones" y "te perdones a ti mismo" por pensar lo que piensas de él (totalmente lógico, nada absurdo) todo será más fácil entre vosotros.

    yo también tenía mucho resentimiento hacia mis padres (a los que también adoro) por un montón de cosas y me hacía mucho daño hasta que perdoné.

    biquiños,

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  11. Las relaciones con los padres no son fáciles. Creo que quien más daño me ha hecho (sin querer) han sido ellos. Mi padre por un lado, y mi madre por otro.
    A mi padre no le comprendí....hasta ahora :(
    Y mi madre.....no lo hace con mala intención

    Así que ....a quererlos con sus defectos, y aprender para no repetirlos :)

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  12. Rompo una lanza diciendo que eran otros tiempos, y quizás intentaron hacer lo mejor aunque la mayoría de ellos no tuvieron los mejores maestros.

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  13. Tardé dos meses en contarle a mi psicologa cosas como esta. Y ahora lo tengo superado, ya que me dio las claves para hacerlo, así que animo! verás que lo verás como una anecdota sin más en un tiempo!

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