domingo, 28 de octubre de 2012

Normal

Cuando alguien te pregunta si alguna vez en tu vida has tenido dudas sobre tu propia sexualidad tienes dos opciones: decirle que siempre has tenido clarísima tu tendencia sexual y que jamás has dudado ni un solo segundo de si te podrías llegar a sentir atraído por una persona de tu mismo sexo, o bien puedes decirle la verdad.

Sé que algunos trataréis de esconderlo, pero estoy seguro de que todos hemos tenido nuestras dudas puntuales (unos en un grado más alto que otros) en algún momento de nuestra vida, sobre todo durante la pubertad. Supongo que cada uno de nosotros despejó sus dudas a su manera. Algunos simplemente dejaron que el tiempo les pusiera las ideas en orden. Pero otros (los más ansiosos) no pudimos contenernos y utilizamos otros métodos para aclararnos. Yo no revelaré aquí el mío, ese no es el tema a tratar.

De lo que quiero hablaros es de cómo algunos no supieron afrontar esas dudas. De cómo cuando las dudas se confirmaron decidieron hacer caso omiso. De cómo el tiempo, como lo hacen siempre las mentiras, no hizo más que crear una enorme bola de nieve. Y de cómo rodando en esa bola y sin querer abrir los ojos es imposible ser feliz.

Y de cómo con todo esto, se puede dar el caso (como le ha sucedido a un conocido mío) de plantarse casi con 35 años, con novia y con planes de boda, y de repente, por esto o por aquello, porque por mucho que luchemos la verdad siempre acaba saliendo a la luz y porque los sentimientos no se pueden esconder eternamente, resulta que por fin consigues reunir el valor suficiente para romper con todo y empezar a querer ver lo que todos vieron desde hace muchísimo tiempo menos tú. Menos tú y tu chica, claro, que este es otro tema… Supongo que el amor es capaz de volvernos a todos ciegos…

Al chico en cuestión podríamos llamarle reprimido, cobarde, incluso cruel por haber ‘engañado’ a alguien que estaba loca por él. Yo creo que simplemente se trata de miedo. Miedo a sentirse 'diferente'. Miedo a una sociedad en la que, aunque parezca mentira a estas alturas, muchos temen sentirse rechazados por no entrar en los cánones de los que algunos anormales consideran 'normal'.

Normal… Sinceramente, ahora mismo no se me ocurre una palabra más estúpida…

9 comentarios:

  1. Tienes toda la razón del mundo, pero hay que saber controlar la bola, que la gente también tiene sentimientos (los que te rodean)
    Muak

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  2. Esto que cuentas pasa y mucho, creo que por suerte poco a poco, cada vez pasará menos porque aunque la pareja ( si la tiene) sufrirá al saber la verdad; mas sufré el que tiene que ocultar sus sentimientos, el que tiene miedo de perder a sus amigos y familiares si dice la verdad. En muchos casos estarán equivocados y les van a apoyar pero en otros no. Y es fácil decir que el que te quiera te querra por como eres y que hay que ser valiente, pero arriesgarte a perder el cariño y respeto de un padre o madre no es fácil. Hay que ser fuerte y valiente y no todo el mundo lo es.

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  3. Es tristísimo porque a quien primero ha engañado o ha intentado engañar, ha sido a él mismo.
    Lo ha tenido que pasar fatal el muchacho.
    Cuando se "destapan" casos parecidos (más frecuentes de lo que pudiera parecer, todos conocemos o hemos escuchado alguno), la mayoría de gente se pone de parte de las personas a las que "ha engañado", pero tiene que ser muy jodido que el MIEDO pueda contigo y te obligue a vivir una mentira tantos años...

    Ufff.

    Muaks, Jauro!

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  4. Hace poco que he vivido lo mismo, un amigo del colegio que ahora con 37 castañas por fin ha decidido decir lo que era evidente. Y ahora y sólo ahora es feliz. En fin, mejor tarde que nunca. Y al menos él no ha hecho sufrir a nadie más que a sí mismo.
    Efectivamente como dices, ¿qué coño es lo normal? Para mí lo normal no existe, afortunadamente porque menudo aburrimiento de vida entonces.

    Besos

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  5. Supongo que a quien realmente engañaba era a él mismo. Biquiños!

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  6. hace muy poquito tuvimos un debate en clase sobre este tema. Intentamnos definir normalidad y nos fue del todo imposible. Las personas deberian aceptarse tal y como son y no reprimir nunca un sentimiento. Por desgracia (aunque cada vez menos) la sociedad empuja a las personas a meterse dentro del armario y de paso cerrarlo con llave. Incluso los que van de progre y de tolerantes tienen un pequeño homofobo dentro... normal es ser "ser humano" con todas y cada una de nuestras diferencias... viva la diversidad ;-)

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  7. Si todo muy bonito, pero ser diferente a veces....es complicado :(

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  8. ¡cuantos años desperdiciados para unos y para otros!

    biquiños,

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  9. Vivimos en una sociedad que no acepta "ser diferentes" y muchos optan por lo fácil que es esconderse detrás de una mascara. Es muy triste que en la época que estamos esto siga sucediendo...

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