viernes, 28 de septiembre de 2012

Ganar y perder

Resulta que son demasiadas las expectativas por cumplir: las mías y las de los demás. Y no hay manera de cumplir con todas. No hay ni fuerzas, ni capacidad, ni tiempo. Y mucho más si tenemos en cuenta que algunas de ellas no son más que sueños. Sueños inalcanzables.

Supongo que en alguno de esos sueños debí de perderme…

Tengo hambre de éxito y no sé muy bien cómo saciarme. Delirios de grandeza que no me caben en la cabeza. Y ansias de alcanzar la felicidad absoluta, aunque no tenga muy claro lo que esto último significa. 

Me obsesionan los pequeños detalles. Tengo poca paciencia. Analizo cada conversación. Quisiera recordar cada anécdota. Me gustaría saber lo qué piensas. Quiero vestir bien. Hacerme notar. Pienso en el futuro todos los días. Recuerdo el pasado con excesiva frecuencia. Soy nostálgico, bipolar, extremista y poseo otras muchas habilidades.

Ambición, aspiraciones, perfección, competitividad, metas, exigencia, expectativas... Son términos que siempre he considerado positivos, sobre ellos he construido gran parte de mi vida. Pero ahora resulta que son un problema. Un defecto. Uno más que sumar a mi lista de múltiples defectos.

Resulta que a veces es necesario no esperar más cartas de agradecimiento, dar todas las medallas por recibidas y creer que como héroe ya has derrotado a tu archienemigo. Relajarte y no esperar nada más de la vida.

Saber ganar.

Incluso a veces, sólo a veces, parece que merece la pena sentir esa extraña sensación de satisfacción y tranquilidad del que sabe que todo está perdido, que ya no hay nada más que hacer, del que sabe que ya perdió la batalla.

Aceptar la derrota.

12 comentarios:

  1. Visualizar la vida como un desafío estimo que es un problema. Pensarla en términos de éxitos o fracasos asegura un nivel de ansiedad importante. Coincido con la idea de suponer que se perdió la batalla, o que se ganó, lo que desees, lo que mejor te parezca, o mejor, que no hay nada que ganar ni nada que perder. Que sólo vale la pena fluir, sentir, observar, ayudar, hacer, pero sin buscar resultados.
    Un gran abrazo

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  2. Los demás tienen expectativas sobre nosotros y a veces pesan demasiado, no podemos cambiarlo, pero si podemos elegir no darles más importancia que a las nuestras. Creo así como te sientes ahora, todos nos hemos llegado a sentir alguna vez (o muchas), es algo un poco cíclico, un día estamos bien y otros mal, tan mal que a veces sentimos que no nos cuadran las cuentas de la vida, hasta Benedetti escribió al respecto en su poema "Estados de ánimo".

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  3. Eres muy joven como para dar todo por perdido, quizás lo que realmente necesites sea saber exactamente lo que quieres. Piensa en ello. Biquiños!

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  4. No imaginas cómo te entiendo... Sobre todo, en estos momentos. No estás solo. Un beso.

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  5. tenía escrito un comentario superlargo que sin querer, borré... no voy a volver a esciribirlo pero básicamente decía lo siguiente:

    entre el ganar y perder hay muchos matices y no todos son malos o buenos.

    mi experiencia:

    - hubo un momento que dejé de hacer grandes planes para no frustrarme o para no estar ansiosa por si lo conseguía o no

    - aprendí a decir que No, aunque con ello haga daño a terceras personas... aunque parezca egoísta, lo que yo siento que me hace feliz es más importante que lo que esperan los demás de mí.

    - hay que saber ponerse en la piel de los demás.

    - hay que ser tolerantes y comprensivos.

    - tratar de buscar lo positivo en cada cosa que hago, aunque de positivo tenga muy poco.

    - decir lo menos posible las palabras: siempre, nunca.

    - buscar en el fondo del corazón porque ahí se esconde la verdad.

    etc.

    biquiños,

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  6. ah, otro punto importante:

    - no tener miedo de expresar tus sentimientos a quien consideres oportuno; si te entiende bien y si no pues a otra cosa, mariposa.

    biquiños,

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  7. Está claro que eres muy autoexigente y te flajelas si no llegas a todo... a mi también me pasa... y es agotador... hay que aprender a relajarse... supongo¡¡¡. Un besote.

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  8. Es que te leo y releo y parece que lo hubiese escrito yo.
    Como dice La Gata, no estás solo :)))

    Muaks!

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  9. De la derrota aprenderás, siempre se aprende y mejoraras o sí no, mírate, ya estás reconociendo todo, tus defectos y virtudes, por que a veces van de la mano que no se te olvide, ni todo es tan malo, ni lo malo es tan bueno.

    UN besote.

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  10. Mientras caigas y te vuelvas a levantar... ;)

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  12. Me suena lo que escribes, porque hace poco viví algo parecido...y de la derrota se aprende...qué remedio (porque no quiero volver a pasar por lo mismo). No sólo me decepcioné a mi misma, sino a alguien que me importa demasiado...un asco.
    Qué me desvio....muchos ánimos, que de todo se sale....un besote.

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