miércoles, 20 de junio de 2012

Me la follaría

Recuerdo muy pocas cosas del que fue mi primer trabajo: que tenía 17 años cuando empecé, que en él cumplí los 18, que duré 6 meses, que era a media jornada para así poder combinarlo con mis estudios y que odiaba reponer en la sección de menaje del hogar. Y también recuerdo a Carlos y a Néstor...

Ellos eran algo mayores que yo, rondaban los 20 años, y llevaban trabajando en el supermercado unos dos años, la verdad es que no lo recuerdo del todo bien... Lo que sí recuerdo es que se pasaban la jornada laboral diciéndose ‘a esa’ el uno al otro.

No entendí nada hasta el día que decidieron explicarme su juego, el cual se basaba en informar al otro de que a la fémina a la que se referían 'se la follarían'. La verdad es que si ellas hubieran cedido a sus deseos se habrían follado a una media de 12 o 15 mujeres a diario cada uno; pero claro, nunca se dio el caso.

Durante aquellos seis meses de trabajo salí de fiesta unas tres veces con varios compañeros y compañeras de trabajo entre los que se encontraban Carlos y Néstor. Es curioso, pero aún y con las ganas que parecían tener de follar, en la discoteca nunca les vi acercarse a ninguna chica. De hecho, también en la discoteca se pasaban la noche diciéndose el uno al otro que se follarían a esta y a aquella; pero lo dicho, jamás les vi acercarse a ninguna de ellas.

Curiosamente, en mi trabajo actual hay un compañero, al que en anteriores entradas bauticé como El Pajillero, que se comporta del mismo modo... Por sus comentarios se diría que está dispuesto a follarse a toda la plantilla femenina de la empresa; pero en contraposición, rara vez le veo acercarse a ellas, se podría decir que prácticamente ni les dirige la palabra.

Me resulta extraño. Me pregunto a que se deberá esta actitud, supongo que será cosa de la vergüenza, pero lo que no entiendo es que a las espaldas tengan la lengua tan larga... Y también me pregunto qué habrá sido de Carlos y de Néstor, dejando a un lado el juego de ‘me la follaría’ les recuerdo como a unos buenos tipos, incluso con cierto cariño. Me caían bien.

9 comentarios:

  1. Ya sabes lo que dicen, perro ladrador... O como digo yo, que los tíos, en general, sois todos unos bocas. Biquiños!

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  2. Ayyyyyyyyyy es que soñar no cuesta nada!!!

    besos

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  3. A eso se le llama ir mucho de boquilla. Jajaja.

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  4. son varias las teorías:
    1) Vergüenza
    2) Que eran muy bocas (como bien dice Mandarica)
    3) Gays reprimidos que hablan y hablan pero luego en el fondo no hacen nada porque no les interesa. Así me pasó a mi en una etapa, yo ya sabía que era gay, pero mis amigos no, así que andaba todo el día con el "mira esa..." "mira la otra" Así que se de lo que hablo...
    Pero bueno, quien sabe, lo mío, también es una teoría.

    Un abrazo
    destroy114

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  5. Estoy con la opción 3.
    Chico cuando he leído menaje del hogar me ha subido una cosa para arriba, trabaja en ikea en esa sección y me llevaba fatal con los reponedores. con todos menos con uno. pero luego has dicho supermercado y he dicho a pues no... menos mal.

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  6. Unos bocas y punto, conozco a otros así, y de fiesta en más de una ocasión les he presentado a las chicas por las que babean, y aunque ellas acepten la presentación ellos no son capaces de mantener conversación...así que mira que les den...mucho de comer.

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  7. Yo también pienso que por ser unos chulos playas cualquier cosa! Yo soy el que mas follo y punto pelota, ese es su objetivo de boquilla esta claro!

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  8. "Me la follaría" es un tiempo condicional. Yo lo veo claro: Si no tuvieran verguenza se acercarían a ellas, y entonces... quizá, se las follarían.
    Qué gusto da, decir "follar" en casa ajena!
    Saludete, pervertido!

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  9. Ya ves, muchos de esos personjes suelen tan larga la lengua como corta la mente.

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