lunes, 2 de abril de 2012

Sabios impasibles

Escuchamos y vemos tantas barbaridades que, en cierto grado, hemos aprendido a digerirlas sin más. Es como si la vida nos hiciera poco a poco insensibles a las injusticias, a las desgracias, a las desdichas...

Recuerdo que de niño me impresionaban enormemente según que noticias del telediario. En cambio, ahora, me descubro cada mañana ojeando el periódico empezando por la última hoja, como el que mira la vida a lo lejos, con el desinterés que aporta un poco de sueño y sorbiendo las peores noticias al mismo ritmo que el café que me acompaña.

Puede que la explicación no sea otra cosa más que, con los años, con la
experiencia, perdemos en gran medida la capacidad de sorprendernos...

Por ejemplo, recuerdo que antes me encantaban las películas de terror porque me sobresaltaban, me asustaban, me hacían desprender esa adrenalina que te aporta un buen susto, un ratito de tensión. Ahora soy incapaz de encontrar una película de miedo que no me aburra.

Y también recuerdo cómo, cuándo éramos adolescentes, éramos capaces de pasar una noche entera en un banco rodeados de amigos y riendo por mil tonterías. En cambio hoy en día necesitamos constantemente hacer algo: ir al cine, a cenar, preparar costosos viajes, planificar grandes salidas… O, de lo contrario, inmediatamente nos
aburrimos.

Entonces, teniendo en cuenta todo esto, creo llegar a la conclusión de que los años y la
experiencia, aparte de hacernos inmunes a la sorpresa, también nos convierte en unos aburridos y en unos insensibles. Y me preocupa, porque me he cansado de escuchar a lo largo de mi vida que la base de la sabiduría es la experiencia.

Así que, visto lo visto, he decidido que no quiero alcanzar nunca la
sabiduría. Prefiero seguir siendo un completo idiota...

Me niego a ser un aburrido y sobre todo me niego en rotundo a ser un insensible. Me niego a permanecer impasible ante las malas o las buenas noticias, a los buenos o a los malos actos. No quiero estar preparado para asimilarlo todo sin pestañear gracias a toda la puta sabiduría y calma que me ha aportado la experiencia.

Reivindico mi derecho a volverme loco. A gritar cuando algo me impresiona. A reír como un gilipollas cuando algo me gusta. O a insultar y empujar a un imbécil que le pega una patada a un perro…

Porque sí, toda esta historia viene a santo de esto último. Hoy he visto como un indeseable le pegaba una tremenda patada a un perro que luego ha resultado que era suyo... Delante de una docena de personas... Y nadie ha dicho nada. Pero yo no me he podido contener. Seguramente haya perdido un poco los papeles, pero tampoco me arrepiento.

No es que yo sea lo que se podría considerar un amante de los animales, pero unos mínimos, por favor…

Y me da igual quien piense que he hecho el ridículo. O quien crea que le he dejado en ridículo a él o ella por el hecho de ir conmigo… Acepto vuestra vergüenza ajena. No me importa. Sois libres... Podéis iros a la mierda.

14 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo contigo. Y al que le quede un poco de sensibilidad y se haya quedado sin decir nada, o incluso haya pensado que hacías el ridículo, seguro que estará pensando lo cobarde que ha sido.
    Un beso, desde luego en mi opinión hoy te mereces unos cuantos. Por no decir nada del perro que si puediese hablar te habría dado las graciasy unos cuantos lametones. :)

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  2. Me alegra q aun sigan habiendo personas impasibles a la violencia, y en este caso a un animal...no debes sentirte ridiculo, sino todo lo contrario un gran hombre. Gracias por el acto q has realizado, aunque no te conozca de nada, solo por eso, te aprecio.

    Sandy

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  3. No recuerdo quien dijo: “Lo único que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada”, creo que con lo que hiciste hoy marcaste la diferencia. Lejos de avergonzar a tu acompañante creo que debió o debería llenarse de orgullo, por conocer a una persona que no permanece impasible ante las injusticias. Saludos.

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  4. Yo no solo no me hubiera avergonzado de ir a tu lado, si no que me hubiera sentido orgullosísima. De echo al impresentable que le diste el empujón le hubiera caído el doble de lo que recibió si llego a estar ahí.
    Y estoy segura porque viví hace un tiempo esa misma situación, y cuando le grite a las individua, me dijo: es que el perro es mio! menuda razón para pegar a un ser vivo, sera idiota! uff me hervía la sangre.
    Y me da igual quien piense que a la violencia no se puede responder con violencia, mas vale actuar, que ser un cobarde.

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  5. Sí que nos volvemos impasibles, y es una pena, hay ciertas cosas que no deberíamos permitir. Besos!

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  6. Tu acción habla de tí.. y sólo cosas buenas. Felicidades campeón. Un abrazo.

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  7. No dejemos morir nunca al niño que llevamos dentro! Creo que es la unica manera de que la experiencia de la vida no nos termine volviendo irremediablemente aburridos e insensibles.

    Un saludo!
    Marta

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  8. Olé, olé y olé, te mereces un aplauso por tu acto. Si hubiera más personas como tú otro gallo cantaria.

    petons.

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  9. Un gesto más que demuestra la pedazo de persona que eres!
    Yo si hubiera ido contigo no sólo me habría sentido muy orgullosa sino que además me hubiera unido a tu recación. Mira que no me gusta pelear pero por determinados asuntos saco las garras como una fiera!!!

    A los cabronazos esos hay que denunciarlos. Ya está bien de permitirles impunidad. Los animales te gusten o no, merecen como mínimo RESPETO. Estoy más harta de toda esta mierda.... no sigo porque me enciendo!

    Un beso!

    Ahhh y ojalá jamás perdamos la sensibilidad ni la capacidad de sorprendernos ;)

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  10. Que podemos pensar, que eres coherente, eso me gustaría, que la coherencia fuera por el mundo inundadolo todo para no terminar siendo tan egoístas que no queremos darnos cuenta de que somos una cadena.

    Besotes

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  11. Bravo!!! Pienso exactamente como tú, como han cambiado las cosas desde aquellas tardes comiendo pipas en un banco de esa plaza debajo de tu casa... sin embargo... me siento afortunada porque aún consigo hacerlos con los que realmente son de verdad, son los míos, son como yo... y encima he trasladado esos "raticos" a Italia.... A veces parece raro no querer hacer un gran evento, y conformarse con lo que se llama "una noche de tranqui" a veces, basta con muy poco... pero nos olvidamos de la belleza de la simplicidad. Por otro lado... sorprenderte , con los años se va haciendo dificil... por eso mismo... ya no busco grandes cosas que me sorprendan, quizá busco la sorpresa en personas, en lugares nuevos, en un idioma nuevo... Bueno... realmente me enrollo, me ha gustado mucho tu entrada. Un besito grande!!

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  12. te hace un meme para tranquilizarte? pásate por mi blog... jeje!

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  13. Me parece fantastico lo que has hecho. No puedo con semejante gente que se queda mirando como si nada lo que pasa a su alrededor por miedo a enfrentarse a otro ser. Así que te aplaudo!

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