viernes, 17 de febrero de 2012

Caprichos de la vida

A menudo la vida se me antoja como una niña malcriada: demasiado caprichosa.

A veces se acumulan las malas noticias, otras veces en cambio lo hacen las buenas. Si te ponen una multa de aparcamiento, no tarda en llegar otra por exceso de velocidad. Si te encuentras diez euros en un bolsillo olvidado de tu chaqueta, esa misma noche te enteras de que te ha tocado el reintegro en la primitiva. O como esas veces que se te estropea algún electrodoméstico y no tarda en averiarse cualquier otro. O esos días en los que no encuentras nada de atasco para ir a trabajar y encima aparcas a la primera justo en la puerta de tu trabajo.

Son rachas, la vida casi siempre avanza a rachas. Y pasa con lo malo, con lo bueno y con cualquier detalle o matiz ya sea relevante o insignificante de nuestras vidas. Pasas medio año sin ver a un vecino y de pronto le ves dos mañanas seguidas, te compras un libro y ese fin de semana te regalan otro, comes tortilla al mediodía y tu madre te tiene preparada otra si decides ir a casa de tus padres a cenar…

Podría seguir poniendo ejemplos, pero abreviaré e iré a donde pretendo llegar: con los cambios pasa exactamente lo mismo, cuando llega uno, es difícil que llegue sólo. Y, para muestra, mi situación actual: planeando la inminente mudanza para irme a vivir con mi chica, he sido seleccionado en el proceso de selección de un interesante puesto de trabajo. Por lo que podría darse el caso de que cambiase de piso y de trabajo así todo de golpe.

Lo del piso ya está claro: la mudanza más absurda de la historia se llevará a cabo en breve. Pero el tema del trabajo aún no lo tengo del todo decidido. Tengo que meditarlo, sopesar muchos pros y demasiados contras… Empieza de nuevo la toma de decisiones o quizás nunca acabó…

Las decisiones,… siempre presentes, una vez tras otra y otra y otra y otra…

8 comentarios:

  1. Hola!nunca te había escrito aunque te sigo desde hace tiempo!hoy lo hago sólo para decirte que si los "contras" de no coger el trabajo es que son demasiados cambios juntos, coge el trabajo!cambiar de trabajo y casa a la vez puede ser duro, pero más duro es leerte en tiempos pasados.....en tu trabajo no estás bien pero tendemos a pensar o hacernos creer que si lo estamos pq si no moririamos de la depresión de seguir ahi día a día sin posibilidad de cambio!Te lo dice una que está mal en el curro y que a veces se sorprende asímisma pensando que no está tan mal...imagino que es un tipo de síndrome de Estocolmo....saludines!!

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  2. Ole! Enhorabuena por la mudanza mas absurda de la historia! Los vecinos van a flipar, jaja! Y tu vas a ser feliz. Lo del trabajo... poco a poco.

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  3. Piensatelo bien pero si tiene más pros que contras ya sabes :) tirate a la piscina del todo.

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  4. Cierto, a vecs la vida va pasando monótona y vienen las novedades de golpe, suerte en todo, tomes la decisión que tomes...

    Un beso!!

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  5. Pues tú medítalo bien. Eso sí, las mudanzas nunca son una coña, tendrás que mover más cosas de lo que te imaginas.

    Besos!
    Quejica

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  6. Tranquilo. Tú lo has dicho. La vida nos mueve a su antojo según la racha. Déjate llevar y sobre todo, no pierdas la confianza en ti mismo.

    Muaks!

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  7. Que racha llevas¡¡Buena por supuesto,aunque los cambios siempre producen vértigos..

    En cuanto al tema del trabajo, como buen seguidor de tu blog, he sido testigo de tus desencuentros laborales..yo me cambiaría a ojos cerrados.Eso si, teniendo como única referencia tu mal estar laboral visto a través del Blog...del nuevo trabajo no has comentado nada, pero si es a mejor...Aunque con la que está cayendo ahí fuera aun da todavía más vértigo.

    Quería comentar, animándote al cambio...pero tal y como han ido transcurriendo las líneas, veo totalmente absurdo aconsejar nada, conociendo solamente la parte negativa de tu actual trabajo...

    Suerte¡¡

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  8. Cuando menos lo pensamos nuestras vidas dan un giro inesperado que nos sorprende. Te deseo mucha suerte en tus decisiones y espero que este nuevo momento de tu vida, sea genial.
    Besos y susurros muy cálidos

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