domingo, 31 de julio de 2011

Las parejitas

Lunar afirmaba subiendo las escaleras que nos llevaban al piso de Activa y Sensato que la dependienta de los pollos a l'ast me había puesto ojitos. Yo reía. Y, mientras tanto, Sensato nos abría aceleradamente la puerta de su casa con ansias de volver a una tarea tan elevada como ver la Fórmula 1.

Después de comer y de ver hacer podio a Alonso, decidimos que por la tarde tocaba cine. Pero, antes de nada, despertamos a Festivo de su siesta para ver si se apuntaba y para descubrir que estaba con una copiosa resaca; aunque esto último ya lo sospechábamos...

Luego llamamos a Reservado, que se encontraba en plena cita con un ligue de internet. Le animamos a que se apuntaran a la sesión de cine pero la idea no cuajó, desilusionándonos así a todos, ansiosos por conocer al susodicho ligue.

También contactamos vía whatsapp con otros tantos amigos y amigas buscando, o más bien mendigando, algo de compañía. Pero las invitaciones fueron nuevamente desestimadas. Por lo que se ve este era el domingo oficial de las resacas, maldita pandilla de degenerados…

En fin, aún quedaba negociar que película ver… Aunque bueno, Sensato ya había decidido por los cuatro. La película elegida: 'Amigos', una comedia carente de gracia... Y es que Sensato habla poco, pero cuando lo hace, nos acaba liando.

Y estas son sólo unas de las 1000 anécdotas que podemos llegar a generar ‘las parejitas’ (como se nos hace llamar últimamente en nuestro grupo de amigos a Activa, Sensato, Lunar y a mí) en menos de 9 horas juntos.

(‘Las parejitas’, ‘El Nene’,… suenan despectivos, ¿verdad? No si al final me voy a tener que mosquear…)

miércoles, 27 de julio de 2011

Lo que le pasa a Festivo

Conversación de marujas en una terraza del centro. Las marujas, oseasé, Sensato (de vuelta tras su luna de miel) y yo, reunidos en torno a una mesa metálica, sentados cómodamente bajo un cielo parcialmente nublado, con cervecita de rigor en la mano, unas bravas y hablando de Festivo, que llega tarde…

Yo: Tío, ¿qué le pasa a Festivo? Tanto tiempo solo empieza a oler a chamusquina…
Sensato: Lo que le pasa a Festivo es que es volátil, no se deja pillar fácilmente.
Yo: ¿Qué no es fácil? Pero si normalmente no para de picotear con una y con otra.
Sensato: Me refiero a eso: que no se ata a ninguna, él prefiere picotear…
Yo: Pero eso no ha sido siempre así, quién le ha visto y quién le ve… ¿Te acuerdas? Él fue el primero en tener una pareja estable.
Sensato: Pero de eso hace ya muchos años. Ya hace tiempo que se aficionó a ir de flor en flor.
Yo: Sí, pero últimamente ya ni eso. Piensa: ¿cuánto tiempo hace que no tontea con ninguna?
Sensato: Ya. Dice que no puede, que ahora mismo no tiene tiempo.
Yo: Eso dice, pero no es que no pueda,… ¡es que no quiere!
Sensato: Es que está dejando el café y, claro, la hiperactividad baja…
Yo: Pero si siempre encuentra un hueco para acabar saliendo a tomarse unos cubatas y a apurar unos cigarrillos.
Sensato: Mierda, a ver si llega ya Festivo, ¡que quiero fumar!
Yo: A ver si dejas ya de fumar, ¡coño! Además, si llega no podremos cuchichear de él.
Sensato: Tú calla, que ya mismo volverás a ser fumador, te conoceré yo...
Yo: Pero bueno, a ver,… ¿de quién estamos hablando? A mi Festivo me preocupa… Yo creo que le pasa algo y no lo saca. Creo que tendríamos que preguntarle a Reservado, que este siempre lo sabe todo… Por cierto, ¿no viene Reservado?
Sensato: Esta tarde le tocaba meditar…
Yo: Pues ya podría haber venido con nosotros un ratito y luego irse a sus ocupaciones, que últimamente está de un rancio…
Sensato: Calla un poco y bébete ese culo de cerveza ya, que quiero pedirme otra…
Yo: Mira, alcohólico,… lo que creo que le pasa a Festivo es que ha salido tan escaldado de sus últimas relaciones que no le apetece hacerse daño de nuevo.
Sensato: Lo que le pasa es que se implica en sus rollitos al igual que con las parejas… Y se equivoca.
Yo: No es que se implique, es que a él le gusta disfrutar de sus relaciones al máximo, sean cortas o largas, las exprime sacándoles todo su jugo.
Sensato: Sí, es verdad. Él es así para todo, muy visceral.
Yo: Sí, pero normalmente se olvida rápidamente de la última mariposa, tras cagarse en ella, y busca otra… Pero ahora es que lleva mucho tiempo sin buscar otra… No sé, me preocupa. Y además, ¿sabes qué…? El otro día le volví a pillar escuchando tangos…
Sensato: ¿Y?
Yo: A ver, so rubia… A Festivo los tangos siempre le han recordado a su abuelo, que era argentino y le encantaban, y siempre que escucha esta música es porque está triste…
Sensato: Sí, triste o resacoso…
Yo: Esa es otra, que últimamente tiene unos días para salir de fiesta. Ayer me dijo que fue a trabajar con resaca… ¿Quién se emborracha un lunes noche?
Sensato: Pues tú mismo lo has hecho mil veces…
Yo: Ya, pero eran otros tiempos…

En ese preciso instante, llega Festivo

Festivo: ¿Qué? ¿De qué habláis?
Sensato: De nada y de todo…
Festivo: ¿Estabais hablando de mí?
Yo: ¡Pues sí! Suelta por esa boquita ahora mismo.
Festivo: ¿El qué?
Yo: Todo. A ver, ¿por qué llegas tan tarde?
Festivo: Se me ha ido el santo al cielo limpiando en casa y escuchando música.
Yo: ¡¿Tangos otra vez?!

domingo, 24 de julio de 2011

Mi Padrino

De tanto decir y escribir en estas últimas fechas la palabra padrino, inevitablemente me he acordado de mi Padrino: uno de mis tíos, el más especial y una de las personas que más influyó en mi crecimiento, al que lamentablemente hace ya mucho tiempo que se lo llevó por delante un cáncer de pulmón.

Tubo dos hijas, mis primas, pero cuentan las malas lenguas que siempre deseó tener un hijo varón y que se quitaba la espinita conmigo, con su ahijado.

Recuerdo que siempre iba junto a mi padre (e incluso cuando mi padre no podía) a animarme cada vez que jugaba al fútbol cuando era un niño, e incluso cuando ya no lo era tanto.

Nunca olvidaré cuando se me acercaba a escondidas y me decía: ‘Toma, esto para que te compres unas chuches’. O cuando ya estaba más crecidito: ‘Toma, para que te tomes algo con los amigos’. Y años después: ‘Toma, para que invites a tu novieta’. ‘Para algo soy tu Padrino’, añadía en todas las ocasiones dándome algo de dinero.

Y hace ya casi doce años que se fue... Joder, como pasa el tiempo.

Sus últimos meses me pillaron en una mala época. Apenas tenía yo 17 años y tenía muchos pájaros en la cabeza. Siento enormemente no haber ido tanto como debería al hospital a verle. No estoy nada orgulloso de todo aquello. Más bien lo contrario, es una deuda que siempre tendré conmigo mismo... Siempre algo me parecía más importante: una fiesta, una chica,... qué más daba, era un puto descerebrado. ¿Y sabéis lo peor? Que aún lo sigo siendo, no tanto, pero aún me queda mucho por aprender.

Sabía que le quedaba poco tiempo, pero era incapaz de asumir toda la transcendencia que este hecho traía consigo. En el fondo pensaba que ya habría tiempo de recuperar el tiempo perdido para estar con él. Aún no me había topado nunca antes con la muerte...

Recuerdo cuando iba a verle. Nunca parecía estar luchando con la muerte. Bromeaba, reía, me vacilaba... Ahora sé que se esforzaba enormemente en dar esa imagen.

Llegado el momento de su muerte, no supe llorar. Ni en el hospital ni en el velatorio ni en el entierro. Fue noches más tarde cuando me desperté con una crisis de ansiedad, con problemas para respirar y llorando desconsoladamente que por fin saqué todo ese bloqueo que llevaba dentro.

Nunca le olvidaré. Fue alguien muy importante en la formación de mi personalidad, en cierto modo fue y es mi espejo. El tenía un don que admiro. Era capaz de transformar lo cotidiano en extraordinario. Junto a él un partido de fútbol podía ser una batalla épica, un álbum de fotos un emocionante viaje a través del tiempo, una anciana senil una inquietante bruja, un paseo por el campo una peligrosa expedición o una tarde de tormenta una oportunidad para limpiar tu alma y empezar desde cero.

Y mi padre dice que soy como él… Pero ya me gustaría, yo sólo soy una vulgar imitación.

Estas letras se las dedico a él, a mi tío, a mi Padrino. Una persona singular a la que la muerte no se lo puso nada fácil, aún así, decidió morir tal y como había vivido: sonriendo.

martes, 19 de julio de 2011

Sorprendente e inesperado

Después de detalles como el de la corbata. Tras varios episodios un tanto tensos entre yo y mi Jefe. Y teniendo en cuenta la confrontación que tuvimos hace unos meses. Me resulta aún más chocante e insólita la escena que he vivido esta mañana en el trabajo…

A eso de las 9 y media de la mañana, con el consecuente sueño que aún arrastra uno a esas horas y con el estómago reclamando a gritos (o más bien retortijones) el desayuno y cafelito de rigor, se me ha acercado mi jefe.

El motivo: para exigirme (de forma maleducada y en voz alta, como siempre) que finalizara lo antes posible una tarea de la que ya me estaba ocupando…

Mi respuesta: 'Mira, yo si quieres te pinto un Van Gogh, pero no me presiones, las cosas requieren su tiempo, dame 2 días'.

Y ha sido entonces cuando ha sucedido lo inaudito: he visto desfigurarse ante mí todo el rostro serio y tosco de mi jefe, su mandíbula se ha deformado extrañamente y la proporción usual de sus ojos se ha visto disminuida y distorsionada…

No lo podía creer, lo que estaban descifrando mis ojos no podía ser otra cosa que una sonrisa. Una sonrisa de mi jefe.

Y para más asombro, me ha dicho: 'Te doy hasta el viernes, eso ya son casi 4 días, así que no te quejes'.

Y, aún sonriente, se ha girado y se ha alejado andando hacía su despacho. Lo mejor es que, mientras se iba, balbuceaba: ‘Te pinto un Van Gogh y acompañaba la frase con una ligera pero sonora risa.

Si no me falla la memoria, diría que es la primera vez que he detectado una risa sincera y real en mi jefe.

Muerto me he quedao, oye.

domingo, 17 de julio de 2011

Festivo

Tranquilos, los tiempos de los anuncios de Mimosin, Zack Morris y el Duque ya pasaron a la historia. La metrosexualidad duró tan poco como los pantalones de campana. Y la expresión ‘Que pasa nen’, se esfumó tan rápido como el olor a Nenuco. Pero de la esencia de todo esto, se ha ido alimentando una especie de especie de ser. El individuo en cuestión es mi amigo Festivo, así que cansado un poquito de posts nupciales, he decidido dedicarle una entrada.

Lo sé, la originalidad me invadió al elegir su nombre para este blog, pero él es así: sencillo, divertido, risueño y festivo. Y es que, aunque él se dedica al diseño gráfico, a lo que le gustaría realmente dedicarse es a dormir, comer y jugar como cuando era un niño.

Dicho esto, os presento a mi enésima víctima pública por demasiadas razones:

Porque nos conocemos desde que no levantábamos ni un palmo del suelo.
Porque conoce cada uno de los apodos de mi infancia.
Porque con él puedo desahogar mis más profundas preocupaciones y recordar el saludo playmobil en una misma conversación.
Porque siempre será mi constante.
Porque yo quejándome y él haciendo el ridículo podemos llegar a niveles insospechados.
Porque enseña a los incultos nuevos términos como ‘bocachocho’, y grandes expresiones como ‘Esto vendría siendo lo que… bueno, ya sabes’.
Porque se le da como a nadie el volver a hábitos y vicios perdidos para luego entonar el mea culpa. (Y en esa actitud me veo perfectamente reflejado).
Porque se ríe por cualquier cosa y gime cuando tiene hambre.
Porque disfruta reservando mesa en un restaurante con un nombre inventado.
Porque me debe desde hace muchos años una clase para aprender a conquistar a tres mujeres en una sola noche. (Aunque es verdad que últimamente está de capa caída en cuanto a ligues).
Porque él nunca la lía, somos el resto los que le llevamos por el mal camino,... pero todos sabemos que en realidad es un poco mezcla de ambas cosas.
Porque le he robado una de sus mejores frases: ‘Soy un espectáculo’ y ya forma parte de mi vocabulario diario.
Porque pocos han vomitado en un portal, sin darse cuenta que era el suyo propio.
Porque nunca dejará de sorprenderme bien con una llamada surrealista, una teoría descabellada o con un pantalón naranja.
Porque si se abriera un blog, las risas se oirían desde la china.
Porque ir a la playa sin él y sus gafas de sol puestas aunque esté nublado no sería lo mismo.
Porque ir a la playa sin pasar vergüenza por su transistor (o móvil) a todo volumen, tampoco.
Porque nadie como él sabe lo importante que es reírse absolutamente de todo y de todos, no sin antes hacer tu propia caricatura
Porque junto a él soy el niño que nunca dejaré de ser.
Porque cuando seamos unos abueletes, continuaremos comportándonos como dos niños: aunque llevemos andador y el pelo lleno de canas.
Porque mi vida sin él, sería mucho más aburrida.
Y porque siempre estaré ansioso por compartir con él una nueva locura.
O, simplemente, una nueva sonrisa.

Pero con una condición, la de siempre: 'como me falles ya no te ajunto'.

miércoles, 13 de julio de 2011

El Padrino de boda III

Anteriormente…
Comida, bebida, cánticos, los brindis… En fin, un convite de boda en toda regla, pero aún queda lo mejor…


Como dicta la tradición, llega el turno de que los novios abran el baile. Para la ocasión, suena ‘More than words’, pero varios de los allí presentes sabemos que la novia hubiera preferido otra canción. Canción que a última hora fue vetada por el novio, me refiero a ‘La bella y la bestia’.

Porque, señores, la novia es como la Campanilla de Peter Pan, rodeada de un mundo donde nadie quiere crecer, pequeñita, dulce,… pero con un carácter de marras. Y sí, señoras, el novio es un cortarrollos empedernido, vergonzoso hasta más no poder, que se negó a abrir el baile con la banda sonora de una película de Disney cantada por 'triunfitos' alegando que el título, tanto de la canción como de la película, no le dejaba en muy buen lugar.

Una vez abierto el baile por parte de los novios, todo parece valer. Coreografías de todo tipo, casi todas vergonzosas. Vamos, de las que a mí me encantan... Corbatas en la cabeza, congas, camisas desabrochadas, personas incomprensiblemente bailando arrodilladas, en fin, todo de lo más normal… Todo esto, claro está, no lo aguantaríamos sin la sobredosis de alegría que nos invade por la ilusión del enlace; aunque también ayuda la sobre-hidratación que nos proporciona la barra libre…

Poco a poco el número de invitados se va reduciendo, unos se despiden, otros simplemente desaparecen... Y a última hora ya sólo quedamos los buenos, los de casi siempre. Pero, inevitablemente, hartos y extenuados por tal salvaje noche, he de decir que ya tenemos una edad, nos acabamos retirando a dormir, no sin antes desayunar con los novios para asegurarnos de joderles definitivamente la noche de bodas.

Y serán felices y se empacharán de perdices (o, al menos, eso les desea el Padrino).
¡Fin!

martes, 12 de julio de 2011

El padrino de boda II

Anteriormente...
El padrino, o sea yo, no se conforma con ejerce de chófer para sus señores los excelentísimos novios, sino que además asiste de forma desinteresada a su reportaje nupcial aún a sabiendas que, esta vez, los flashes no son para él. Poniendo así en entredicho a los que le tachan de egocéntrico...

Tras el largo reportaje fotográfico de los novios, finalmente llegamos al convite. Mientras que los novios son recibidos con vítores, el padrino es ignorado y posteriormente hasta collejeado. El pica-pica ha sido arrasado, aunque amablemente han dejado reservas para los novios y alguna que otra sobra para el padrino. Lunar me ofrece una croqueta mordida y me pellizca fuertemente el trasero, señal inequívoca de que ya va borracha,… de lo contrario no me hubiera guardado croqueta alguna.

Por fin llega la hora de cenar, tengo tanta hambre que se me ocurre fantasear con lo que pediría si pudiera escoger pero, claro, el menú ha sido previamente elegido por los novios, así es la democracia… Entre plato y plato, o más bien entre copa y copa, se suceden cánticos barriobajeros arrastrando al libertinaje a los novios, a los padres de los novios y a toda pareja allí presente sin olvidarse de Lunar y del padrino, claro está. Incluso llegan a exigirse muestras de afecto entre dos de los camareros.

Momento pastel y los brindis. A destacar el del padre de Activa, claramente ebrio y ovacionado por ello por el público presente. Yo (el padrino, chófer y además ahora repelente), leo una versión reducida y un tanto retocada de la dedicatoria a los novios que hace más de una año publiqué en este blog. Sensato se emociona visiblemente, Activa llora, Lunar llora, varias ancianas me aplauden y soy acusado por gran parte del público masculino de sensiblero y hasta de plagio. El cariño rebosa hacía mi persona…

Continuará...

lunes, 11 de julio de 2011

El Padrino de boda

Aún puedo recordar perfectamente el día en que Activa y Sensato me pidieron que fuera el padrino de su boda. Yo no soy un hombre que se emocione fácilmente y, además, cuando lo hago, lo sé disimular perfectamente… Lo que ocurre es que en este caso en particular no me lo propuse demasiado bien… Y, puede, tal vez, que derramara alguna lágrima…

En fin, el caso es que en su momento ni siquiera lo sospeché pero, a día de hoy, creo que en realidad, más que nombrarme padrino de boda, me estaban nombrando su chófer particular...

He aquí la boda de mis amigos Sensato y Activa vista a través de mis ojos. Los ojos del Padrino (a mí no me hicieron falta algodones), o lo que es lo mismo, el chófer.

Lo primero de todo era ir a buscar el coche nupcial: un 'BMW Serie Nosecuantos' cortesía del primo del novio. Un par de amenazas disfrazadas de consejos de cómo pilotar su preciado coche sin que sufriera daño alguno y listo para empezar la labor de padrino-chofer de boda…

Para empezar, ir a recoger a la novia y al padre de esta. De allí a la iglesia. Ceremonia de rigor. Cuando el cura se dirige a Activa, recuerdo una frase que ella le dijo a Sensato tan sólo unos días antes: ‘Cari, cuando nos hable el cura no me mires a los ojos que me da la risa’. Se miran, sonríen, puede que ellos hayan recordado lo mismo que yo. Luego salida nupcial de la iglesia con batalla de arroz incluida. Al coche de nuevo. Esta vez cambiamos al padre de la novia por el novio, el ya oficialmente marido, y nos dirigimos al convite. Pero de camino hacemos una paradita en un hermoso paraje para que los novios sean fotografiados por un paparazzi. Un imbécil que no cree oportuno que el padrino sea inmortalizado en ninguna de las fotos.

Continuará...

viernes, 8 de julio de 2011

Un momento en mi balcón

Estoy sentado en mi balcón. Es como estar en una nube con vistas a la vida, pienso. Allí abajo una chica pasea a un alborotado perro. A lo lejos, en un banco, una pareja se regala besos y arrumacos. De un coche negro baja un hombre. Viste camiseta verde y piratas blancos. No soy yo, pero se me parece. Bueno, no demasiado, pues yo soy más alto y más guapo. Estoy junto a todos ellos, por encima, y ninguno lo sabe. Para ellos soy un ser omnipresente, sólo que no lo sospechan. Imagino una vida para cada unos de ellos, vidas ficticias a medida. A mi antojo. Juego a ser un dios en el que no creo...

Ahora miro al cielo. Hay una pequeña luz en la oscuridad que destaca por encima de las escasas estrellas. Podría ser la esperanza, o el futuro, o bien el pasado, que siempre vuelve como un sueño recurrente. Cierro los ojos para olvidar mi vida y me digo alguna tontería más que ni yo mismo escucho. No importa, me digo, en realidad me paso la vida pensando tonterías. Me río y me cuento una historia más. En definitiva, me trato de loco...

Pero qué más dará si no estoy cuerdo, si la vida bien podría durar lo que dura este momento en mi balcón. Este momento que ya ha terminado.

domingo, 3 de julio de 2011

Despedidas

Puede que algunos recordéis (ya que me he puesto algo pesadito con el tema) que ayer sábado se celebraba la despedida de soltero de mi amigo Sensato.

¿Sí? Pues eso... Qué ayer estuve de despedida, con toda la resaca posterior que ello conlleva...

Una buena despedida de soltero siempre deja tras de sí varios hechos inconfesables. Y, creedme, esta fue de las buenas… Así que, shhhhhhhh, no os contaré demasiado; aunque también es verdad que puede que no me tenga que esforzar demasiado en esconder estos secretos, pues ya se encargaran de ello mis lagunas alcohólicas…

Una despedida de soltero es eso. Una despedida. Por lo que pasas prácticamente toda la celebración rememorando viejos tiempos entre muestras desmedidas de afecto. Desmedidas en gran parte a causa del alcohol y otras substancias…

Es por eso que las sensaciones que tuve ayer durante la despedida de soltero de mi amigo Sensato fueron muy parecidas a las que tuve en su día en algunas otras despedidas en general. Como por ejemplo: alguna cena de fin de curso, de final de carrera, cuando algún amigo se fue de Erasmus o cuando uno de mis mejores amigos se mudó a vivir a más de 600 kilómetros de distancia.

Todas aquellas fueron despedidas de fin de ciclo y de comienzo de cambios. En cambio, lo de ayer, esta despedida de soltero, fue una despedida sólo en cuanto a nombre y, cómo bien he dicho, en cuanto a sensaciones. Pues Sensato y Activa llevan años juntos y viviendo bajo el mismo techo. La boda, y por ende sus sendas despedidas, no son más que un mero trámite. Una vez casados, y tras la correspondiente luna de miel, todo volverá a ser exactamente como antes. Todo se resume en un simple cambio de estado civil.

Pero, bueno, de tanto en tanto están bien estas celebraciones, estas muestras de afecto entre amigos. Estuvo bien salir todos juntos como antaño. Todos desmadrados y sin pareja. Fue como un retroceso al pasado, como revivir una noche que bien podríamos haber perpetrado en un sábado cualquiera de finales de los noventa o principios del dos mil.

Y en todas esas noches casi nunca faltaba esta canción…

viernes, 1 de julio de 2011

Fechas

Este sábado se celebra la despedida de soltero de Sensato. Esta vez, de las tradicionales divididas por sexo. Y, claro, casi toda la responsabilidad de la organización del evento recae sobre los hombros del padrino, en este caso yo.

Veamos…
Restaurante: ok.
Juerga posterior: con la ayuda de Festivo, ok.
Primeros imprevistos: resueltos.
El presupuesto: sin la coordinación de Reservado, imposible.

- Pues todo parece ir sobre ruedas…
- Pero, ¿entonces por qué no podemos dormir?
- ¿Y porqué utilizas el plural si estás pensando solo en la cama?
- ¿Y ahora porqué pienso en segunda persona? -me pregunto a mí mismo.
- El insomnio me acabará volviendo loco. -me respondo.
- Si no es por el tema de la despedida, puede que sea por el trabajo… Pero las cosas marchan como siempre. Mal, pero como siempre. Uno se acaba acostumbrando a lo malo y, claro, cuando algo acaba convirtiéndose en costumbre resulta complicado que te siga robando el sueño... -divago.
- Entonces, ¿por qué es…?
- Estaría bien decir que me angustia el hambre en el mundo o las altas tasas de paro, pero estaría feo mentirme a mí mismo.
- No sé, a ver,… ¿la despedida cuando es? -me interrogo.
- Pues el sábado. -me digo.
- ¿Y…?
- ¿Qué?
- Venga, va,... di su nombre. -me increpo.
- ¿Pero qué dices?
- No te hagas el tonto…
- Vale, sí,… la despedida es el 2 de julio.
- ¡Ajá, la fecha!
- Es que es imposible que esta fecha me sea indiferente…
- Qué me vas a contar a mí…
- Pero eso no significa nada, no es nada malo, a veces está bien recordar el pasado.
- Eso creo.
- ¡Joder! Por qué no podremos ser como la mayoría de hombres y olvidarnos de todas la fechas importantes…
- ¡Oye! No hables por mí, por favor...