jueves, 30 de junio de 2011

Despedida conjunta 4: La noche de ellos

Anteriormente...
Trás la noche de San Juan y trás la jornada de vía ferrata, tocaba lo más importante: la fiesta para los futuros recién casados...

Bien, toda celebración que se precie debe comenzar con un suculento menú, y este estuvo exquisito… ¿Y de qué constó? Pues ya que el apartamento tenía una preciosa barbacoa, pues de costillitas, butifarras, cordero,… y todo esto acompañado de un consistente alioli. Vamos, una barbacoa en toda regla… Vale, en lo que se refiere al menú, la originalidad brilló por su ausencia, ya que era la segunda barbacoa en lo que iba de fin de semana si contamos la de la verbena de San Juan,... pero es que en mi grupo de amigos somos muy de ideas fijas.

Eso sí, en el postre no fallamos. La ocasión merecía de algo especial. Un pastel especial. Un pastel erótico con un diseño impactante y hasta atrayente: Formas de chocolate simulando enormes atributos masculinos y femeninos, dos grandes guindas a modo de pezones, y un toque de nata imitando lo que podría ser una enorme corrid… En fin, todo delicioso.

¿Y bebida? Pues toda, para qué escatimar...

Y, después, el plato fuerte: la hora de los juegos. Bueno, básicamente uno. Un juego ideado días antes entre todos, excepto los novios, claro. Un juego muy sencillo, pero que dio para mucho, para más de lo que yo particularmente esperaba…

¿Las reglas? Tres montoncitos de tarjetas: Preguntas o pruebas, recompensas y penalizaciones. Los novios elegirán, boca abajo y de mutuo acuerdo, una de las tarjetas del primer grupo y la leerán en voz alta. Si se trata de una pregunta, responderán por separado cada uno en un papelito, si coinciden sus respuestas tendrán derecho a una tarjeta de recompensa, si no coinciden deberán coger una tarjeta de penalización y, claro, acatarla. En el caso de que la tarjeta elegida del primer grupo sea una prueba, pues lo mismo, si la superan pues recompensa y si no una penalización… Y así hasta que se acaben las tarjetas.

Algunas preguntas destacadas fueron: '¿Cuánto tiempo duró vuestro primer polvo?', '¿Cuántas veces lo habéis hecho durante el último mes?', '¿Quién de los dos disfruta más a menudo de una sesión de sexo oral pasivo por parte del otro?'. Destacadas, sobretodo, porque sus respuestas no coincidieron…

Las pruebas que dieron más juego: 'Él debe reconocer un sujetador de su chica mezclado entre varios', 'Reventad un condón en un minuto sólo con la ayuda de vuestros pulmones', 'Ella debe reconocer entre varias fotos el culo desnudo de su chico'... Sí, hubo fotos de nuestros culos.

Algunas penalizaciones, a parte de las típicas de 'os bebéis un chupito', tuvieron su jugo: 'El resto del juego lo hacéis sin pantalones', 'Debéis besar los dos y en la boca a un tercero o tercera a vuestra elección', 'Intercambiaros una prenda de ropa entre vosotros durante el resto del juego', 'Llamad a vuestros respectivos suegros y le explicáis lo bien que lo estáis pasando y lo borrachos qué vais', y lo mismo con las suegras, etc.

Y recompensas varias, tales como: 'Podéis eliminar una de las tarjetas del primer grupo', 'El resto de invitados se bebe un chupito', 'El resto de invitados sigue el juego sin pantalones', 'Podéis hacer que se besen en la boca dos personas a vuestra elección', 'Elegid dos personas que os sustituyan en la siguiente prueba o pregunta'

La verdad es que todo fue muy divertido. Nos sentimos de nuevo como si fuéramos unos niños o, como mucho, adolescentes… Y, sí, todos acabamos el juego sin pantalones y besándonos los unos a los otros,... la orgía que todos deseábamos, para qué engañarnos,... si es que somos unos depravados.

Todo genial, inolvidable, como el resto del fin de semana… ¡y espero y deseo que para los novios también lo fuera!

Fin.

martes, 28 de junio de 2011

Despedida conjunta 3: Relax y vía ferrata

Anteriormente...
La verbena de San Juan fue mágica, cómo mágicos (esta vez magía de la negra...) fueron nuestros despertares...

El día post-verbena de San Juan lo pasamos, aparte de entre mejunjes anti-resaca y couldinas, disfrutando de la playita y bajo un sol de justicia. Un día tranquilito, de relax. Y es que, no nos engañemos, ya tenemos una edad y, tras una noche de desenfreno y lujuria alcohólica, pues necesitábamos de una dosis de vida de anciano playero con cremita, sombrillita y paseítos por la orilla con nuestras gafas de sol bien puestecitas para permitirnos el lujo de repasarle el culete a la jovencita o el jovencito de turno, según guste…

Tras la playita, una duchita y unas pizzas, algunos no precisamente en este orden. Después, intento de timba de póker, finalmente saboteada por las chicas... Más tarde, intento de ver una peli ñoña en grupo, intento dinamitado esta vez por los chicos...

Y, relativamente pronto, nos fuimos poco a poco a la cama, que al día siguiente tocaba madrugón para irnos de vía ferrata. Mi amadísima vía ferrata...

La jornada de vía ferrata sirvió únicamente para confirmar dos cosas: que yo no llevo muy bien el tema de las alturas y que aún no han fabricado cascos que le vayan bien a Sensato, por dios, menudo cabezón gasta el amigo… Hubo a quien le hizo más gracia lo de mi vértigo, pero a mí, por ejemplo, me hizo más gracia lo de la enorme cabeza de Sensato… En fin, para gustos colores.

Y, tras la paliza física (y, para algunos, también psicológica…) de la vía ferrata, una larga siestecita antes de adentrarnos de lleno en lo que sería el punto álgido del fin de semana. Es decir, la noche especial para los futuros marido y mujer (Sensato y Activa)…

Una velada que bien podría haber sido ideada por acérrimos seguidores de '¡Ay que calor!' y 'El gran juego de la oca'

Terminará... (Lo prometo, que ya sé que esta historia se está alargando mucho...).

lunes, 27 de junio de 2011

Despedida conjunta 2: La magia de San Juan

Anteriormente...
Pese a plegar tarde, pese a los GPSs y pese a la compañía,... finalmente llegué a tiempo para celebrar la noche de San Juan con los amigos...

La ventaja de llegar el último a la verbena de San Juan es que, por arte de magia, te encuentras la barbacoa preparada, casi toda la carne hecha, la mesa puesta, el pica-pica a punto y hasta un vasito de sangría esperándote.

Y, una vez dispuesto todo el banquete y con todos los invitados presentes, la verbena de San Juan ya está lista para dar su pistoletazo de salida.

La celebración de la noche de San Juan ya es mágica por sí sola, pero rodeado de tus mejores amigos, de la chica a la que amas y, por qué no decirlo, hasta los topes de sangría, cerveza, licor, ginebra, whisky y desinfectante,... pues la magia se ve acrecentada hasta límites insospechados.

Y, bueno, si a todo esto le sumamos una bonita playa y una hoguera, la magia ya rebosa a borbotones…

Mágicamente, por ejemplo, dos ex amigos irreconciliables se reparten un redbull para rellenar sus respectivos whiskys y, además, intercambian sus vivencias más significativas de los últimos seis meses. También, empujados por la magia que empapa toda la noche, una ex pareja comparte un bañito, y algo más, bajo la luna y cobijados perfectamente por las olas.

Y es aquí, una vez llegados al agua, cuando la magia y los rituales toman definitivamente el mando por completo…

Unos dicen que si hay que entrar de espaldas en el agua, otros que hay que lavarse la cara antes de meterse, alguien dice que hay que saltar tres olas y otra que hay que encontrar algo que pertenezca al mar (un alga, una concha,…), pedir un deseo y tirarlo al agua bien lejos para devolvérselo al mar y que el mar te lo agradezca concediéndote tu deseo. Algún otro recuerda que con la hoguera también se pueden realizar muchos otros rituales: dar vueltas en el sentido de las agujas del reloj, uno dice que 3 vueltas, una que 8, alguien añade que lo que hay que hacer es saltarla… En fin, todo de lo más normal…

Irremediablemente, el sol asoma y poco a poco todos nos vamos retirando a dormir, algunos antes, otros más tarde, hay hasta quien se niega a que todo esto acabe… Pero, finalmente, todos acabamos yéndonos a la cama.

Y no creáis que la magia acaba aquí. Porque al día siguiente, quien más quien menos, todos tenemos algo de resaca. Y, cómo no, todo el mundo parece conocer algún remedio mágico para acabar con ella: beber leche, tomar zumo de naranja, comer ajo, una ducha de agua fría, beber nuevamente alcohol… Ya veis, hay remedios para todos los gustos…

Continuará...

domingo, 26 de junio de 2011

Despedida conjunta: El viaje

Ya que el día de San Juan nos regalaba un fin de semana de tres días, aprovechamos para organizar entre toda la colla unas mini vacaciones a modo de despedida de solteros conjunta en honor de nuestros amigos, y en breve marido y mujer, Sensato y Activa, como anticipo a las despedidas tradicionales y por separado que se celebrarán el próximo sábado.

La despedida conjunta incluía tres días de apartamento en la playita, verbena de San Juan por todo lo alto con barbacoa incluida, vía ferrata también por todo lo alto (demasiado alto para mi gusto, ¡por dios que vértigo!) y un cúmulo de juegos que deberían haber sido vergonzosos sólo para los novios pero que acabaron salpicándonos a todos…

Pero empecemos por el principio. El día de la verbena de San Juan, el pringado de turno, es decir aquí el menda lerenda, plegaba tarde del trabajo. Así que salí rumbo al apartamento el último y a última hora acompañado por Lunar y por una amiga, pudiendo así disfrutar ampliamente de los atascos y las caravanas de turno.

En un principio uno se siente hasta aliviado al comprobar que no es el único al que explotan laboralmente. Pero, claro, después de avanzar apenas 10 kilómetros en una hora, pues el alivio se transforma fácilmente en desesperación y en ansias de asesinar a todos esos 'hijos de puta' que conforman el atasco.

Si algo bueno tiene la desesperación, es que te agudiza el ingenio, o eso crees en un principio… Así que tomas la primera salida de la autopista y te inventas un camino alternativo. Pero pasados unos kilómetros, las dudas y la desconfianza invaden a los ocupantes de tu vehículo. Y lo que es peor, hasta a ti mismo…
Amiga: ¿Estás seguro de que por aquí vamos bien?
Yo: Claro…
Lunar: ¿Y si pongo el GPS de mi móvil?
Yo: No hace falta…

Sigues avanzando y avanzando a ciegas esperando que de un momento a otro el sentido masculino de la orientación haga su aparición. Pero tus dudas crecen y crecen llegando a estar casi seguro de que te estas equivocando de camino. Pero, claro, como vas con mujeres pues no puedes reconocer abiertamente que te has perdido... Y en un acto suicida y absurdo sigues avanzando esperando que se cumpla aquello de que todos los caminos llevan a Roma…
Amiga: Pues yo creo que por aquí vamos mal…
Yo: Estamos dando más vuelta, pero es para esquivar el tráfico... (Miento).
Amiga: A mí me parece que nos estamos alejando. (Hurga en la herida).
Yo: Que va…

Y es entonces cuando una voz robotizada y, cómo no, femenina interviene para desacreditarme por completo…
GPS del movil de Lunar: Cuando sea posible realice un cambio de sentido.
Yo: El chisme ese tendrá los mapas desactualizados... (Improviso).

Acto seguido a Lunar le da la risa, su amiga le acompaña con sonoras carcajadas y a mí me invaden unas ganas tremendas de abandonar a ese par de brujas en la cuneta. Pero finalmente freno mis impulsos, y para no crear más polémica, doy media vuelta y sigo las órdenes de ese invento del diablo… Y no me refiero a las mujeres, hablo de los GPSs.

Continuará...

martes, 21 de junio de 2011

Antes de casi todo

Después del 'Lunette al tartufo' y antes de que la camarera pelirroja nos trajera el 'Brownie'.
Poco antes del primer polvo sin compromiso.
Antes de nuestro primer san Valentín y de que te bautizara.
Antes de aquella escapada inolvidable.
Antes de jugar a negarlo.
Antes de conocerte de veras y antes de caer en la cuenta de muchas cosas.
Mucho antes del último verano, verano mágico como pocos...
Antes de las dudas, antes de despejarlas todas por completo y antes de crear dudas nuevas. (El típico pez que se muerde la cola...).
Muchísimo antes de que conocieras a mi familia y yo a la tuya.
A un año luz de nuestro primer aniversario.
Antes de las discusiones, de los lloros, de las llamadas, de que me arrastraras a dejar el tabaco y de que le ensañaras los pechos a todos mis amigos

Fue entonces, antes de casi todo, y entre copa y copa de aquel delicioso 'Montepulciano', cuando te conté que a veces me gustaba escribir... Sí, una de mis estrategias baratas para conquistar... Pero tú entraste al trapo y me dijiste que, tal vez algún día, quien sabía, podría ser que escribiera algo bonito pensando en ti…

Yo ni tan siquiera lo sospechaba, pero todo lo que escribiera a partir de aquella cena, estaría dedicado a ti.

domingo, 19 de junio de 2011

Mis huevos

Sé que el título de mi entrada de hoy puede dar para interpretaciones del tipo ‘se ha debido discutir con alguien’ o ‘debe estar en un día de esos en los que se ha vuelto a poner cabezón y no atiende a razones’… Pero no, amiguitas y amiguitos, seamos más simples, este post se titula ‘Mis huevos’ porque hoy os quiero hablar de mis testículos.

Sí, habéis entendido bien, quiero hablaros de mis huevos, literalmente.

Que nadie se me asuste…

Y es que el sábado de playita con Lunar y mis amigos dio para mucho. Bueno, el que dio básicamente fui yo. Ya que me pasé el día repartiendo collejas a diestro y siniestro entre todos mis amigos que miraban descaradamente las tetas de Lunar. Y es que la muy depravada decidió hacer topless, ahí con público y todo... Un público, cabe añadir, plagado de solteros hambrientos de carne.

Vale que yo también recibí alguna colleja por parte de mi amigo Sensato, y también de Lunar, ya que, según insinuaban algunas leguas viperinas allí presentes, también se me escapaban los ojillos hacia los pechos de Activa (novia y, en breve, esposa de Sensato) que también se unió a los actos exhibicionistas de mi queridísima Lunar.

Pero bueno, quienes me leéis asiduamente bien sabéis que yo jamás sería capaz de observar lascivamente unos pechos que no fueran los de Lunar, por muy generosos y apetecibles que estos fueran… ¿verdad? Así que no me pararé a intentar defenderme de las acusaciones expuestas en el anterior párrafo…

Bien, vayamos a lo de mis huevos. Ante semejante barbarie exhibicionista protagonizada por Lunar yo no pude más que contraatacar; aunque sólo fuera con amenazas. Así que, una vez finalizada la jornada playera, le dije a Lunar que la próxima vez que decidiera hacer topless, yo sacaría mis huevos a pasear en plena playa, para estar así en igualdad de condiciones...

Pero el órdago no tuvo el efecto esperado. Es más, Lunar me animó a exhibir, y cito textualmente, ‘huevos, polla y culo’ la próxima vez. O sea, a pasearme como mi madre me trajo al mundo…

¿Pero cómo se puede ser tan marrana?

Y, claro, llegados a este punto no iba yo a achicarme… Así que, a estas alturas, Lunar bien podría estar pensando que en estos momentos estoy quemando todos y cada uno de mis bañadores…

En cambio, aquí estoy yo ahora, mirándome los huevos y pensando que tal vez la idea de desenfundarlos en una playa no nudista, repleta de niños y ancianos, no tenga el mismo impacto que el hecho de mostrar unos bonitos pechos, en este caso los de Lunar.

Y es que, claro, entre las tetas de Lunar y mis huevos, pues las comparaciones son odiosas…

viernes, 17 de junio de 2011

Delirios de un soñador

Es curioso como los sueños a menudo te roban el sueño. Yo lo sé bien, pues me gusta permanecer despierto junto a los míos. Ya habrá tiempo de dormir, me digo. Siempre hay tiempo para dormir…

Pero estas noches de desvelo son mías. Las abrazo con fuerza. Las disfruto. Y cuanto menos duermo, más sueño. De ahí la ausencia de deseos de cerrar los ojos y dejar que llegue un nuevo día. ¿Para qué? Si mi fantasía se antoja de lo más acogedora. Factible. Esperanzadora. No demasiado, pero si en su justa medida. Demasiada esperanza haría que me dieran ganas de subirme al primer tren en marcha, que quisiera tirarme de cualquier puente… Pero en su justa medida es sensacional, un caudaloso rio de optimismo, una ilusión, una creencia… Bueno, también es importante que no acabe convirtiéndose en un sentimiento de fe, pues no quisiera acabar topando con la iglesia, que con ellos la cosa siempre se complica… A saber si mis sueños no serían considerados crueles actos de herejía... Y suelto una sonora carcajada.

Y es entonces, sólo entonces, después de semejante delirio y de reírme solo pasadas las tres de la mañana, que decido irme a la cama.

Buenas noches.

martes, 14 de junio de 2011

Dos cañas, por favor. Sólo dos...

Una soleada tarde de junio, una terraza cualquiera del centro y un aperitivo entre dos amigos que empieza tal que así…

Yo: Buuuuffff…
Festivo: Ya estaaamos,… ¿qué te pasa?
Yo: ¿A mí? Nada… Bueno, un día estresante en el trabajo, pero ahora ya estoy tranquilo.
Festivo: Ya te veo, ya… Estás de un tranquilo… Anda fúmate un cigarro.
Yo: Que no, que lo he dejado.
Festivo: Ya, ya… A ver cuánto te dura…
Yo: Pues mira, uno de los motivos para decidir dejarlo fue tu gorroneo continuo.
Festivo: ¿Perdona? Por un par de pitis que te pido de fiesta… Si casi siempre soy yo quien invita.
Yo: Sí, sí… Bueno, da igual, que lo he dejado. ¿Pedimos un par de cañas y unas bravas?
Festivo: Vaya, ¡el niño viene con hambre!
Yo: Gilipollas… Por cierto, me acaba de llamar Reservado, que no vendrá, que no se encontraba muy bien. Dice que está mal del estómago.
Festivo: Joder, vaya rachita lleva entre esto y la alergia…
Yo: ¿Y Sensato, no viene?
Festivo: Sí, pero vendrá más tarde, decía que estaba de trabajo hasta las cejas,… y además, ya sabes, con el lío de organizar la boda…
Yo: Joder, ultimamente siempre igual… El otro día me dijo que él y Activa se habían hecho unos excels para tener estas semanas bien planificadas y organizadas para tenerlo todo a punto para la boda…
Festivo: Pues muy bien, ¿no? Así lo tendrán todo bajo control.
Yo: ¿Bajo control? ¿Y dónde queda el libre albedrío? ¿El ‘pues si no lo hago hoy no se parará el mundo’? ¿El ‘hoy hago lo que me sale de mis santos cojones’? ¿El ‘hoy me voy a pasar las obligaciones por…’?
Festivo: Para, para, para,… que cada uno vive su vida como quiere.
Yo: Es verdad, pero lo que me jode es que últimamente no le veo sonreír. Y no creo que organizar una boda se trate de eso…
Festivo: Pero sí que sonríe, hombre…
Yo: A ver, una cosa es cuando hace sus típicas bromas de las que todos los de su alrededor acabamos siendo las victimas… Lo que yo quiero es que se ría con ganas, ¡con ganas!
Festivo: Pues habrá que organizarle una despedida de soltero a lo grande. Y bueno, ya sabes, de eso se encarga el padrino, ¡en este caso tú!
Yo: Bueno, bueno,… eso entre todos, ¡eh! No te escaquees…
Festivo: Pero, venga, va, no te hagas el loco… Que a ti siempre te ha encantado organizarlo todo. Todavía me acuerdo de cuando éramos niños y tú organizabas todos los juegos,… y encima si no se hacía lo que tú querías y cómo tú querías te pillabas unos rebotes…
Yo: Sé que en el fondo me estás llamando egocéntrico y marimandón,... pero eso de que te acuerdas de cuando éramos niños te ha quedado muy tierno… ¿Y de qué más te acuerdas?
Festivo: Recuerdo que eras un niño despierto, con carisma, simpático y muy hablador.
Yo: ¿Y ya no?
Festivo: Ahora sólo eres hablador… Bueno, y estúpido e irónico también.
Yo: Jajaja, bueno, tú sigues siendo tan encantador como entonces…
Festivo: ¿Y te acuerdas cuando conocimos a Sensato? Ya más creciditos, el primer año de instituto. Qué lejos queda ya todo aquello...
Yo: Claro que me acuerdo… ¿Y sabes qué? ¡Ojalá Sensato volviera a sonreír como entonces!
Festivo: Tranquilo, cuando pase la boda seguro que las aguas volverán a su cauce…

Sensato no aparece al final de la historia. Manda un mensaje diciendo:
No m podré pasar. Tngo cosas q hacer. Jo, q pena, m gustaría estar ahí con vosotros. Sus kiero.’

jueves, 9 de junio de 2011

Es muy fácil...

Dejar de fumar es fácil.
Dejar de fumar es fácil si no tomas café.
Dejar de fumar es fácil si no bebes cerveza.
Dejar de fumar es fácil si no te metes entre pecho y espalda una buena comilona.
Dejar de fumar es fácil si eres de los que sólo beben agua y comen Krispies.
Dejar de fumar es fácil si no tienes insomnio. (Tener insomnio es fácil si estas dejando de fumar.)
Dejar de fumar es fácil si te gastas 2000 euros en sustitutivos.
Dejar de fumar es fácil si no ves la televisión, si no ves películas, si no ves series… (¿Acaso no os habéis dado cuenta que la mayoría de actores no son más que meros promotores de una u otra tabacalera?)
Dejar de fumar es fácil si nadie fuma en un quilómetro a tu redonda. (Si estos días alguien os ataca y os abofetea la cara antes de arrebataros vuestro cigarro de la mano, puede que sea yo.)
Dejar de fumar es fácil si no tienes vida social.
Dejar de fumar es fácil si no follas. (Te susurraré…, por mucho que me aconsejes el sexo como sustituto del tabaco, he de decirte que la ansiedad que me resta un buen polvo me la devuelve con creces la ausencia del cigarrito de después…)
Dejar de fumar es fácil si no has fumado en tu puta vida. (‘En realidad no lo necesitas, todo es psicológico’, me han dicho hoy. ‘Cierra tu sucia boca, maldita zorra’, debería hacerle respondido).
Dejar de fumar es fácil si no eres irascible por naturaleza.
Sí, dejar de fumar es fácil. Yo, por ejemplo, lo llevo genial…

Y ahora que me venga Allen Carr con sus putas historias.

(Perdón por las formas y el vocabulario, pero los drogadictos somos así.)

martes, 7 de junio de 2011

La segunda noche

Ayer me fui a la cama a eso de las 12 de la noche. Quería coger mi portátil, leeros y tal vez escribir algo. Pero todo esto solía hacerlo con un cigarrito. Pero, como ya no fumo, se me quitaron las ganas de golpe.

Me fui a la nevera, no había nada interesante. Tenía hambre, o puede que sólo fuera sed. Cerré la nevera, fui a mi habitación y miré por la ventana. Aún había muchas ventanas iluminadas. Miré la cama. Igual era eso, lo que tenía ya era sueño. Pero casi por inercia volví a la nevera. Allí seguía sin haber nada interesante. Cogí un zumo, que sabía que era de naranja, con la esperanza de que fuera de piña. Comprobé que era naranja, lo dejé en su sitio y cerré la nevera. Apagué las luces de todo el piso y me metí en la cama.

El reloj de la mesilla marcaba las doce y seis. De pronto, empecé a notar una molestia en el pecho. No entiendo de dolores pero parecía un dolor curioso, interno y no uno provocado por un golpe o un movimiento extraño. Empecé a darle vueltas. Pensé que probablemente fueran los pulmones. Tanto tiempo fumando tenía que pasarme factura. Aunque resultaba curioso que empezase a notarlo justo al dejar de fumar. Quizás el dolor lo hubiera provocado justo eso: el dejarlo. Puede que mis pulmones reclamasen su preciado humo. Podrían haber desarrollado, que sé yo, una mutación y necesitar del tabaco para su correcto funcionamiento. Un nuevo concepto de pulmón, un pulmón mejorado a base de humo y nicotina. Y es que, aún siendo fumador, mi nivel físico era bastante mejor que el de otros muchos que se jactaban de llevar una vida sana. Las tabacaleras pagarían millones por patentar esta nueva mutación genética, este paso hacia adelante en la evolución. Pensé que semejante descubrimiento bien merecería el esfuerzo de levantarme, acercarme al bar de la esquina, comprar tabaco y celebrarlo encendiéndome un pitillo. Pero bueno, puede que fuese una idea precipitada. Además ya era tarde, el bar debía estar cerrado…

El reloj marcaba las doce y media pasadas. Cogí el móvil y, sin sentido alguno, miré las últimas llamadas recibidas. Lunar aparecía cómo la última llamada entrante, saliente y perdida. Sin duda, estaba acaparando mi móvil por completo, no se conformaba con arrastrarme a dejar el tabaco, sino que además monopolizaba los registros de mi móvil. Debería llamarla. Seguro que escuchando su respiración sería capaz de descubrir si estaba fumando a escondidas. Porque en ese momento tuve la certeza de que me estaba engañando, de que fumaba a mis espaldas. ¿Podría oler su aliento a tabaco a través del teléfono? Sonaba absurdo, pero un tipo que tenía unos súper-pulmones bien podría tener también otras extrañas habilidades. Por ejemplo: oler a través de las ondas telefónicas... Cosas más raras se habían visto. Sin ir más lejos hace unos días había leído algo sobre la clarisentencia, el clariolfato... Eso sí que eran cosas realmente absurdas...

Me sorprendí a mí mismo mordiéndome una uña. Hacía años que no lo hacía. ¿Cual sería el próximo efecto secundario de dejar el tabaco? Me estaba condenando a pasar los días que me quedaban de vida como un insufrible insomne devorador de uñas. Un mutante con uñas y dedos sangrantes, capaz de oler a través del teléfono y con unos súper-pulmones desaprovechados por el empeño de negarles el humo...

El dolor del pecho ya había desaparecido pero, bueno, no cabía duda de que volvería. Unos minutos más sin tabaco y seguro que acabaría volviendo, está vez con más fuerza. Tenía que fumar. Tenía que avisar a Lunar. Era cuestión de vida o muerte. Aunque, por otro lado, para qué avisarla tratándose de una urgencia. Encima era bastante tarde para llamarla, era casi la una, seguro que estaría ya durmiendo. No quería despertarla. Además, ¿desde cuando debía rendirle cuentas a nadie? ¿En que me estaba convirtiendo? 'Si necesito fumar pues fumo', me dije. Rectifiqué: 'Si quiero fumar pues fumo'. Y volví a recordar que no cabía duda de que ella me la estaba jugando, que fumaba a hurtadillas. Después de todo cabía la posibilidad de que no estuviera dormida. En ese mismo momento bien podría estar fumando tranquilamente en su cama...

Me imaginé a Lunar en su cama, fumando, riendo y completamente desnuda. Un enorme cenicero a su lado. El blanco. Lleno de colillas. Su habitación inundada por el humo. Tuve un principio de erección y lo peor es que no supe diferenciar si por su desnudez o por el derroche de tabaco y humo que rodeaba toda mi fantasía. Cabía la posibilidad de que acabase de descubrir que el tabaco me ponía. Pensé que me sonaba que el tabaco fuera afrodisíaco. Me dije que eso tenía que buscarlo en internet, traté de memorizar la idea para ver si al día siguiente me acordaba de mirarlo. Aunque, claro, por mucho que fuera afrodisíaco me pondría cachondo el hecho físico de fumar, no el pensar en tabaco. Aquello más bien parecía una atracción… ¿física?

Todo empezaba a resultar cada vez más extraño, puede que fuese la primera persona a quien le atraía sexualmente un cigarro. Qué clase de tendencia sexual era esa, por dios. Me estaba destapando como el peor de los depravados sexuales. Y, ¿cómo se llamaría esa nueva tendencia? ¿Tabacosexual? ¿Cigarrosexual? ¿Humosexual? Si era verdad que lo era, como mínimo, debía ponerle un nombre... Pensé que si no dejaba de pensar en tabaco me sería imposible dormir. Pero, claro, siempre resulta difícil no escuchar a tu corazón. Y más aún a un corazón enamorado. Enamorado del tabaco. Ahí estaba yo como una treceañera pensando en comerle los morros a mi príncipe azul, en este caso un simple cigarrillo.

Pensé en girarme y mirar de nuevo el reloj de la mesilla pero, a partir de ahí, ya no recuerdo nada más, debí dormirme justo antes de llegar a mirar la hora...

Y esto es todo lo que recuerdo de mi segunda noche sin humos. Noche superada; aunque, como habréis podido comprobar, con un gran cúmulo de secuelas…

Disculpad este post tan extenso, ¡pero estoy hiperactivo!

domingo, 5 de junio de 2011

Con ella

Tónica general del fin de semana con ella.
Lunar: Insultante, que no exultante...
Yo: Con la risa floja.
Resultado: Bye bye humos…

Viernes noche en mi casa.
Yo: Pues podemos ver una peli…
Lunar: Pues no te voy a decir que no…
Yo: Pues tengo tres clásicos en blanco y negro,…versión original subtitulada…
Lunar: Anda tonto, vamos a la cama…
Yo: Jeje.

Tarde de sábado.
Lunar (a grito pelado desde la ducha): ¡¡Neneeeeee!!
Yo: Dime
Lunar: ¡¡¡Neneeeeeeeeeee!!!
Yo: ¡¿Quèeeee?!
Lunar: Que no hay manera de que el agua salga por la ducha…
Yo: Tira del pitorro para arriba.
Lunar: Jooo, que no puedoooo.
Yo: A ver, déjame… Así,… ¿ves? Y luego vas de machuna. Si es que no sabes vivir sin mí…
Lunar: Gilipollas
Yo: Jajaja.

Salida de sábado noche.
Amiga: Oye, vamos a bajarnos ya de la tarima que estos parece que se quieren ir…
Lunar: ¡Y una mierda! No seas idiota, tú baila que las solteras tenéis que lucir palmito.
Yo: Jajaja.

Paella de domingo en casa de Lunar. Cocina ella…
Madre de Lunar: Mmmm, me encanta que la paella haga crec, crec... Mmmm, el cremaeeeet.
Lunar: Anda ya, no seas pelota. Que se me ha pegado el puto arroz…
Yo: Jajaja.

Café de domingo tarde.
Lunar: Va, dame un piti...
Yo: ¿Pero tú no habías dejado de fumar? ¡Pero si fumas a mi ritmo!
Lunar: Este es el último que me fumo…
Yo: Nena, como lo hagas todo con la misma convicción con la que dejas de fumar... jeje
Lunar: Jo, no estoy para bromas, que llevo fatal lo del tabaco. Y encima tú eres lo peor, me pones los dientes largos fumando
Yo: Ala, ahora tengo yo la culpa.
Lunar: Tú mucho reírte, pero no te atreves a dejarlo…
Yo: Porque no me lo he planteado, pero bueno que…
Lunar: Venga, déjalo conmigo.
Yo: …
Lunar: ¿Ya no te ríes?
Yo: Mira, nena, más vale que lo disfrutes, porque este es el último piti que nos fumamos.

Y así, sin comerlo ni beberlo y entrando al trapo del típico ‘a que no tienes huevos’, me he metido en el charco de intentar dejar de fumar.

Un apunte final: Resulta curioso cómo, a menudo, se repiten las mismas historias, aunque con cambios en los protagonistas… A ver si esta vez sí lo logro definitivamente… Bueno, a ver si lo logramos juntos ;)