domingo, 24 de julio de 2011

Mi Padrino

De tanto decir y escribir en estas últimas fechas la palabra padrino, inevitablemente me he acordado de mi Padrino: uno de mis tíos, el más especial y una de las personas que más influyó en mi crecimiento, al que lamentablemente hace ya mucho tiempo que se lo llevó por delante un cáncer de pulmón.

Tubo dos hijas, mis primas, pero cuentan las malas lenguas que siempre deseó tener un hijo varón y que se quitaba la espinita conmigo, con su ahijado.

Recuerdo que siempre iba junto a mi padre (e incluso cuando mi padre no podía) a animarme cada vez que jugaba al fútbol cuando era un niño, e incluso cuando ya no lo era tanto.

Nunca olvidaré cuando se me acercaba a escondidas y me decía: ‘Toma, esto para que te compres unas chuches’. O cuando ya estaba más crecidito: ‘Toma, para que te tomes algo con los amigos’. Y años después: ‘Toma, para que invites a tu novieta’. ‘Para algo soy tu Padrino’, añadía en todas las ocasiones dándome algo de dinero.

Y hace ya casi doce años que se fue... Joder, como pasa el tiempo.

Sus últimos meses me pillaron en una mala época. Apenas tenía yo 17 años y tenía muchos pájaros en la cabeza. Siento enormemente no haber ido tanto como debería al hospital a verle. No estoy nada orgulloso de todo aquello. Más bien lo contrario, es una deuda que siempre tendré conmigo mismo... Siempre algo me parecía más importante: una fiesta, una chica,... qué más daba, era un puto descerebrado. ¿Y sabéis lo peor? Que aún lo sigo siendo, no tanto, pero aún me queda mucho por aprender.

Sabía que le quedaba poco tiempo, pero era incapaz de asumir toda la transcendencia que este hecho traía consigo. En el fondo pensaba que ya habría tiempo de recuperar el tiempo perdido para estar con él. Aún no me había topado nunca antes con la muerte...

Recuerdo cuando iba a verle. Nunca parecía estar luchando con la muerte. Bromeaba, reía, me vacilaba... Ahora sé que se esforzaba enormemente en dar esa imagen.

Llegado el momento de su muerte, no supe llorar. Ni en el hospital ni en el velatorio ni en el entierro. Fue noches más tarde cuando me desperté con una crisis de ansiedad, con problemas para respirar y llorando desconsoladamente que por fin saqué todo ese bloqueo que llevaba dentro.

Nunca le olvidaré. Fue alguien muy importante en la formación de mi personalidad, en cierto modo fue y es mi espejo. El tenía un don que admiro. Era capaz de transformar lo cotidiano en extraordinario. Junto a él un partido de fútbol podía ser una batalla épica, un álbum de fotos un emocionante viaje a través del tiempo, una anciana senil una inquietante bruja, un paseo por el campo una peligrosa expedición o una tarde de tormenta una oportunidad para limpiar tu alma y empezar desde cero.

Y mi padre dice que soy como él… Pero ya me gustaría, yo sólo soy una vulgar imitación.

Estas letras se las dedico a él, a mi tío, a mi Padrino. Una persona singular a la que la muerte no se lo puso nada fácil, aún así, decidió morir tal y como había vivido: sonriendo.

11 comentarios:

  1. No se puede escribir tan hondo ni más sentido.

    Tu padrino estaría orgulloso de tí.
    Beso.

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  2. Lo importante es que te has dado cuenta de que fue una persona importante que ha tenido que ver en lo que eres hoy. Y que le recuerdas con cariño y admiración.

    Un beso.

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  3. Admirable tu padrino. Seguro que has salido a él y que si tuvieras un ahijado de 17 años, en plena ebullición adolescente, no le guardarías rencor por no ir a verte más al hospital.

    Besos!

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  4. Es bueno cuando uno tiene esos recuerdos... y a los 17 nadie tiene cerebro, se que no es consuelo pero vale..
    ve preparandote porque cuando uno es padrino de una boda, generalmente es padrino del primer hijo que tiene la pareja, tienes una gran responsabilidad por delante..
    besitos..!!

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  5. El guardián del faro25 de julio de 2011, 16:37

    Me ha emocionado....
    besos

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  6. Allá donde se encuentre, tu padrino sigue cuidando de ti, sigue enorgulleciéndose de ti y sabe cuánto lo quisiste y lo quieres.
    Con 17 años somos imbéciles, no te tortures, como dicen arriba él seguro que lo comprendió.

    Un besote Jauroles, es precioso lo que has escrito!

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  7. Toma ejemplo porque morir sonriendo, igual que como había vivido me parece una filosofía de vida genial.

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  8. Como llegan esas personas que la vida nos regala en el camino. Pilares y referentes. Un fuerte abrazo, Jauro, como siempre sincero, trasnparente, enriqueciendo lo cotidiano , haciendolo extraordinario (por lo que nos cuentas en tus anecdotas), si, tiene razon tu padre, no sé cuanto, pero si tienes la herencia de tu querido tío y padrino.

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  9. Lo hiciste lo mejor que supiste y has aprendido y valorado con el tiempo lo que realmente era importante, así que seguro que tu padrino estaría orgulloso de ti. No eres una imitación, eres un ser único, como también lo fue tu tío.

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  10. Preciosa entrada! Me ha emocionado... No te culpes por no haber estado a la altura en aquel momento. En fin.... estabas en una edad difícil.
    Lo importante es que te has dado a cuenta de lo importante que ha sido la figura de tu padrino para ti, y de lo mucho que le querías y le sigues queriendo y echando de menos.
    Seguro que él, allá donde esté, lo sabe y se siente muy orgulloso de ti.
    Un beso!!!!

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