martes, 23 de noviembre de 2010

La transformación de Lunar

Estoy preocupado. Este mediodía me ha llamado mi queridísima Lunar. Al principio, ni la reconocía… Una voz grave, digamos que hasta varonil, me ha dicho: ‘Hola nene, ¿qué haces?’.

Por un momento me he temido de todo y he pensado: ‘¡Me estoy tirando a un travelo y yo sin saberlo!’. Es más, automáticamente mi mente ha seguido desvariando: ‘La verdad es que no se lo monta nada mal, oye… ¿Cómo no me habré dado cuenta hasta ahora…?’.

Pero claro, mi autoestima ha despertado para dejarme claro que en casi diez meses de relación algo hubiera notado, ¿no? Así que ni corto ni perezoso, he guardado un segundo de silencio y he puesto en fila a todas mis neuronas, y chás, la electricidad ha empezado a circular por ellas como si fuesen luces de Navidad: ‘¡Lunar! – he exclamado entonces, o su nombre real en su defecto – ¿qué te pasa en la voz?

Acto seguido, Lunar me ha explicado que algo andaba mal,… para ella claro, no para mí…

Mientras ella me confirmaba que estaba afónica y que además tenía fiebre, he notado mocos que subían y bajaban por esa fina garganta que Dios quiso darle no se sabe aún muy bien para qué, corroborando que esa voz varonil que tanto me había hecho dudar durante casi dos segundos, no era más que una máscara grotesca de una voz dulce y angelical perfectamente adornada por rizos y tirabuzones.

Todo esto os lo cuento tan sólo para informaros y alarmaros de que Lunar, mí Lunar, esta enferma y necesita de toda la ayuda divina posible.

Así que ya os estáis preocupando por ella, y los más religiosos, ya podéis empezar a rezar todo lo que sepáis. Yo, como a penas recuerdo las dos primeras frases del Padre Nuestro, me he dedicado a tareas menos elevadas como darle mimitos y acompañarla al médico...

Ya sabéis, cada uno ayuda como bien sabe, ojalá supiera yo que vela comprar, a que santo chantajear y a que sucios herejes denigrar… Pero lo desconozco.

domingo, 21 de noviembre de 2010

漢語課程

¿Que lleva a una persona cuerda, hasta que se demuestre lo contrario, a inscribirse en un curso de chino mandarín a las 3 de la mañana vía Internet?
Una conversación acerca del emergente poder económico de China, así como del rápido crecimiento de su papel en el concierto internacional, lo que conllevará la necesidad de interactuar en este idioma a nivel empresarial.
Todo esto aderezado con una buenísima marihuana.

Sólo espero que, dada la hora de mi inscripción, desestimen directamente mi solicitud. Me sería difícil explicar lo gracioso que parecía en su momento…

jueves, 18 de noviembre de 2010

Mi momento café

Hay días que me levanto pensando en volver a la cama, otros que me levanto una hora después de que suene mi despertador y otros en los que me levanto completamente cínico.

En todos estos días no hay nada como un buen golpe de café para pasar del sueño a la hiperactividad de un café sólo, del susto a la tranquilidad de un café con leche y del cinismo a la acidez que me proporciona un cortadito.

Sea como sea, cada mañana el café me acompaña, y me hace llegar al trabajo y decir ‘buenos días’ con una sonrisa… Sonrisa falsa, por supuesto.

martes, 16 de noviembre de 2010

El portazo

Hay ocasiones en las que te emocionas por algo intangible, en las que le pones ilusión a algo que aún no está en tus manos, a algo que ni tan siquiera depende directamente de ti que llegue a buen puerto, a algo que tú no puedes controlar…

Pero, aún así, te emocionas, te ilusionas. Y empujado por esa ilusión, dejas volar tu imaginación, vuelas junto a ella, fantaseas, y acabas construyendo castillos en el aire.

Pero cuando con una simple llamada recibes un portazo en las narices, caes en la realidad, bajas, tocas con los pies en el suelo, se desmoronan todos los castillos con sus torres y sus fortalezas, y acaban hundidos en su propio foso… Y así, de pronto, te das cuenta que todo era una fantasía,… una fantasía que tú mismo te habías inventado…

¿Se puede tener nostalgia de algo que nunca ha llegado a ocurrir, a un proyecto fallido?

Para los más cotillas, os diré que por el momento no cambiaré de trabajo; finalmente han descartado mi candidatura…

Podría decir que esta experiencia me ha enseñado montones de cosas, por ejemplo: a no ilusionarme por anticipado, o como bien dice el refrán a ‘no vender la piel del oso antes de cazarlo’, a mantener la cabeza más fría, a blablablá… Pero la verdad es que no he aprendido absolutamente nada. Sé que, llegado el momento, cuando un sueño, un deseo o una esperanza asomen a lo lejos en mi particular horizonte, volveré a ilusionarme y emocionarme cual treceañero con película porno nueva.

Así soy yo…

Pero bueno, como bien ha dicho mi padre: ‘Al menos tienes trabajo, que no es poco.’

viernes, 12 de noviembre de 2010

La espera

Cambios inciertos.
Decisiones indecisas.
No me dicen nada, no me llaman, no me avisan.
Aquí, esperando respuestas...
… pero el teléfono no suena (que fuerte me parece).
… y ni tan siquiera sé si mi candidatura ya habrá sido rechazada (dijeron que me avisarían, tanto para el sí como para el no, pero ya no sé qué pensar).
Y Lunar llamará en breve y dirá:
‘Nene, ¿sabes algo?’
Y a mí no me dará la llorera de milagro; ansioso por saber, de una vez por todas, si esa puerta se abre o se cierra definitivamente.

martes, 9 de noviembre de 2010

Soñar despierto

Hoy es un día de esos de… ‘¿y si…?’
En esta ocasión debido a un posible cambio de trabajo. Un cambio para mejor, por supuesto.

Todo empezó como debía: Buscando trabajo en infojobs desde mi trabajo actual...
De esto hace ya casi un mes. Y, tras pasar con éxito dos procesos de selección, hoy he realizado la última entrevista personal.

Todo parece haber ido como la seda: Las palabras han fluido por sí solas, en ningún momento me he sentido especialmente incómodo, y creo haber transmitido seriedad y confianza en mí mismo, tal y como me había propuesto.

Además, el puesto al que aspiro tiene una pinta estupenda: Con mucha más responsabilidad que mi actual empleo, con posibilidades de promoción, dietas y, sobre todo, un salario anual capaz de ridiculizar hasta límites insospechados a mis últimas nóminas.

Así que hoy no puedo evitar soñar con ese futuro imaginario: Imaginarme, por ejemplo, despidiéndome de algún que otro compañero al que me encantaría perder de vista, olvidándome de la desorganización y el caos que reina en mi departamento, y por supuesto el momentazo de comunicarle al odioso de mi jefe que me las piro.

Me gustaría ver si es capaz de realizarme una contraoferta, si de este modo forzoso resulta que sí que encuentra un margen por el que proponerme una subida salarial, subida que me ha sido denegada los dos últimos años con la escusa de la crisis.

Pero llegados a este punto me daría igual que me ofrecieran un aumento, son demasiadas las ganas que tengo de cambiar de aires…

La verdad es que tampoco quiero hacerme demasiadas ilusiones, aún no hay nada seguro. A finales de esta semana o a principios de la siguiente tomarán una decisión, aun queda el último escollo… y seguro que el resto de candidatos están tanto o más preparados que yo…

Pero no puedo evitar dejar volar mi mente y pensar... ‘¿y si…?’. No puedo dejar de soñar…

¿Cuántos días soñamos despiertos?
Pues hoy es uno de esos días…


Para despedirme os dejo una cancioncita: 'Mr. Sandman', cuya traducción literal correspondería a 'Hombre de arena', pero que en realidad es una figura popular de la cultura anglosajona.
Según la leyenda, Sandman es un personaje mágico que ayuda a dormir y regala dulces sueños rociando arena mágica en los ojos tanto de niños como de adultos...



Dulces sueños a todos...

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Quiero seguir contruyendo buenos recuerdos

Aún puedo oler el olor a sal impregnando el ambiente.
Aún recuerdo el inusual moreno de mi piel.
Sus manos improvisando sonetos en mi espalda.
Las mañanas al sol, un antiguo tirano al que en estas fechas ya nadie teme.
Aquellas siestas en pleno corazón de agosto.
Esas tardes con sabor a palomitas de mantequilla.
Las noches de martes o miércoles disfrazadas de sábado.
Todas las sonrisas por sorpresa y las sorpresas llenas de sonrisas.
Lo que te dije, lo que me dijiste y todo lo que hablamos sin decir nada.
Y, cómo no, nuestra última foto frente al mar que hoy adorna mi fondo de escritorio…

Hay días que apetece recordar, hay recuerdos tan felices…

E, inevitablemente, la navidad se acerca a pasos agigantados, amenazante, con toda su nostalgia, y con un puñado de lucecitas de navidad.

Pero puede que este año sea diferente… ¿Por fin serán unas buenas navidades?
La verdad es que, recordando las últimas, el listón no es que esté demasiado alto.

lunes, 1 de noviembre de 2010

La noche de las castañeras vivientes

Por la tarde, en pleno centro, Freddy Krueger y el malo de Scream vendían castañas a la muchedumbre cual ancianitas castañeras.

Por la noche, en la discoteca, pude ver al mismísimo Conde Drácula bailando con una horripilante zombi,... ¿o era Amy Winehouse? No estoy seguro…

Y también vi a un grupo de enfermeras ligeritas de falda y generosas en escote... Sí, enfermeras. ¿Acaso era carnaval? Pues no. Vale, llevaban maquillaje simulando chorreo de sangre de la comisura de sus labios, puede que con este detalle baste para que un disfraz de enfermera se torne en un perfecto atuendo para la noche de Halloween

No sé,… seguramente sea yo el que no se entera de nada…

Si es que a veces tengo la certeza de que si unos extraterrestres me abdujeran para recabar información para un futuro ataque, su invasión acabaría resultando un completo fracaso.