martes, 26 de octubre de 2010

¡Y la Bella Durmiente despertó!

Por ser capaz de ponerle nombre de chica a un gato macho.
Por atacarte como una histérica gracias a una impresora apagada.
Por enseñarnos a Lunar y a mí las expresiones más cortas y necesarias para nuestras vacaciones en Cerdeña: Ayuto, ma daaai, cazzo, porca troia, stronzo di merda…
Y por reciclar el vocabulario español con grandes aportaciones como ‘carapolla’ y otras lindas flores.

Porque chocamos con demasiada frecuencia,…
… pero ir a comer a casa cuando tú no estás no es espectáculo.
… pero gastar bromas a nuestros padres sin ti no mola.
… pero pasar más de una semana sin pasar vergüenza por algún comentario tuyo en facebook tampoco.

Porque ya queda muy lejos cuando fuimos juntos a París a curarnos el corazón y, vale que no volvimos curados, pero ¿y lo bien que lo pasamos?
Porque los años pasarán, y tú y yo nos seguiremos satirizando,... pero también nos seguiremos queriendo, veremos crecer a nuestros hijos… y aún te sorprenderé cantando frente al espejo mientras yo hago el pingüino por el pasillo como cuando éramos críos.

Porque, después de casi dos años en el paro, por fin has encontrado trabajo.
Y porque además pareces haberte asentado.
Porque hoy he visto en tus ojos un brillo que hacía demasiado tiempo que no tenían.
Y porque, gracias al nuevo trabajo y sobre todo a tu Pirata, me alegra ver que los tiempos de Bella Durmiente pasaron a la historia.

Por esto, por aquello, y por todo,… hermana,… princesa,… hoy quería decirte:



(Y creo que ya iba siendo hora de crear la etiqueta 'Hermana'...)

domingo, 24 de octubre de 2010

Los jueves noche ya no son para mí

Hacía siglos que no salía un jueves. Pero el jueves pasado, tras unas cervecitas cenando con unos amigos, parecía una buena idea hacerlo. Lunar y yo estábamos de acuerdo, ¿qué problema podía haber en pasar un poquito de sueño un viernes por la mañana en el trabajo?

Copa tras copa, muchas caras conocidas juntas, cada vez más… Confirmando que mi grupo de amigos está lleno de degenerados. Muchos besos y unas cuantas copas. Algo de conversación y más copas. Risas y otra copita. Carcajadas y la penúltima…

Lo mejor de la noche: Lunar bailando como una posesa cinco minutos después de decirme ‘¿Nos vamos ya?’.

Lo peor de la noche: Las pocas horas de sueño. Si es que uno ya no está para estos trotes…

Apenas tres horas después de acostarme, sonó el despertador (o el móvil en su defecto), me quería morir y, a juzgar por mi estado físico, mis deseos parecían estar a punto de cumplirse. Paré el despertador. Cinco minutitos más, pensé… Media hora más tarde volví a abrir los ojos. Mierda, grité. Bueno, en realidad no grité nada, porque por el momento mi garganta era incapaz de pronunciar palabra.

Como pude, pegué un salto de la cama y en cinco minutos ya estaba en el ascensor camino del trabajo. Me miré al espejo, y me di cuenta de que no me había ni peinado, aunque la verdad es que no tenía el pelo muy distinto de cómo lo llevo habitualmente, es lo que tiene el look despeinado… En cuanto a los dientes, también se me había olvidado lavármelos, menos mal que en la oficina tengo un cepillo y pasta, es lo que tiene comer en el trabajo con tupper… ¿Y el tupper? ¡Mierda!

Llegué al trabajo, y casi sin saludar, me dirigí al lavabo con mi cepillo de dientes y la pasta. Una vez dentro, comencé a lavármelos mientras observaba mi cara de sueño en el espejo… Justo entonces, se abrió uno de los lavabos privados. De él, salió mi jefe. Perfecto, pensé. A través del espejo vi como me miraba de arriba abajo, empezando por mi pelo despeinado, deteniéndose en mi cepillo y acabando en mis munich... Su cara hablaba por sí sola. Buenos días, dijo de forma tajante, quedando inmóvil a mi espalda. Yo me gire levemente e hice lo propio, descubriendo que estaba completamente afónico. El gesto de su cara adquirió un gesto que no sabría cómo definir. Sin mediar más palabra y sin dejar de mirarme de reojo, se marchó del lavabo.

Tras esta desafortunada escena, me temía un despido inminente. Así que acabé de lavarme los dientes y me fui a mi sitio a esperar que me trajeran de un momento a otro mi finiquito, pero de momento no he pasado a engrosar las listas del paro. Espero que continúe así…

En cuanto a la jornada laboral resacosa, la verdad es que fue un auténtico infierno, volví a recordar porqué dejé de salir los jueves…

En fin, nunca más.

miércoles, 20 de octubre de 2010

La soledad

Hace unos días alguien me preguntó los pros y contras de vivir solo. En un principio no supe qué responder,… pero después de una larga lista improvisada en la que incluí el conocidísimo contra del papel higiénico, me callé el gran pro-contra: Intentar hacer de la soledad una aliada, antes de que se te coma como enemiga...

Cuando vivía acompañado, ya fuera en casa de mis padres o más tarde con N., rara vez pasaba largos ratos solo. Nunca fui de encerrarme en mi habitación, como por ejemplo sí lo era mi hermana, yo siempre estaba en el comedor charlando con mi padre, molestando a mi madre o bien metiéndome con mi hermana si pululaba por ahí. Luego, cuando vivía con N., siempre estábamos juntos en casa haciendo algo, hablando, discutiendo, o volviendo a discutir... Rara vez disfrutaba de momentos de soledad.

Al principio de vivir solo, me resultaba extraño pasar las noches solo e incluso a veces me parecía algo triste. Pero con el tiempo empecé a saber disfrutar de esa soledad pensando, ordenando ideas y, en definitiva, dedicándome tiempo a mí mismo. Empecé a escribir, cada vez más, siempre me había gustado escribir, pero antes rara vez encontraba un hueco para plasmar mis pensamientos y mis paranoias por escrito.

Puede parecer extraño, pero creo que estas dosis de soledad me sientan genial, creo que gracias a ellas me he vuelto mucho más reflexivo, más juicioso, algo más sensato... tal vez incluso más maduro.

Y ahora que Lunar va invadiendo (y lo digo en el buen sentido) poco a poco estas dosis de soledad, sigo sintiendo que necesito de mí espacio, de esos momentos para mí, y puede que los siga necesitando siempre… Y no sé si esto puede resultar ser un problema...

Por ejemplo, me planteo lo de este mi blog, ¿acaso será posible mantenerlo para mí mismo, como hasta ahora, si en un futuro vivo con ella? ¿Ya no podré mantener esta libertad de escribir mis pensamientos más íntimos, esos que no quiero que los implicados lean?

¿Es acaso compatible una relación de pareja con estos momentos para mí mismo de los que me gusta tanto disfrutar? ¿Lo será? ¿Me he vuelto raro? ¿Acaso me he transformado en un huraño? No deja de ser paradójico, con lo que me gusta a mí mezclarme con la gente y con lo sociable que me he considerado yo siempre…

¿Acaso es una mala señal que sienta todo esto? ¿O es que a medida que la relación avance dejaré de necesitar de esa soledad? ¿Debería dejar de necesitarla? ¿Y si no es así? ¿Tal vez deberé decidir si me compensa renunciar a mi espacio? ¿Es una decisión que hay que tomar o que hay que desear? ¿Será contraproducente si me resulta un esfuerzo o es que la sustentación de una relación requiere de esfuerzos?

Pufff, la verdad es que mi entrada de hoy sólo pretendía ser lo escrito en los cuatro primeros párrafos pero, al releerlos antes de publicar, me han dado que pensar, y mis manos han vomitado el resto...

Llegado a este punto, creo que esta noche, la soledad, más que aliada, se ha puesto en mi contra…

Demasiadas preguntas para una sola noche.

martes, 19 de octubre de 2010

Inconformista, quejica, gruñon, o como prefieran...

Esta mañana un compañero de trabajo, además de mostrarnos el poco trabajo que tiene, también nos ha enseñado el siguiente video:



Una vez visto el video, se ha sucedido la siguiente conversación:

- ¡Ufff, qué suerte tiene ese tío! – ha exclamado uno de mis compañeros.
- ¡¿Suerte?! Qué hablas,… yo sí que tengo suerte-
he respondido yo.
- ¿Tú? ¿Por qué?
- Pues a mí, para empezar, no han estado a punto de arrollarme un coche y un autobús al mismo tiempo…
- Ala, ala… ya está el radical soltando la suya…

¿Radical yo? Vale, seguramente sí,… pero la verdad es que nos pasamos la vida mintiéndonos para verla de color de rosa, de ahí los tópicos de ‘qué bonita es la vida si la sabes vivir’, o aún más, el agradecer la vida que tienes, por mediocre que sea, pensando que no te puedes quejar ya que gozas de una salud inmejorable…

Pero vamos a ver, ni seamos conformistas ni mucho menos pequemos de necios, quejarse que yo sepa es gratis, y a mí no sabéis de que manera me gusta hacerlo. Por la mañana, a media tarde, por la noche... y creo oportuno aclarar que simplemente hablo de quejarme; para aquellas mentes calenturientas que se hayan perdido relacionando estos distintos puntos horarios con las horas idóneas para practicar sexo... Aunque cabe aclarar que a mí también se me ha pasado por la cabeza esa idea sexual…

Mmmmm,... bueno a lo que íbamos, que quejarse casi nunca está de más. Y que nadie se piense que estoy en un día de esos de bajón en los que todo se ve de un color negro que tira para atrás. No. Lo único que padezco, de momento, es sueño, un sueño que te cagas, lo que hace que mi neurona fabricante de humor negro empiece a delirar y a hacer de las suyas.

Así que, antes de escribir más tonterías, mejor me despido, esperando que el día de mañana sea más parecido al color rosa que el de hoy. Color que, por cierto, me sienta estupendamente bien, sobretodo cuando estoy algo más moreno que el color amarillento que me proporcionan actualmente las 10/12 horas diarias bajo los fluorescentes de la oficina...

Buenas noches, y si no lo son, por favor, quéjense.

jueves, 14 de octubre de 2010

Desportes de riesgo

Esta tarde-noche he salido a correr con un amigo. Y, cuando no llevábamos ni diez minutos de carrera continua, cuando nuestras estilizadas y musculadas piernas aún aguantaban con elegancia el trote sobre el duro asfalto, entonces, nos han insultado. Sí, lo han hecho.

A lo lejos, y alejándose, desde la ventanilla del copiloto de una furgoneta blanca serigrafiada con un logo corporativo en azul que ni mi amigo ni yo hemos reconocido, ha asomado una voz grotesca para gritarnos alguna frase que terminaba con un alto y claro: '¡...capullos!'

Y vale que eran más de las ocho y que, por lo que supongo, ese tipo aún no habría plegado de trabajar. Pero, ¿era necesario desahogarse con nosotros...?

Y creedme que no pretendía crisparme y meterme en su vida privada, pero creo que no voy a poder evitar hacerlo...: ¿Tan triste es la vida de este trabajador de esa empresucha incógnita con logo azul? Trabajador que, por cierto, bien merecería estar una temporadita en el paro…
A lo que iba, ¿tan triste es su vida que debe alegrársela tomándola a bocinazos con el primero que se le cruza corriendo por la calle?

Lo curioso es que no es la primera vez que recibo insultos mientras corro, incluso recuerdo con gracia la vez que me gritaron: ‘¡Corre, Forrest, corre!’

¿Por qué lo harán?
¿Será, como decía antes, para desahogarse?
¿Por aburrimiento?
¿Envidia?
¿Acaso es una costumbre local que desconozco?
¿Serán las mayas…
… que son cómodas para unos e impactantes para otros?

En fin, qué más dará…

Vilipendiado, vejado, humillado y hasta cansado… me despido por hoy. Eso sí: ¡en forma!

miércoles, 13 de octubre de 2010

Tiempo para dos

Mientras la noche se va encendiendo lentamente al son del viento que golpea suavemente las persianas, charlan tumbados de temas inconexos. Saltando de la literatura al contrabando, recordando antiguas canciones que ya habían olvidado, destapando secretos hasta ahora inconfesables, riendo como si nunca lo hubieran hecho antes…

Y casi sin darse cuenta no paran de acariciarse, sienten cuatro manos como propias, ningún perfume esconde sus verdaderos aromas, ninguna máscara desdibuja sus rostros y ninguna desconfianza confunde sus miradas. Hablan con sus ojos, observan con sus caricias, se distraen con las palabras y los silencios se tornan de lo más acogedores.

Y se imaginan a ellos mismos en un futuro no muy lejano, cuando la vida estará llena de todas esas promesas, de todos esos proyectos que están soñando e inventando poco a poco para ellos…

Y así, por primera vez, sienten que el tiempo corre a su favor.

jueves, 7 de octubre de 2010

Cómo conocí a Lunar

¿Os he contado alguna vez la historia de cómo conocí a Lunar? Creo que no.

Pues bien, nos presentaron en un pub. Fin.

Que típico, ¿verdad? Dónde está ese encuentro genuino, esa casualidad increíble del destino... ¡Ala! ¡En un bar de copas! Que poco épico. Si es que lo primero que hicimos juntos fue pedirnos un cubata... Que despliegue de romanticismo por dios…

Así que he decidido contároslo del siguiente modo. Modo, que echándole algo de imaginación, no se aleja demasiado de la realidad...

Andaba yo en busca de La Felicidad, sin éxito alguno, cuando me crucé con un anciano. Sin duda alguien con tantos años de experiencia sabría indicarme como encontrarla.
- Disculpe, ¿para llegar a La Felicidad?
- Sí, mire: Siga todo recto por la calle Desengaño, al llegar a la Plaza del Olvido, gire a la izquierda y avance por la Avenida Esperanza hasta la segunda boca-calle a la derecha, la calle de las Nuevas Ilusiones... Si recorres esta calle hasta el final, justo al lado de La Alegría, encontrarás La Felicidad.

Anduve un buen rato siguiendo las instrucciones del anciano, pero en algún momento debí desviarme de la ruta... El caso es que acabé en la calle Confusión... Así que decidí volver a preguntar.


La única persona que pude ver a mi alrededor era un hombre extremadamente delgado, de expresión desoladora y vestimenta fúnebre. No parecía precisamente la persona indicada a quien preguntar, pero no había nadie más por allí cerca.
- Perdón, ¿sabes por dónde queda La Felicidad?
- ¿La Felicidad? Conozco de cabo a rabo esta ciudad, y puedes estar seguro de que La Felicidad no existe. Buscas en vano.
- Pero, si todo el mundo habla constantemente de La Felicidad. Es más, recuerdo haberla contemplado con mis propios ojos hace algún tiempo...
- Sandeces.

Desanimado, me alejé de aquel desalentador guía, cabizbajo y sin mirar al frente. Apenas había caminado unos pasos cuando me choqué de morros contra una hermosa chica que respondía al nombre de Lunar. Tras pedirnos disculpas mutuamente y sonreírnos con cara de alelados, me animé a preguntarle.
- ¿Sabes cómo puedo llegar a La Felicidad?
- ¡Que casualidad! Yo también voy para allá. ¿Quieres que vayamos juntos?
- Pero ¿conoces el camino?
- Más o menos, estuve por allí hace poco. ¿Tú nunca has estado?
- Creía que sí, aunque ya no estoy seguro... El caso es que soy incapaz de encontrarla, estoy algo desorientado…
- Bueno, dame la mano y no me sueltes. Juntos la buscaremos.


Y colorín colorado este cuento justo ha comenzado... ¡Que tiemblen las perdices!

martes, 5 de octubre de 2010

La lengua, una asignatura pendiente

Nunca he sido muy amante de morderme la lengua. Me encanta hablar, opinar, dialogar, debatir, reivindicar, quejarme, hablar por hablar y hasta rajar. Disfruto dando rienda suelta a mi lengua ya sea por motivos serios o bien para reírme de todo, de todos e inclusive de mi mismo, que es algo inevitable y eficaz cuando ya te has reído de todo y no te quedan más ideas.

Por otro lado, últimamente me da la sensación de trabajar en una jungla. Teniendo que lidiar a diario con más de un animal, esquivar pisotones, evitar mordiscos, huir de zarpazos, banderillear a algún torero y soportar a varios sindicalistas. En fin, que el ambiente está tremendamente convulso y, supongo que en parte debido a la actitud que exponía en el primer párrafo, yo soy de los que más hasta el cuello de mierda ha acabado.

Y lo que es peor, gran parte de esta mierda la he arrastrado a mi vida personal, en vez de dejarla en el trabajo en el segundo cajón de mi mesa junto a la grapadora, por poner un ejemplo…

Cómo resultado he estado serio, crispado, demasiado irascible, poco comprensivo y de muy mal humor. Lo que ha conllevado discusiones con Lunar y con algunos de mis amigos, y en definitiva, con la gente que más quiero.

Esto no podía continuar así. Así que, aconsejado en parte por Lunar y en parte por algún que otro amigo, decidí dejarme domesticar para convertirme en un recatado trabajador que huye de todo tipo de conflictos tanto laborales como personales.
Ni el empuje aportado por los consejeros, ni mi ilusión inicial, pudieron con tal propósito. A penas día y medio después del ‘cambio de chip’, mi lengua empezaba a revelarse,… y finalmente lo hizo.

Si es que uno es como es… y debe conformarse con ello.

Perdido y recuperado mi carácter y comportamiento natural, me dio la sensación de que me faltaba algo, que en él proceso se había quedado algo colgado… Pensé que uno no podía hacer ese cambio de ida y vuelta sin más y volver a la normalidad de una forma tan rápida. De pronto, noté haber perdido, a parte de la elasticidad de mi lengua, ciertos dones: tales como el del vilipendio, la ofensa y el desdén.

Y así, sin proponérmelo, me vi discutiendo sin faltar al respeto a nadie y con una nueva vuelta de tuerca a mi adorado arte de la ironía.

Sé que todo esto es un poco raro y siniestro, pero en resumen os diré que con ese insignificante periodo de tiempo en el que conseguí seguir el consejo de morderme la lengua, descubrí que tenía demasiado veneno oculto en ella… Así que, horrorizado y avergonzado, me deshice clandestinamente de él y, ahora sí, sin todo ese veneno dentro, le he vuelto a dar rienda suelta a esta lengüecita,… pero ahora sin escupir veneno a nadie....

Y resulta que me siento genial.

domingo, 3 de octubre de 2010

Meme-Premio-Tag


Estoy que no quepo dentro de mí... Y es que me han concedido un premio, y no por partida doble ni triple... No. Me lo han dado cinco veces. Así que entended que escriba estas lineas con ese gesto semi-orgásmico que tenía Kevin Spacey en la conocidísima escena de lluvia de pétalos en la película American Beauty...

Este premio tiene una serie de reglas, unas reglas que soy incapaz de reproducir dado mi estado de excitación... Así que me limitaré a agradecerles a Síes, Lana, Gordi, La gata y Te susurraré que hayan pensado en mí para este premio. Ahora también debería repartir yo mis flores, pero como me encuentro especialmente generoso, que sepáis que tenéis una para cada uno, para todos los que pasáis por aquí de tanto en tanto.

Por otro lado, también me han nominado para un tag, que en realidad no sé que demonios significa, pero ya que me he puesto a hacer deberes, que más dará que no los entienda,... ni que fuera la primera vez...

El tag me llega por parte de Lana, Blind-y, Luna y La gata. Y se trata de una serie de preguntas, en total 23, ya que juntando las que han ido añadiendo unas y otras, pues al final ha resultado un largo cuestionario. Yo tendría que añadir otra pregunta más, pero no lo haré, ya que no quisiera agrandar más esta bola de nieve ;P. Ahí van las preguntas:

1. ¿Te llevas bien con tu suegra?
Aún no lo sé, espero que sí…
2. ¿Cuál es tu reto?
Montar mi propio negocio.
3. ¿Qué le dirías a tu jefe si te tocara la lotería?
¡Ahí te quedas!
4. ¿Qué harías si descubrieras que alguien te está mintiendo?
Indignarme y desenmascararlo.
5. Si se quema la casa y sólo puedes salvar una cosa:
Mi culo y el de los que estén conmigo en casa, si es que hay alguien.
6. Entras en un sitio con mucha gente, ¿qué haces?
Ningún problema. Mezclarme con la muchedumbre y cascar.
7. Ves el vaso medio lleno o medio vacío
Normalmente medio lleno, normalmente…
8. Te encuentras con una lámpara mágica, ¿qué tres deseos pides?
Los dos primeros los tendría que pensar, pero el tercero sería poder pedir otros tres deseos al día siguiente y así sucesivamente.
9. ¿Qué te llevó a escribir un blog?
Una época de bajón en el que necesitaba desahogarme, y varios bajones y subidones después sigo por aquí…
10. Si fueses un dinosaurio, ¿cómo te llamarías?
¿Dinosaurio? Yo soy un mono y punto.
11. ¿Querrías cambiar algo de tu pasado?
Ya está bien como está: Imperfecto pero el mío.
12. ¿Cuál es tu sueño?
Ser viejecito, mirar hacia atrás y pensar que he disfrutado la vida al máximo.
13. ¿Qué es lo más vergonzoso que has hecho?
Pues mira lo voy a decir, porqué no… La madre de mi ex (N.) era enfermera,... yo tenía un problema de esos que se sufren en silencio,.. y en fin… hasta aquí puedo leer…
14. ¿Con qué "1º vez" de tu vida te quedas y por qué?
Las primeras veces siempre son especiales, sería injusto elegir, todas en su momento fueron especiales, cada una en su momento, en su contexto...
15. ¿Te acostarías con alguien por una apuesta?
Depende de con quién y de la apuesta…
16. ¿Aceptarías una proposición indecente? Una noche por 1 millón de €.
Sinceramente, creo que sería una oferta muy difícil de rechazar. Es mucho dinero, y señores, señoras… me temo que todos tenemos un precio.
17. Si hicieran un peli de tu vida, ¿cómo se llamaría?
‘El pianista en el tiroteo’ me gusta…
18. ¿Cuál es tu mayor defecto y cuál es tu mayor virtud?
Creo que la sinceridad es mi mayor defecto/virtud.
19. ¿En qué situación hiciste daño a alguien y no te arrepientes?
He hecho daño más de lo que debería o quisiera. Me arrepiento de todas.
20. Algo que nunca te atreviste a decir...
¡Uy! Llamadme cobarde, pero sigo sin atreverme… ;P
21. Si fueras un animal, ¿cual serias?
Y dale,… que soy un mono.
22. ¿Que no harías nunca por dinero?
¿De qué cantidad estamos hablando? ;P
23. ¿Qué o quién es capaz de sacarte de tus casillas?
Me temo que no es muy difícil hacerlo…

Ahora me toca elegir a 8 blogueros que me gustaría que respondieran al cuestionario o tag, intentaré no repetir a nadie, ya que sé que muchos de vosotros ya lo habéis hecho. Se lo paso a little by little, Josep Capsir, Mágica, María, Morgana, Alex B., El guardián del faro y Rosaida.
Sé que casi ninguno de los 8 elegidos sois muy dados a los memes, así que de ahí mi curiosidad, y bueno, que no os sintáis obligados ni mucho menos.

Y hasta aquí la larga entrada de hoy... ¡Feliz inicio de semana a todos!