jueves, 30 de septiembre de 2010

Buzón de quejas

Llevo un tiempo ofuscado, y a pesar de que hace ya unos meses intentara tener motivos para no quejarme, la verdad es que últimamente me es más fácil encontrar motivos para sí hacerlo...

Porque cuando parece imposible que la vida te vaya mejor, irremediablemente, la única opción que queda es que empeore.
Porque hay personas que olvidan sus promesas.
Porque existe gente que no sabe guardar un secreto.
Porque las buenas experiencias solo sirven para acabar echándolas de menos.
Porque el motivo anterior es una auténtica estupidez, pero en los malos momentos no puedo evitar pensarlo.
Porque los padres envejecen y además lo notamos.
Porque te ningunean en el trabajo.
Porque el secretario del ministerio de industria no cree oportuno saludarte.
Porque si lo de hoy es lo primero, ¿qué hago con lo que ayer parecía tan urgente?
Porque hay decisiones que son increíblemente difíciles de tomar.
Porque nadie, absolutamente nadie, es celoso; menos yo que debo ser muy raro.
Porque la afirmación anterior no es del todo cierta.
Porque cenar solo es aburrido.
Porque mi coche es un traidor, y los mecánicos unos usureros.
Porque la Renfe es tercermundista.
Porque la ley de Murphy definitivamente sí que existe.
Porque el trabajo mata y el tabaco dignifica,… ¿o era al revés?
Porque algunos ambientadores huelen a mierda.
Porque el último verano ya queda muy lejos, y las próximas navidades demasiado cerca.
Porque cualquier tiempo pasado nos parece mejor.
Porque detesto a Karina.
Porque la lista de motivos para no quejarme era más corta.
Y porque aún podría seguir añadiendo más.
Porque dicen que soy un gruñón.
Y porque además lo soy.

Que nadie se asuste, simplemente hoy ha sido un mal día. Mejor dicho, está siendo un mes horrible, menos mal que septiembre tiene las horas contadas… Lo único bueno es que creo que, a partir de ahora, las cosas sólo pueden ir a mejor,… ¡o eso espero!

lunes, 27 de septiembre de 2010

De buena mañana

Hoy me han despertado y sobresaltado unas bombas que al final he descubierto que eran algún tipo de obras en casa de los vecinos,… ¡a las ocho de la mañana!

Sé que muchos diréis que levantarse a las ocho de la mañana no es madrugar, pero es que uno está muy bien acostumbrado...

Y sí, gracias a estas obras, y ya de nuevo en mi coche, hoy he llegado antes de las nueve al trabajo, todo un record. Eso sí: taquicárdico perdido.

Feliz lunes…

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Me gusta conducir...

Lunes 20 de septiembre. 9:15 de la mañana. En una oficina cualquiera...

¿Aún no ha llegado Jauroles? ¿Dónde estará Jauroles? ¿Qué le habrá pasado a Jauroles?

Preguntas que angustiaban y atormentaban a decenas de personas, pero sobretodo a una: al propio Jauroles…

Él sabía que fue un afortunado, que vivió su inigualable tiempo de gloria que muy pocos podrán soñar. Era consciente que en plena crisis financiera y petrolera, y en pleno auge del carril vao, se antojaba complicado ir al trabajo solo, tranquilo y en tu propio coche.

Pero lo había logrado…

¿Qué pasó? ¿Por qué se esfumó todo esto? ¿Dónde está Jauroles?

Él que conducía orgulloso, sacando brazo, y se sentía digno heredero del rey Hasselhoff con su coche fantástico. Él que peinaba cresta engominada, vestía discreto a medio camino entre look fashion y perroflauta, y compartía a todo volumen melodías con mensaje ocultas en canciones pop ensordecedoras y enajenadoras del populacho.

Pero su coche le volvió a dejar tirado y, al no encontrar ni rastro de 'clausula de vehículo de sustitución' en su seguro, Jauroles se supo perdido…

Pero por dios, ¡¿dónde estará Jauroles?!

Pues bien, Jauroles está atrapado, prostituido por las masas, se ha entregado al vaivén de cientos de caderas y se ha dejado sodomizar por un dictador llamado Renfe.

Pero, en un momento dado, su memoria ha empezado a ser bombardeada con cientos de recuerdos de sus años de desmelenado estudiante asiduo a tales orgías… Y así, de pronto, ha recordado lo que echaba él de menos esos excitantes roces con desconocidos, los empujones, los gritos, los agobios, los carteristas, el bochorno, el olor a sudor y los aromas típicos de este maravilloso transporte público.

Y, cómo no, Jauroles llega tarde al trabajo…

domingo, 19 de septiembre de 2010

Salida de emergencia

No hay manera, si es que parece que no hay manera…

Cuando unos están de vacaciones, los otros van hasta el culo de trabajo y no tienen vida social.
Cuando unos están de veraneo, los otros salen a quemar la ciudad.
Cuando unos no tienen tiempo, los otros organizan una timba de poker.
Cuando unos encuentran un huequecito, los otros tienen compromisos ineludibles.

Pero, cuando uno de ellos realmente lo necesita, sus agendas le dan la espalda a la rutina, cancelan compromisos, anulan visitas al dentista, se tiran de trenes en marcha y, de una vez por todas, se junta toda la banda.

Porque la amistad se basa en eso, en saber cuando se te reclama, cuando realmente te necesitan… Y no se basa, ni mucho menos, en los momentos de risas, de vacaciones, de ocio, ni en las noches de copas,… aunque en más de una ocasión acabemos borrachos.

Y cuando por fin quedan: se ven, charlan, despotrican, ríen, gritan y hasta lloran, pactan salidas, fines de semana, recuerdan proyectos fallidos, se ponen nuevos motes y hablan del asco que les da la elefantosis.

Y cuando les sirvan el tercer Havana 7, ya nadie recordará el propósito negativo de la quedada.

Y cuando al día siguiente les pidan una crónica detallada de la noche, ésta jamás llegará tal cual, sino por mensajero extorsionado, que ya se encargará alguien del soborno…

viernes, 17 de septiembre de 2010

Esto no es Esparta...

Acontecimientos en menos de 72 horas:
Una traición.
Dos decepciones.
Dos discusiones.
Dos tardes seguidas sólo y pensando.
Demasiados reproches.

Y, como broche final, no parar de escuchar esta maldita frase:
'Tú eres muy fuerte, estas cosas no te afectan.'

¿Y si resulta que sí me afectan?
¿Y si necesito hombros en los que llorar; aunque no me dé la llorera?
¿Y si no soy tan fuerte?
¿Y si no soy ese hombre invencible capaz de superar cualquier contratiempo al grito de 'esto es Esparta'?

Menos mal que, aún siendo poquitas, tengo personas a mí alrededor que saben ver a través de ese traje rojo y azul con detalles amarillos. Ese traje con el que, sin proponérmelo, me ven los ojos de la mayoría de gente de mi entorno.

En fin, me voy a la cama, no quisiera llegar tarde mañana al Daily Planet

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Sólo yo

Es tremendamente divertido ser Jauroles y reírse de todo, empezando por mi propia vida, a través de un pequeño blog. Pero hay días en los que sólo soy yo, con nombre real y todo, y la pose superficial de ‘la vida hay que afrontarla con una sonrisa’ se me cae por tierra…

Me preocupan demasiadas cosas,… incluso las que no deberían.

lunes, 13 de septiembre de 2010

El baile

Recuerdo perfectamente haber sentido antes esta sensación... Esta sensación de inmensa felicidad rozando incluso el alelamiento.

Seguro que todos la conocéis, hablo de esa sensación que sentimos al inicio de una relación de pareja. Esa sensación tan excitante, reconfortante y placentera que parece venir acompañada de una suave melodía. Una melodía tan envolvente y relajante que hace que te desinhibas, que bailes y bailes a su son, y que te desprendas por completo de todas tus corazas…

Y así estoy yo, bailando…

Pero, ¿qué pasará cuando deje de sonar esta fantástica melodía y el reloj marque las doce campanadas?

¿Saldrás corriendo maldiciendo a tu hada madrina?

Quizá tenga suerte y caiga en mis manos tu zapatito de cristal, dejándome un rayito para la esperanza...

O puede que, aún abrazados, sigamos bailando lo que nos echen, incluso el peor de los pachangeos

Pero ¿y si nada de esto sucede? ¿Y se, de pronto, desapareces de mi vida para siempre?

¿Y si descubro que no eres mi escalera, sino otro escalón más? Otro en el que volver a tropezar…

¿Podré soportarlo? ¿Otra derrota?

¿Y si te decepciona que deje de saber hacerte reír a cada momento, a cada segundo?

¿Me perdonarás si dejo de encontrar siempre las palabras exactas?

¿Podrás soportar que casi siempre, más que el aspecto de un apuesto príncipe, posea el de una estúpida rana?

¿Seguirás bailando conmigo entonces?

Te prometo que a mí no me importará que me muestres tu lado más Cenicienta, ni tan si quiera que tus zapatitos de cristal se tornen unas vulgares converse.

Para mis ojos seguirás siendo la bellísima reina del baile… Mi reina.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Cómo sobrevivir a la rutina

Ahora sólo queda el anhelo de los estupendos momentos vividos...

El verano tiene los días contados y, a estas alturas, el funeral de Chanquete ya debe haberse celebrado. La rutina ya cubre de nuevo el blanco de nuestras agendas. Y las mañanas tostándose al sol, las salidas a cualquier hora, así como el descanso y la desinhibición, han quedado para el recuerdo.

Aunque todo vuelve a encauzarse, buscando un rayito de esperanza, he llegado a la conclusión de que lo realmente maravilloso del verano, y de las vacaciones, no son el buen tiempo ni los momentos de ocio ni tan siquiera el ansiado descanso laboral… Lo realmente maravilloso es el hecho de poder disfrutar plenamente de la compañía de esas personas que día a día nos acompañan en nuestra rutina y nos rellenan esos pocos huequecitos libres, que por ínfimos que nos puedan parecer, son los que realmente hacen que sigamos hacía adelante, que nuestro corazón lata y que de tanto en tanto esbocemos una sonrisa.

Es por eso que hoy dedico mi entrada a todos aquellos que me rellenan esos huequecitos, entre los cuales se encuentran mi familia, mis amigos, muchos de mis compañeros de trabajo y, por supuesto, Lunar.

Gracias a ellos, los inviernos, la rutina e incluso los momentos más duros, me parecen un poquitín más amables. Porque me importan, noto que les importo y sé que llegado el momento podré contar con ellos, tanto para lo bueno como para lo malo… Y ese sentimiento es el que hace girar el mundo, al menos el mío…

Y, cómo no, un trocito de esta dedicatoria también es para vosotros. Vosotros que me leéis, os leo, me comentáis, os comento… con la asiduidad que nuestros horarios y quehaceres nos lo permiten a unos y a otros. Pero con esta interacción, a épocas más grande, otras en cambio más pequeña, también se me rellenan muchos de esos huequecitos que tan bien me sientan…

Gracias.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Réplicas

Todo el mundo sabe que después de un terremoto pueden devenirse las réplicas. Esas réplicas siempre serán de menor magnitud, intensidad y duración que el movimiento sísmico primario…

Pues eso es lo que ha sido para mí este fin de semana: Una mera réplica de mis vacaciones.

Y es que durante este fin de semana he tenido la extraña sensación de estar aún de vacaciones, de que éstas nunca hubieran acabado y de que ni mucho menos esta última semana la hubiera pasado de vuelta en la oficina trabajando.

La temperatura estival y el hecho de que mi temporalmente detestada Lunar continúe de vacaciones no han ayudado a tirar por tierra esta sensación.

Y aquí estoy ahora, casi como el domingo pasado, sin poder dormir y con mi mente bombardeada de recuerdos vacacionales, especialmente de mis días en Cerdeña

Recuerdo perfectamente la mañanita de playa con problemas logísticos, oseasé con una sola toalla. Lo fría que estaba el agua y que fue Lunar la que se metió primero en el agua, pero de espaldas, que resulta que así está menos fría,… o eso afirma ella.

Y cuando Lunar se compró aquel jersey, y claro, al lado de la playa y con el calor que hacía poca lógica tenía… Pero aún paseando, ya a media tarde, el sol empezó a bajar, el aire a soplar y Lunar se puso el jersey con una malvada sonrisa en su rostro. Yo intenté simular no verme afectado pero acabé apretujándome al máximo contra Lunar en busca del roce y el calor de ese preciado tacto. La lana del jersey...

Me viene a la cabeza el exitoso día de desenfreno culinario, en el que combinamos con igual grado de lujuria una langosta a la catalana para comer y un Big Mac para cenar.

Y aquella urgente paradita camino de Bosa para hacer pis, y para que Lunar se peleara con una camarera, una imbécil que pretendía obligarnos a consumir para usar el baño… ‘Pues buscamos otro lado aunque me mee encima’, me dijo Lunar indignada…

Recuerdo las noches, su pelo despeinado por el aire en el puerto, cuando nos besábamos al lado de aquella farmacia y nuestras risas ahogadas para no despertar a todo el hotel a nuestra llegada. Llegada alcohólica, por supuesto.

Y, cómo no, la búsqueda incesante de un restaurante que nos recomendaron, del cual no teníamos ni el nombre ni una dirección exacta, simplemente una escueta descripción del mismo. El cual llegamos a la conclusión de que no existía. Hartos y extenuados por tal salvaje broma o juego macabro acabamos repitiendo restaurante en el centro.
- ¿Carne o pescado?
- Pescado.
Y mientras devorábamos el pescado incógnita, veíamos pasar la colorida tenia que se remueve por los intestinos de Alghero, tenia de tal magnitud que no podíamos menos que pensar que el final de la calle era un inmenso y desproporcionado agujero negro.

Me acuerdo de nuestro amigo francés, y cuando solicitó hacernos una foto mientras nos besábamos Lunar y yo. ‘Conocía el dramatismo de El beso de Picasso y el simbolismo de El beso de Klimpt, y ahora he inmortalizado toda la ternura y el realismo del vuestro’, dijo cuando accedimos.
Gracias a este y otros momentos, tenemos un piso disponible en Le Marais, París. Pero eso,… eso formará parte de otro viaje,… de otras vacaciones.

jueves, 2 de septiembre de 2010

La cuenta, por favor...

La verdad es que este mes de agosto a dado para mucho…

Antes de irme de vacaciones y poco después de gastarme la mitad de la paga extra en reparar mi coche, me vi envuelto en un encuentro aparentemente fortuito.

Lunar y yo salíamos del cine de ver 'Origen', cuando nos topamos por sorpresa con mi hermana y su novio el Pirata. Tras las obligadas presentaciones, acabamos decidiendo por unanimidad ir a cenar juntos…
Hermana: ¡¿Y si cenamos juntos?!
Lunar: ¡¡Vale!!
Pirata: Como queráis…
Yo: Eh,… vale…

El menú fue más variado de lo esperado. Mi hermana decidió acompañar la ensalada y la pasta con una retahíla de anécdotas sobre mi infancia y adolescencia para mi humillación e irritación. El punto culminante vino en los postres con su intento final de atentado hacía mi persona: compararme vilmente con Naim Thomas, un parecido razonable que jamás acepté ni aceptaré…

Sé que Lunar no tenía la culpa, pero ¿era necesario reírle las gracias a semejante víbora? No, y punto. Así que, llegados a este punto, decidí dejar de ser el centro de atención – y descojone- y atacar desvelando alguna que otra intimidad de ellas para sonroje de ambas. Y como todo se pega menos la hermosura, el Pirata también se destapó y entró al trapo sacándole de nuevo los colores a mi hermana, a lo que esta, como no, respondió con creces, dejando al Pirata un tanto avergonzado con una anécdota que prefiero no rememorar.

La cosa parecía no tener fin, pero afortunadamente la camarera trajo la cuenta para alivio de todos.

A modo de conclusión, recalcaría que mi hermana y Lunar parecieron congeniar perfectamente desde el principio, lamentablemente… Y en cuanto al Pirata, la verdad es que me pareció un buen tipo y alejó de mi cabeza aquella estúpida idea del Lobo Feroz, aunque mi pregunta es la siguiente: ¿Cuánto tiempo es necesario para desenmascarar a un peligroso psicópata?