domingo, 30 de mayo de 2010

Fin de semana de Rodríguez

Este fin de semana Lunar se ha fugado junto al resto de su familia a más de 400 kilómetros de distancia. Y no es que su familia haya decidido alejarla de mi lado a la fuerza, de hecho aún no me conocen; aunque seguramente cuando lo hagan surja la idea…

Pues no, Lunar me ha abandonado por voluntad propia, ¿podéis creerlo? Y esto sólo para poder criticar modelitos y ponerse hasta el culo de cubatas en la barra libre de la boda de su prima. Si es que hay cosas que no tienen explicación…

Yo mientras tanto dediqué gran parte del sábado a deambular desnudo por mi humilde morada con el único objetivo de pillar una pulmonía, para ver si de esta manera Lunar volvía de inmediato a mis brazos alertada por mis médicos. Pero oye, con esta calor no hubo manera…

Finalmente, la cruda realidad me devolvió mi falta de cordura, y de vergüenza, diciéndome: ¡Tápate un poquito, anda!

Así que me duché, me vestí y quedé con unos amigos para irme de fiesta con la intención de ir de caza, de pillar cacho, de mantener sexo con la primera mujer que se pusiera en mi camino… Bueno, esa era la idea inicial, porque de inmediato recordé lo que me dijo Lunar justo antes de marcharse, la mayor amenaza que he recibido por parte de una mujer a lo largo de mi vida…: ‘Como me pongas los cuernos no te volveré a preparar guacamole.’

Semejante amenaza, sumada a mi controvertida costumbre de mantenerme fiel durante mis relaciones sentimentales, hizo que mi noche de sábado se resumiera en unas copas con los amigos, unas charlas, unas risas, un poco de música y a dormir… solo.

En cuanto a hoy domingo, me he puesto el traje de chacha y he decidido dedicarme a las labores típicas del hogar: Poner una lavadora, limpiar el polvo y cantar canciones de Manolo Escobar, entre otras. Ha sido entonces cuando mi subconsciente me ha pedido que realizase una tarea algo más varonil para equilibrar, así que he invitado a unos amigos a casa para retarnos en duelo en una timba de póker, mientras manteníamos conversaciones varoniles del tipo: ‘Este verano me quiero depilar el pecho’

En fin, sé que se le puede sacar más provecho a un fin de semana de Rodríguez, pero así es mi vida. Si lo que queréis es morbo, infidelidades, cuernos, pasiones prohibidas, sexo clandestino, remordimientos, discusiones, peleas y todo eso,… os engancháis al 'Qué me dices'. He dicho.

jueves, 27 de mayo de 2010

Fiesta privada: No molestar

A menudo, me empeño en planificarlo todo. Esta patología me impide poder disfrutar de la vida tal y como lo hacía cuando era un niño.

Pero de vez en cuando, comprendo que dejarse llevar, no calcularlo todo e intentar disfrutar de los pequeños placeres que me da el simple hecho de estar vivo, es más que un motivo suficiente para descansar en esa incesante lucha por controlarlo todo.

¿Y a que viene todo este rollo? Os estaréis preguntando…o no.

Pues a que en menos de una hora llegará Lunar a casa, hemos quedado para cenar y ya de paso se queda a dormir, y eso que la he amenazado con no dejarle pegar ojo… A lo que ella ha respondido que tenga cuidado con lo que deseo... Joder, que me ha acojonado, al final me veo pidiendo clemencia..

Bueno, a lo que iba, que esta noche nos montamos una fiestecita privada. Sí, mañana trabajo. Pero esta noche no me importará dormirme bien tarde, no me preocupará el sueño que pasaré mañana, no me acordaré de todo el trabajo pendiente, ni pensaré en mi jefe ni en ninguno de sus familiares…

En cuanto a la cena, yo voy a hacer un risotto que se va a chupar los dedos, y Lunar por su parte se ha empeñado en preparar guacamole… ¡y yo encantado!

El guacamole ha dado que hablar durante toda la tarde:
Lunar, por teléfono: Oye nene, ¿tienes batidora, verdad? Vale, ¿y tomate, y limón? Bueno, pues compra que yo voy de culo, aún no he salido del trabajo.
Lunar, segundos después de colgar, por sms: ¡Y cebolla si no tienes!
Lunar, más tarde, por teléfono: Nene, ¿has comprado eso? Pues ves troceándolo que ahora mismo salgo.
Yo, en tono irónico: Pero a ver, ¿no decía que el guacamole lo preparabas tú? Yo compro la cebolla, el tomate,... lo troceo… y ¿tú qué, la idea?
Lunar, aún más irónica: Jodeeeer, ¡yo los nachos y el aguacate, que es la clave!


Esta noche comeremos, hablaremos, nos diremos cosas bonitas, reiremos como posesos y dormiremos como angelitos demonios.

¿Mañana? ¡¿A quién le importa?!... La verdad es que con la semana laboral casi agotada... todo se ve, no sé, diferente.

miércoles, 26 de mayo de 2010

El chico que soñaba con una isla y un cartón de nicotina

Durante la sobremesa, un compañero me está contando algo, pero no le presto atención. No es su culpa, soy yo, que estoy en trance. Así funciono yo, de vez en cuando me da un algo, me alejo hasta de mí mismo y no sé ni si estoy despierto ni si estoy vivo…

Por algún motivo, pienso en Lost. Estoy en la isla, Lunar es Kate y yo no tengo claro si soy Jack o Sawyer, pero me quedo mirándola fijamente como un pasmarote. Y recuerdo una frase que he dicho más de una vez: ‘A veces me gustaría estrellarme en una isla desierta’. Pero no me refería a esta, discuto con mi propia imaginación. Me siento en la arena y me quedo observando un bello océano en calma. ‘¿Quieres ver una película?’, me pregunta una voz femenina, que ya no sé si es de Lunar. ¿Para eso me has hecho venir hasta aquí?, respondo yo. Me gusta tu pelo, dice, y el resto de la conversación se pierde entre el estruendo del mar, ahora embravecido...

Y continúo evadiéndome hasta que ya no reconozco nada de lo que imagino, olvidando incluso quien soy. Entonces, mi compañero me pregunta: ‘¿Echamos un piti?’. Y yo vuelvo al mundo real empujado por mi mono de nicotina… Maldito tabaco.

lunes, 24 de mayo de 2010

La eternidad como... ¿espejismo?

Esta noche me encuentro debatiendo conmigo mismo. Es lo que tiene vivir solo…

Dándole vueltas a la cabeza, he recordado una entrada que leí hace algún tiempo de Blind-y. Os animo a leerla: Quiero creer.
Dicha entrada tiene mucho que ver con mis pensamientos de esta noche.

Pienso en las relaciones sentimentales de la gente que me rodea, empezando por mí, y no puedo dejar de plantearme que quizás no exista el amor para siempre. Esto mismo se planteaba Blind-y en su entrada.

Y al igual que Blind-y, miro a mis padres. Ellos nunca parecen dudar, ni haber dudado, de ese amor eterno que les une. Simplemente puede que sean ellos los que se hayan empeñado y esforzado en que lo sea con el simple gesto de creerlo, y la verdad es que parecen haberlo conseguido, al menos de momento.

Tal vez la cuestión radique en su mentalidad. Una mentalidad que, aunque cercana, pertenece a otra época, a otro estilo de vida o sociedad.

Y es que nuestra sociedad ha cambiado sustancialmente: un trabajo, una pareja o una vivienda no son prácticamente para toda la vida, como lo era hace unas décadas. Hoy en día cambiamos incesantemente de trabajo, de vivienda, de pareja... e incluso a veces puede resultarnos gratificante empezar desde cero, sin rencillas, sin errores, sin pasado... Puede parecer alentador vivir en una vida plagada de cambios, ansiados finales y apasionantes inicios.

Pero aún somos muchos los que queremos creer en la existencia de algo eterno, en encontrar a esa persona que nos complete de una forma duradera y, porqué no, sentir esa sensación de que nos acompañará para siempre.

Por otro lado me detengo a pensar cómo hay cosas que sé a ciencia cierta que no lo son, pero pueden parecerme eternas: Como por ejemplo, mi vida o esta noche de agobiante insomnio…

Sé a ciencia cierta que llegará el día de mi muerte y que dentro de unas horas amanecerá, aún así, mi subconsciente lo llega a poner en duda.

Puede que la clave radique en aferrarse únicamente a la certeza de que, a día de hoy, estoy vivo y que, al menos por el momento, es de noche.

jueves, 20 de mayo de 2010

Los Principitos

Esta tarde, justo cuando me disponía a meterme en la ducha, ha sonado mi móvil. Era mi amigo Festivo con una duda existencial…

- Dime.
- Estoy en el súper, comprando.
- Aja…
- Oye, ¿tú compras el papel higiénico a granel?
- ¿Ahora te dedicas a hacer encuestas?
- Joder es que cuando salgo del súper con el paquete de oferta 19 rollos+5 gratis, me da la sensación de que la gente me mira como si llevase la palabra ‘cagón’ escrita en la frente…
- Pues la verdad es que no compro paquetes tan grandes, pero no por nada… No sé, cuando vivía con N., ella sí que tenía la costumbre de comprar el paquete más grande de todo el súper, pero nunca tuve la sensación de que nadie nos mirara raro… Eres un poco peliculero...
- ¡Exacto!, no te miraban raro porque ibas acompañado de N., y claro la gente suponía que vivíais juntos, quizás que teníais hijos… Con todas estas suposiciones no se ve raro que salgáis cargados de papel higiénico del supermercado. Sin duda, estamos ante otro de los inconvenientes de vivir solo, como lo es el no poder compartir las tareas del hogar o la soledad…
- O la locura… Mira, estoy hablando contigo desde el lavabo, con la ducha encendida y completamente desnudo. Lo que hace que esta conversación aún me parezca más absurda, si cabe. Voy a colgar, me voy a meter en la ducha y voy a intentar olvidar esta conversación.
- Pues yo voy a coger mi pack de 19+5 rollos y voy a salir con la cabeza bien alta del súper. ¡Ala!

Durante mi ducha he dedicado unos minutos a reflexionar acerca de las grandes preocupaciones que me rondan últimamente por la cabeza… Vamos, que he estado pensando en lo del papel higiénico. Y cuando he salido de la ducha, mi glándula segregadora de estupideces me ha impulsado a escribirle el siguiente mail a Festivo con mis conclusiones sobre el tema.

“La única solución al tema de los rollos es hacerte una camiseta para ir a comprarlos con una de las siguientes frases estampada:
Opción A (la verdadera): Sí, vivo solo. Y este paquete me dura meses.
Opción B (la falsa): Tranquilos, no es sólo para mí. Tengo una familia numerosa a la que alimentar y limpiar el pompis.”


No me lo tomen en cuenta. Aún ando intentando asesinar a ese niño interior que vive en mí y que, empujado por algún que otro amigo con el mismo problema, toma el mando de vez en cuando.

Me despido, con un único deseo en mi mente: No mearme en la cama esta noche; acabo de cambiar las sábanas.

lunes, 17 de mayo de 2010

¿Ya llega?

Llega el buen tiempo,
y con él los días de interminable luz,
y las mañanas de insolación,
y una ducha de agua fría,
y las tardes en la playa,
y los besos salados,
y esas cremas protectoras que regalan masajes,
y sentir la arena entre los dedos,
y las terracitas con los amigos,
y pasear mojándo los pies en el mar,
y ver ocultarse el sol en el horizonte,
y sentarse a esperar a la luna,
y las noches en vela,
y una hoguera,
y besarse bajo las estrellas,
y los amores de verano,
y la dichosa canción,
y…

jueves, 13 de mayo de 2010

La montaña rusa más grande del mundo

Sé que no seré el primero en comparar la vida con una montaña rusa. Pero es que tienen razón los que dicen que la vida es un vaivén de sensaciones. Hoy aquí, mañana allí. Ahora subes, ahora bajas. Es lo que tiene la vida, una de cal y una de arena. Pasamos momentos en los que estamos en todo lo alto y otros en los que vemos la cima demasiado lejos…

Pero lo importante es que lo notamos, que estamos vivos, que lo sentimos. Y es que hay cosas que nunca cambian en esta montaña rusa, los sentimientos: Las risas y la emoción mientras subimos, la adrenalina que nos supone estar en la cima, el vértigo, los nervios al iniciar el descenso, la desesperación mientras bajamos, el deseo de que cese la interminable bajada y las ansias de volver a subir a la cima aunque esto implique una nueva caída en picado.

Por otro lado, hay factores que hacen que esta montaña rusa sea más llevadera. Me refiero a esos compañeros de viaje que gritan, ríen y sufren junto a nosotros, a nuestro lado. Compañeros de viaje con los que a veces decimos abandonar esa montaña rusa, nos sentamos en un bar y nos bebemos unas cervezas mientras charlamos y reímos. Y, entonces, es como si todo se detuviera. De las obligaciones, las preocupaciones, las metas, los miedos, los fracasos, las subidas, las bajadas,… de esa maldita montaña rusa, ¿quién se acuerda?... Pues todos, pero decidimos concedernos una pequeña tregua y evadirnos.

martes, 11 de mayo de 2010

Un hobby: El deporte

Hoy dedico mi entrada al deporte. Os preguntaréis por qué, ahora mismo os lo explico...

De aquí a media hora he quedado con un amigo para salir a correr, es decir, para culturizar cuerpo y mente. Y no os penséis que soy de aquellos que solamente hacen deporte cuando el verano amenaza con plantarse en nuestras vidas obligándonos a desprendernos de esos jerséis y esas chaquetas que estilizan tanto nuestra figura, e incluso nos amenaza con lanzarnos en paños menores a playas multitudinarias repletas de personas con complejo de jurado de miss España. ¡No! Yo intento practicar deporte habitualmente, aunque reconozco que este invierno ha sido bastante improductivo, en lo que a deporte se refiere, por un tema o por otro.

Bueno, el caso es que voy a salir a correr. Es curioso como, por estas fechas, las calles se empiezan a llenar de corredores insólitos durante el resto del año. ¿Cómo diferenciar a los corredores habituales de los insólitos? Fácil. Los insólitos pueden ser distinguidos perfectamente por su calcetines negros, por sus camisetas de algodón y por esas zapatillas que aún siendo modelos de hace 3 o 4 años siguen conservándose intactas y relucientes, como si sólo hubieran sido utilizadas un par de veces…

Otro deporte que suelo practicar es la natación, sobre todo cuando hace mal tiempo. Dicen que es uno de los deportes más completos, pero… ¿qué me decís de las pintas? Bañadores diminutos y apretados, esos gorros, esas gafas tipo mosca… Por dios, si más de una vez me planto en la piscina y me entran ganas de salir a la calle gritando: ‘¡Humanidad! No estamos solos en el universo, hay vida inteligente en… mi piscina. ¿Inteligente?, me pregunto entonces. Bueno, al menos lo suficiente como para saber nadar…’

¿El gimnasio? La verdad que ya no voy mucho, como mucho a estirar después de correr y a veces hago alguna que otra máquina. Y es que cada vez me parecen más ridículos todos esos tipos que se amontonan frente al espejo y se miran mientras se ejercitan. ¡Lo reconozco! Yo con 18 o 20 años estuve ahí, frente al espejo. ¿Qué le voy a hacer?, todos tenemos nuestro pasado... Y hay algo muy curioso en mi gimnasio. Vaya a la hora que vaya: por la tarde, por la mañana, el fin de semana, un 18 de agosto a las 6 de la mañana… ¡Es igual! Hay individuos que vaya cuando vaya, siempre me los encuentro en el gimnasio, es como si formaran parte de él. A veces me pregunto si han sido contratados, a modo de figurantes, para que el gimnasio siempre tenga vida…

¿Y el ciclismo? Hay que ver lo difícil que es cruzarse con más de uno o dos ciclistas en un mismo día, pero de repente empiezan a surgir decenas y decenas de ciclistas por todas las esquinas a modo de plaga… Señal inequívoca de que han empezado a emitir el Tour de Francia.

Un deporte que me encanta es el fútbol. Tanto practicarlo como observarlo. Lo siento, sé que no soy nada original, pero me gusta el fútbol. Pero no es que me guste quedarme en casa un sábado por la tarde viendo un Osasuna-Racing. No. A mí lo que realmente me gusta, aparte de practicarlo, es ver fútbol de verdad. Ir un domingo por la mañana a ver jugar al equipo de mi barrio, donde aún juega algún amigote al que sus rodillas le permiten practicarlo con asiduidad, y vivir ese ambientillo que se crea en torno al fútbol amateur.

En cuanto a practicarlo... De pequeño me imaginaba a mí mismo en la portada del Marca diciendo: ‘No me merezco este balón de oro’, y por dentro pensando: ‘Soy el puto amo, pringaos.’ Pero ese momento nunca llegó y hace muchos años que dejé de jugar en un equipo, pero procuro quitarme el mono de vez en cuando echando una pachanguita, cuando conseguimos juntarnos unos cuantos amigos.

Hecho este largo y pesado repaso, me despido, no con el cuerpo, pero sí con la mentalidad de un deportista.

domingo, 9 de mayo de 2010

¡Cumpleaños feliz, te deseamos todos!

Todo empezó hace un par de semanas.

Se avecinaba el cumpleaños de una gran amiga a la que llamaré Activa, también conocida como ‘vamos a hacer algo o me aburro’. Activa ha atravesado unos meses muy difíciles por problemas que no vienen al caso. Así que su novio, mi también querido amigo Sensato, al que algunos recordaréis por ‘Colega, ¿dónde están mis llaves?’, pensó en organizarle una fiesta sorpresa en el piso de ambos con todos sus amigos.

A mí no deja de parecerme extraña la idea de intentar subir los ánimos a una persona llenándole su vivienda con un grupo de depravados con un largo historial en alteraciones del orden público, pero bueno...

En cuanto nos lo propuso, a todos nos pareció una idea perfecta. Y la liamos.

Catorce personas convocadas en un piso de 70 m2, esperando a la homenajeada escondidos por las habitaciones, mientras su novio la esperaba en el comedor como inicio de acto. Cuando Activa, acompañada por la ‘amiga-gancho’, abrió la puerta y se adentró en el comedor, se encontró con su novio cantándole el ‘Cumpleaños Feliz’ y, cuando la susodicha canción llegó al ‘todos’, salieron de las habitaciones dos hileras de gentío cogidas al estilo conga para concluir la canción y terminar aplaudiendo a la cumpleañera hasta dolernos las manos.

Gritos, lloros, besos, abrazos, felicitaciones, risas y a cenar.
Cada uno aportó lo que pudo: Patatas, embutido, guacamole, croquetas, tortillas de verdad, tortillas pre-cocinadas y un sinfín de delicatesen, y por supuesto bebida, mucha bebida.
El vino se derramó por nuestras gargantas y el pastel fue devorado.

Llegó el momento de los regalos: A destacar las ansiadas botas y las agradecidas dedicatorias en una postal un tanto extravagante plagada de buenos deseos, felicitaciones y una enorme dosis de humor.

Hablamos, gritamos y reímos como poseídos hasta el punto de importunar a los vecinos. Se acabó el vino, se acabó el cava, alguien recordó que quedaban tres Xibecas en la nevera y continuamos bebiendo y molestando a todo el edificio.

Sobre las dos de la mañana ya había gente rendida y camino de casa… ¡Cobardes!
Los nueve degenerados que quedábamos degustamos unos gintonics cortesía de la casa y finalmente, para alivio de los vecinos, abandonamos la vivienda pasadas las tres para dirigirnos a una discoteca.

Más bebida, más risas y, tras una ridícula exhibición de un variado abanico de bailes, nos dimos por vencidos y dimos por concluida la fiesta de cumpleaños de Activa.

Hoy: Resaca.

jueves, 6 de mayo de 2010

Visita nocturna

Hermana se presentó ayer noche en mi piso. Ella sigue sosteniendo que sólo quería verme...

-¿Y qué? ¿Estás solo en casa?
-Pues sí... Son las doce de la noche pasadas, mañana hay gente que trabaja, madruga y todo eso...
-Es que pasaba por aquí cerca y pensé en subir a verte. ¿Y Lunar?
-Pues en su casa, supongo. Ella también tiene la mala costumbre de trabajar los jueves por la mañana.
-Oye a ver si la presentas ya a la familia, ¿no?
-Joder, aún es muy pronto…
-Bueno con que me la presentes a mí ya es suficiente.
-¿Suficiente para qué?
-¡Jo! Es que estar en el paro es muy aburrido. Necesito alguien a quién criticar, ya sabes...
-Jeje... Pues tendrás que esperar, guapa.... Voy a meter la comida en el tupper para mañana. ¿Te vienes a la cocina?
-Ves, ves... Yo voy a mirar mi correo, déjame tu portátil.
-Ahí está.

Le señalo el portátil y me voy a la cocina.
En la lejanía –considerando lejanía la pequeña distancia que separa la cocina del comedor- seguimos hablando. De hecho, prácticamente no tenemos que alzar la voz para escucharnos.

-¿Cómo va la búsqueda de trabajo? ¿No hay suerte? – le pregunto.
-Pues de momento no. Esta mañana he ido a la entrevista que te dije.
-¡Ah es verdad! ¿Y qué?
-No sé,... que ya me dirán algo,... pero había un montón de chicas,... no sé yo...
-Bueno, a ver que pasa...
-¡Mírala! Menudos mensajitos te deja, ¿eh?
-¿Qué? ¿De qué hablas?
-De Lunar... Es que estoy en tu facebook.
-Pero,...
-Es que he entrado en la página del facebook y me ha entrado directamente en el tuyo, tendrás la contraseña guardada.

Vuelvo de la cocina.

-Pero, ¿tú no ibas a mirar tu correo?
-Bueno, y el facebook también.
-Sí, ya veo ya...
-¡Ayy! Qué guapa. Tiene un montón de fotos. Mira este álbum, cuantas fotos. Mírala,... en la playa...
-Ya lo he visto,... es mi facebook, ¿recuerdas? Oye, yo me voy a ir ya a la cama, ¿eh? Que mañana madrugo.
-¿Quieres que te arrope?
-JA… JA...
-Vale, vale,... ¡ya me vooooy! ¡Dame un besito anda!
-Joder, cada vez te pareces más a nuestra queridíiiiisima madre.

lunes, 3 de mayo de 2010

Retazos de café

Él baja la mirada hacia su café, niega ligeramente con la cabeza… Coge su taza y bebe el último sorbo. El semblante de su cara no puede disimular el sentimiento de preocupación cuando la levanta.
- ¿Estás enfadada?
Silencio...
Ella coge el último cigarrillo. Al percatarse de que no le quedan más, arruga el paquete con una sola mano y, con gesto rápido, lo tira en mitad de la mesa. Se enciende el cigarrillo y da una larga calada mirándole fijamente.
Él la mira, medio sonríe. Ella desvía la mirada… pero le entra la risa.
- Te has reído.
- Sólo quería que te sintieras un poco culpable… ¿Cómo lo haces? Siempre consigues hacerme reír.
- Puede que llegue el día en que deje de saber hacerlo.
- Espero que, al menos, no me hagas llorar.

sábado, 1 de mayo de 2010

Recalculando ruta

Hay días en los que alguien muy especial te pide un abrazo y, por supuesto, accedes. Pero es entonces cuando te das cuenta que quien realmente necesitaba ese abrazo eras tú; aunque crees no merecerlo…

Hoy ha sido uno de esos días.

Y es que a veces nos empecinamos en no dejar ni un solo cabo sin atar en cada uno de los detalles de nuestro pasado. Este increíble esfuerzo no hace más que hacernos descuidar el presente y, como consecuencia inevitable, bombardear nuestro propio futuro.

Últimamente me encuentro en esta fase autodestructiva, en la que o reaccionas a tiempo por ti mismo o alguien vendrá cuando ya sea demasiado tarde, te lo dirá y te lamentarás porqué tiene razón y no has querido verlo hasta entonces.

Mi padre, mi consejero favorito, me dijo hace mucho tiempo:
‘En la vida hay demasiadas cosas que consideramos importantes, tantas que se antoja imposible abarcar con todas. En esta lucha por intentar abarcarlo todo, no conseguiremos más que desatenderlo todo. Debemos construir un filtro a nuestra medida, nuestro propio filtro de lo que consideramos importante o muy importante.’

Entonces me reí, pero tenía -y tiene- tooooda la razón.
Ahora ando construyendo ese filtro,… aprendiendo la importancia de priorizar.

Creo haber reaccionado a tiempo y, a partir de ahora, mi presente,… ese abrazo,… serán mis prioridades.