martes, 30 de marzo de 2010

Tiempo para respirar

Hay veces que nos falta tiempo para todo, en las que ansiamos encontrar un lugar y un instante en el que detenerlo todo y parar a respirar.

Otras veces en cambio, la parada es inesperada y acaba produciéndote una extraña sensación de asfixia.

Estamos a martes, y la calma parece haberse apoderado del agobiante estrés que últimamente reinaba en el trabajo. Son escasamente las cuatro de la tarde y ya llevo un rato en casa. Acostumbrado a no poder hacer vida social hasta última hora de la tarde, no he hecho planes con nadie hasta entonces.

Y en estas horas en las que dispongo de tiempo de sobras para respirar, no puedo evitar sentirme algo descolocado. Es extraño.

sábado, 27 de marzo de 2010

La moneda

Ante todo, aclarar que nunca llegué a nada serio en el mundo del fútbol.

A Padre siempre le ha encantado darme lecciones de formas muy variadas y, para mí, muy originales.

Hoy me ha venido a la memoria uno de estos momentos…

No tendría yo más de 11 años, cuando debía tomar una decisión que por aquel entonces me parecía de gran importancia. Me debatía entre continuar jugando en mi actual equipo de fútbol o irme a un equipo de mayor nombre en mi ciudad.
- No sé qué hacer. En mi equipo están mis amigos y además juego todos los partidos, pero por otro lado, en el otro equipo sería jugar a otro nivel y supongo que tendría más posibilidades.
- Bueno hijo, yo sólo veo una solución – dijo Padre mientras sacaba una moneda de su cartera. – Si sale cara te quedas en tu equipo, cruz cambias de equipo, ¿vale?
Yo asentí con la cabeza. Entonces, tiró la moneda al aire dejándola caer sobre su mano izquierda, mientras la moneda caía la tapó con su mano derecha.
- Una sóla cosa antes de mirar la moneda. ¿Qué opción crees que sería mejor que te deparara la moneda?
- Pff, no sé,… seguramente que cambie de equipo, ¿no?
Entonces levantó ligeramente la mano derecha, de modo que sólo él pudiera ver si la moneda había caído del lado de la cara o de la cruz.
- ¡Pues has tenido suerte! Ha salido cruz.
- Pero,... a ver. Déjamela ver.
- Un momento, ¿estás seguro que quieres ver lo que dice la moneda? ¿No prefieres creerme a mí, y hacer lo que realmente crees que deberías hacer?

Desde entonces, sigo sin mirar nunca la moneda y procuro a toda costa ser dueño de mis decisiones.

miércoles, 24 de marzo de 2010

El trabajo... dignifica

¿Conocéis esa sensación de tenerlo todo controlado; pero, de repente, el mundo se te escapa de entre las manos?

Y es que,... ¿quién dijo crisis? En mi trabajo últimamente esta palabra suena a risa. Supongo que ahora me diréis que debería dar gracias por tener trabajo en estos tiempos y con toda la razón.

Vale: Gracias.

Sin embargo, este exceso de trabajo y su consecuente estrés ha despertado en mí cosas que había dejado atrás: Volver a fumar, volver a discutir descontroladamente, volver a quejarme por todo, volver a casa y tirarme en el sofá, volver a alimentarme de pre-cocinados, volver a llevar barba, volver a escuchar ‘Losing my religion’ una vez tras otra,…

También me ha traído otras consecuencias como por ejemplo: Desatender amistades, a la familia, descuidar toda mi vida social en general, dejar sms sin responder, emails por leer, abandonar un poco mi blog… y sobre todo los vuestros.

Ni estoy triste ni estoy contento,…. sólo cansado y concentrado.

Mientras me revuelco en el caos, no me queda más remedio que esperar a que cese la tormenta para poder salir afuera y retomar mi vida.

Y ella me repite que vendrán tiempos mejores, pero ¿cuándo?, le pregunto. Entonces, me mira un instante con semblante serio y, muy despacito, se acerca para robarme un beso. Me rio y, sin saber cómo, me siento mucho mejor.

viernes, 19 de marzo de 2010

Meme-Premio


He recibido este premio por parte de Chasky como reconocimiento a la ‘supuesta’ creatividad de este blog. Cuando descubrí que me había dado este meme-premio, con la emoción, prometí hacerlo. Y como está muy feo faltar a la palabra pues ahí voy.

Según las normas del meme-premio, he de decir 7 cosas relevantes sobre mí. En un principio pensé en hacer como Chasky y, tomándome las normas a la ligera, enumerar 7 cosas irrelevantes sobre mí; pero eso no sería nada creativo por mi parte y he pensado que igual se arrepiente y me quita el premio... Así que cómo no estoy muy inspirado para enumerar 7 aspectos relevantes sobre mí a gran escala, me limitaré a enumerar 7 cosas relevantes acerca de mi día de hoy…

Empiezo por lo malo:

1. El niño hiperactivo diagnosticado de los vecinos les ha dado la noche a sus padres,... y a su vecino.

2. Mi día de trabajo ha sido estresante y caótico, como de costumbre estas últimas semanas. Y, para colmo, mañana sábado más…

3. Tengo la cara como un adolescente, supongo que del estrés.

Ahora lo bueno:

4. A mi padre le han dado el alta en el hospital.

5. Me he reído con ganas, a carcajadas.

6. Me acabo de dar una ducha de media hora larga.

Y por último, desequilibrando la balanza:

7. He quedado para cenar con Lunar…

Ahora, para terminar el meme-premio, he de premiar a otros 6 blogs. Pero he decidido premiar a 7, ¡ala! Valorando únicamente la faceta creativa de los blogs que sigo, me decanto por:
Stultifer, Néctar, Desbrozador, Malena, X, Nada más importa y Madroca.
Ya sabéis, ahora os toca a vosotros,… sólo si os apetece claro está.

¡Buen fin de semana!

martes, 16 de marzo de 2010

Exhausto

Creo estar llegando a mi límite, lo aviso. En breve caeré…

No es por nada en especial, es por todo en particular: Exceso de trabajo, de compromisos, de personas en quienes pensar, de tareas que no pueden esperar, de clases que dar, de clases que recibir, etc.

Se acumulan quehaceres, sentimientos, emociones nuevas, buenas, malas, extrañas… Y cómo si no fuera suficiente: Mi padre hospitalizado. No es nada grave, tan sólo una operación de menisco; pero es que se van sumando y sumando cosas, se solapan unas con otras, se juntan…

En cualquier momento me pondré de rodillas, abriré de par en par los ojos y gritaré un ‘no puedo más’.

Mientras tanto, intentaré no desfallecer, recordaré aquello de que al mal tiempo buena cara, evitaré que nadie descubra mi fatiga y seguiré sonriendo.

Pensaré en abrazos ansiados, besos robados, lágrimas reídas y algodones de azúcar.

Me faltan horas de sueño, momentos de indolencia e incluso instantes de aburrimiento. Pero por la noche me cuesta dormir, en mis momentos de ocio me es difícil desconectar y me es imposible dejar de darle mil vueltas a la cabeza ni un solo segundo.

Así que, con un inmenso dolor de cabeza, admito mi estado de decaimiento. Pero,… shhhhh…. es un secreto, nunca me gustó mostrar mis debilidades.

domingo, 14 de marzo de 2010

Mea culpa

Mea culpa por morir por la boca.
Mea culpa por tener que decir siempre la mía.
Mea culpa por primero hablar y después pensar.
Mea culpa por ver antes de mirar.
Mea culpa por no dominar el arte de escuchar.
Mea culpa por analizarlo y juzgarlo todo “en cero coma”.
Mea culpa por utilizar esta estúpida expresión.
Mea culpa.

Mi única coartada: Un fin de semana de un solo día.

viernes, 12 de marzo de 2010

MEME (Aviso: Se me fue de las manos el tema...)

Hoy me disponía yo tranquilamente a crear una entrada de lo más normal en mi blog cuando, de repente, un desalmado me ha asaltado a punto de pistola diciéndome, mejor dicho, amenazándome con la siguiente frase:

Muchacho, vas a tener que responderme a unas preguntas, espero no tener que recurrir a la violencia.

Así que no me ha quedado más remedio que tragar saliva y asentir con la cabeza...
Por lo visto yo no he sido el único, véase como ejemplo el blog de Ana o el de La Vane y la Yoli.

Transcribo a continuación mi interrogatorio:

Cuánto tiempo llevas blogueando?

Muy poco tiempo. Sólo desde enero... Pero que yo no quería ofender a nadie ni nada de eso, ¿eh?

¿Cómo te enteraste de la existencia de los blogs?

No pienso delatar a nadie, esto que quede bien claro...

¿Eres lector anónimo de algún blog?

¿Anónimo? Eh no no... ¡Bueno vale!, lo confieso: En las noches de luna llena suelo desnudarme y entrar clandestinamente en el blog de Paris Hilton.

¿Con qué cinco bloggeros te irías de borrachera?

Pero si yo no bebo... No cuela, ¿no?

¿Con qué bloguero pasarías una noche de locura sexual?

Me van más las blogueras... Lo siento.

¿Te has enamorado alguna vez de algún blogger?

¿Dónde pretendes llegar con tus preguntas? No me he enamorado de ningún blogger, pero he experimentado muchas sensaciones y sentimientos leyendo lo que escriben... Es que soy bastante raro yo...

¿Estas satisfecho con tu blog?

Pues la verdad es que sí. Me sirve para desahogarme y ese fue el propósito con el que lo inicié; además parece que hay personas a las que les gusta y, ¿sabes? hay algunos que hasta dejan comentarios. Que alguien haga el esfuerzo de escribirme diciendo que le ha parecido lo que he escrito, lo que he sentido, lo que me ha pasado; me resulta gratificante e incluso sorprendente.

Tras esta última pregunta el desalmado se dio media vuelta y se marchó. Mientras se iba, le grité:

¡¿Ya está? ¿Y todo esto para qué?!

Para que lo incluyas en tu blog. ¡Enfermo! – balbuceó alejándose.

martes, 9 de marzo de 2010

Encuentro surrealista

A veces le doy demasiadas vueltas a la cabeza y esto, sin duda, me hace pensar mil estupideces...

Hoy deseé poder encontrarme contigo y hacerte entender muchísimas cosas, avisarte de otras tantas e intentar que afrontases algunas situaciones de otro modo. Pero sé a ciencia cierta que esto no es posible... Además, también sé que no me harías ningún caso.

Te diría tantas cosas...

Por otro lado, si no hubieses sido tú mismo yo no habría llegado a ser quien soy a día de hoy.

¿Sabes?
Ahora soy más precavido y mucho más reflexivo.
He aprendido a sentir empatía por las personas que me quieren y procurar pensar en ellos antes de tomar según que decisiones que pudieran afectarles.
Siento que soy infinitamente más tolerante.
Además, me conozco mejor a mi mismo; y esto hace que sepa cómo afrontar mis diferentes estados de ánimo, cómo calmar mi ira y cómo sobrellevar mis momentos de mal humor.
He conseguido convertir, casi por completo, mi cabezonería en constancia, mi hiperactividad en vitalidad y mi carácter fantasioso en creatividad.

Aunque, lamentablemente; también soy menos espontáneo, me comporto de un modo mucho menos osado y mi desmesurada rebeldía de antaño, sin duda, se ha venido a menos.
Me he vuelto más maniático, desconfiado e incluso algo más arisco.
Seguramente soy menos enérgico y lanzado; y un poco más serio y aburrido.

Con el paso del tiempo perdí la vergüenza a determinadas cosas, cobrando un nuevo sentido de la vergüenza por otras tantas que en el pasado no me provocaban ningún tipo de rubor.

Pero no te asustes, no creo haber cambiado drásticamente: Creo conservar tus convicciones e intento mantener toda tu frescura.

Bueno pequeño Jauroles, me alivia saber que disfrutarás y aprenderás cometiendo todos mis errores pasados.

domingo, 7 de marzo de 2010

Así llegaste

Cuando me empeñaba en vivir en el doloroso recuerdo de un amor roto. Cuando insistía en refugiarme en la soledad. Llegaste tú.

Llegaste sin avisar, sin esperarte, y confieso que no me sentía preparado para tu irrupción en mi vida.

En un principio te tomé por una pasión pasajera, un bálsamo donde curar mis heridas pasadas. Supongo que sólo quise ver tus ojos, pero no adentrarme en tu mirada. He de confesar que tras nuestro primer encuentro decidí no llamarte, e incluso deseé que tú no lo hicieras… Ahora me gustaría darte las gracias por haberlo hecho.

No recuerdo el momento exacto en que todo cambió. En el que descubrí tu mirada, comprendí tu sonrisa, aprendí de tus labios y sentí el latido de tu corazón. Entonces, despertaste mi ilusión y volviste a iluminar mi vida.

Hoy me di cuenta que ni tan siquiera te puse nombre en este blog.
Tú te mereces algo más que una simple inicial. Te llamaré Lunar, en honor a esa insinuante marca de tu mejilla.

Lunar, ardo en deseos de volverte a besar.

jueves, 4 de marzo de 2010

Sala de espera. Parte III

Anteriormente…
La abuela con sus eructos olor a ajo, el abuelo a lo suyo… y, a todo esto, yo recibo el ataque de un skin-head de unos 4 años. Su madre coge en brazos al agresor…


Madre-Treintañera intenta sentar a Niño-Bruto a su lado, pero este la toma con ella y empieza a darle estirones de pelo y a morderle en un brazo. Ella intenta zafarse como puede y pretende disuadir al crio diciéndole que vaya a jugar con sus juguetes, pero Niño-Bruto ahora tiene como objetivo la yugular de su madre.

Entonces, ella abre su bolso y saca un pequeño Spiderman de goma y le dice al niño:
- Toma tu muñequito, toma.
Niño-Bruto agarra al superhéroe, se lo mete en la boca e intenta aniquilarlo con sus dientes. Eso sí, se ha olvidado de su madre. Me mira mientras mastica a Spiderman. Sus ojos me recuerdan a los de un pastor alemán.

Abuela-Eructadora remata la escena:
-Me recuerda a mi Manolo de chiquitillo, le daba por morderle a los niños del parque. Cuando le daba el ataque le teníamos que dar unos cuantos azotes, si no se liaba a bocaos con to'l mundo.
Pero, ¿hablan de niños o de perros?, pienso.

Llaman a consulta a Niño-Bruto y madre. Esta da un salto de su asiento, visiblemente deseosa de perder de vista a la pareja de abuelos. A Madre-Treintañera no le resulta fácil convencer a Niño-Bruto-Pastor-Alemán para que le siga, pero finalmente lo consigue con unas persuasoras collejas.

De pronto, Abuela-Eructadora me mira, me temo que me ha elegido como próxima víctima. Por suerte, a Abuelo-Salido no parezco interesarle... Saco mi móvil y empiezo a tocar teclas sin sentido alguno como técnica de camuflaje.
Parece que la abuela pilla la indirecta. Durante estos momentos de silencio desciende considerablemente el olor a ajo. Respiro.

Minutos más tarde salen de la consulta Madre-Treintañera e hijo. Ella se despide de la pareja de ancianos con un simple: “Que vaya bien.” Y se marcha rápidamente de la sala de espera. Mientras huye, me mira con un gesto que no sabría definir: Aún no sé si de compasión o de burla por dejarme a solas con los ancianos.

Afortunadamente, soy el próximo al que llaman a consulta. Al entrar, me contengo para no abrazar al doctor.

Cuando salgo de la consulta, me encuentro a Abuela-Eructadora inmersa en una conversación con una mujer de unos 180 kilos, que debe haber llegado a la sala de espera durante mi ausencia. Esta posee un tono de voz bastante elevado y eclipsa la voz de la abuela. Ambas hablan a la vez y ninguna de ellas parece escuchar a la otra. Detecto cierta desilusión en la mirada de Abuelo-Salido, supongo que añorando los pechos de Madre-Treintañera.

Sin más demora, huyo con un solo pensamiento en la cabeza: Auto-medicarse es bueno, auto-medicarse es muy bueno.

Fin.
Y contando contando..., resulta que ya estoy mucho mejor. Mañana de vuelta al trabajo...

miércoles, 3 de marzo de 2010

Sala de espera. Parte II

Anteriormente...
Me encuentro en una sala de espera con fiebre, dolor de cabeza, de garganta, etc. Y en compañía de una madre con su hijo, algo bruto por cierto, y de una pareja de abuelos. Todo esto aderezado con un tremendo olor a ajo cortesía de la abuela…

El abuelo se mantiene callado y sólo emite sonidos cuando Abuela-Eructadora le da un codazo y le dice:
-¿Es verdá o no es verdá?
- Einnn?... Zi zi caro que zi…

Me asomo disimuladamente hacia adelante, preocupado por el hecho de que ese anciano tan sólo pueda emitir sonidos. Entonces veo que el abuelo está descaradamente hipnotizado por el escote de Madre-Treintañera, hecho que parece estar acelerando el inminente ataque epiléptico de esta.

Madre-Treintañera me mira fijamente unos instantes con una expresión indefinible: Como suplicándome que asesine a la pareja de ancianos o, tal vez, que la remate a ella para acabar con su sufrimiento.

Yo pienso en huir, pero la sala de espera se ha ido llenando poco a poco. Los únicos sitios libres están justo al lado de alguna persona, y nadie me inspira demasiada confianza. Ya sabéis: más vale malo conocido…

Me duele la cabeza, así que intento no escuchar el discurso de Abuela-Eructadora y decido abstraerme mirando a Niño-Bruto.
Este se encuentra dirigiendo un ejército de dos soldados en tapa-rabos, decididos a acabar con la vida de un pobre gordo semidesnudo. Niño-Bruto nota que le observo y se esfuerza en sorprenderme con sus conocimientos en estrategia militar.

Abuela-Eructadora desvía mi atención con una frase de la que, por suerte, sólo escucho el final.
- ...na más sacarme el tubo se me escaparon una de cuescos chiquilla...
El silencio se hace en la sala...
Madre-Treintañera parece sufrir una parálisis facial. Mientrastanto, Abuelo-Salido continúa impasible, con la mirada fija en los pechos de esta.

De pronto noto que me atacan. Niño-Bruto, supongo que al notar mi falta de atención, ha decidido atraerla de nuevo a base de una rápida ráfaga de patadas en las espinillas al más puro estilo skin-head.
-¡Deja tranquila a la gente, pesao! – dice Madre-Treintañera.
Se levanta, coge a Niño-Bruto y me dedica una sonrisa, como esperando que yo diga algo así como: “No te preocupes, no me ha molestado que tu hijo haya intentado dejarme paralítico, el chaval es un encanto, además tengo una silla de ruedas preciosa en casa que me encantaría estrenar”.

Abuela-Eructadora me mira y también me sonríe, dedicándome uno de sus eructos cara a cara.

Terminará...

martes, 2 de marzo de 2010

Sala de espera. Parte I

Ayer me acosté con dolor de garganta y con un extraño cansancio. Y esta mañana, a parte de levantarme sin voz, también lo he hecho con fiebre.

Aún así he acudido al trabajo para solucionar unas cosas que no podían esperar, y tras soportar varios apodos derivados del estado de mi voz –el que más me ha gustado ha sido Colombo-, le he dicho a mi jefe que me marchaba para casa.

Aconsejado por varios compañeros, he decidido no auto-medicarme e ir al médico. Ha sido un error.

Y ahora que el ibuprofeno parece haber apaciguado momentáneamente la fiebre, paso a relataros la odisea vivida en la sala de espera:


Me siento en la zona más despejada de la sala de espera. La persona más cercana a mí es una chica de treinta y pocos años de bastante buen ver. Cerca de ella, en el suelo, hay un niño de unos cuatro años jugando. Debe ser su hijo, pienso.

La miro, ella también me mira. Parece receptiva a conversar, pero me encuentro tan mal que no tengo ganas de hablar. Giro la cara e intento distraerme viendo jugar al niño. Este juega con tres muñecos: dos de ellos musculados y en calzoncillos, y el otro gordo y también en paños menores (…).
Pronto noto que el niño es algo bruto:
- Ta ta ta puak puak puak muere muere gordo asqueroso cabrón muere pa pa pa ...- son las palabras y sonidos que Niño-Bruto susurra mientras golpea con uno de los muñecos musculados al muñeco más gordo.
A Madre-Treintañera no parece inmutarle la actitud del niño.

Llegan a la sala de espera una pareja de abuelos, y deciden venirse a nuestra zona. Parece ser que conocen a Madre-Treintañera, aunque deduzco que no les une una relación demasiado estrecha. Vecinos, pienso.

Se sientan justo a mi derecha, la abuela a mi lado, enfrente de Madre-Treintañera. Nada más sentarse, noto un olor como a ajo. La abuela empieza un acelerado monólogo dirigiéndose a Madre-Treintañera acerca de enfermedades, medicamentos, tratamientos, visitas anteriores al médico, etc. A Madre-Treintañera se le han abierto los ojos como platos y parece estar apunto de sufrir una crisis epiléptica.

Descubro de donde proviene el olor a ajo: la abuela, cada 3 o 4 frases, sufre una especie de convulsión, llamémosle eructo, desprendiendo como resultado un tremendo olor a ajo. Teniendo en cuenta que Abuela-Eructadora habla a un ritmo de unas 85 frases por segundo, el ambiente se está volviendo inhabitable.

Continuará...