domingo, 28 de febrero de 2010

Días de silencio

Hay días tan buenos que son imposibles de repetir. Los cuales, para que no pierdan su encanto, es mejor recordarlos en silencio.

Hay días funestos. Los cuales, para que no perduren en tu memoria, es mejor olvidarlos en silencio.

Hay días que te emocionas o decepcionas por cosas sin importancia, y para no sentirte un incomprendido decides guardar silencio.

Hay días que haces preguntas y nadie da respuestas, y ese silencio te mata.

Hay días que te hacen preguntas y no das respuestas, y ese silencio te delata.

Y también hay días como el de hoy, en los que te das cuenta que tienes poco que decir. Disfrutas y sufres por pequeñas cosas, pero que no dan para rellenar ni una entrada de tu blog, días en los que te sientas ante el teclado y te invade el silencio.

No me acosté tarde, no me levanté temprano, no dormí solo, no hubo resaca, no vi una gran película, ni mantuve una gran conversación; y sin saber cómo ya ha anochecido.

jueves, 25 de febrero de 2010

La leyenda del Bosque

Escribir cuentos nunca ha sido mi fuerte. Sin duda, prefiero escribir acerca de mi vida, para mí es mucho más fácil, ya que así no me tengo que inventar nada.
Pero hoy me he animado a escribir este humilde cuento para dedicárselo a mi querida
compañera blogera
MALENA.

Exhausto tras un arduo camino que no sabía a ciencia cierta dónde le llevaba, se topó con un hermoso Bosque. Su majestuoso esplendor le animó a acercarse…

Maravillado por lo que le rodeaba, se adentró entre la Maleza y tras ella encontró un hermoso Manantial de agua cristalina. Sus aguas Mitigaron su sed aclarando su Mente, permitiéndole divisar el Mágico Mundo que se extendía a su alrededor. Se animó a explorarlo.

Anduvo entre la Arboleda descubriendo bellos parajes, Admirando Atentamente cada rincón de Aquel bosque. Durante el paseo recobró el Aliento, recuperó la Alegría y se vio envuelto de una Agradable Armonía.

Luego de caminar, conoció a una Linda Luciérnaga, una radiante Luz iluminaba todo su ser. Tras compartir un intenso intercambio de experiencias, vivencias y sentimientos; descubrió lo Luchadora y Leal que era aquella preciosa Luciérnaga. Sin duda, le impartió valiosas Lecciones a cerca de la vida.

Entonces, cuando todo parecía idílico, apareció un Enorme y Espantoso Escarabajo. El Escarabajo la tomó con la luciérnaga, pero aquel asqueroso bicho no contaba con la legión de aliados con los que contaba nuestra amiga luciérnaga. Todos y cada uno de los seres que habían pasado alguna vez por aquel hermoso bosque y habían gozado de la compañía de la luciérnaga se unieron; y armados con una Enorme Empatía, con Esperanza y con una desbordante Energía positiva se Enfrentaron al Escarabajo.

Nunca Nadie había visto tanto cariño, Nobleza, ternura y afecto reunidos como en aquella ocasión. Así que la Naturaleza creyó Necesaria la intervención de las Ninfas del bosque para unirse a la lucha. Finalmente, con la ayuda de las Ninfas, consiguieron acabar con el horroroso escarabajo.

Aquel Admirable Acontecimiento no pasó ni mucho menos desapercibido para las deidades que gobernaban en Aquel mundo. Cuenta la leyenda, que para conmemorar lo acontecido en Aquel bosque decidieron crear un nuevo sentimiento llamado Amistad.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Ardua despedida

No hace mucho que te marchaste. Pero, ¿por qué parece que haga tanto tiempo?

Quizás sea porque desde el primer instante en que olvidaste nuestras caras, nuestros nombres, el tuyo propio,… en realidad ya era como si no estuvieses aquí entre nosotros. Mientras tu cuerpo se resistía a abandonar la agonía que para ti ya era este mundo, tu mente ya nos había abandonado para siempre.

En aquellos años tan tristes deseé decirte tantas cosas..., pero tú ya no estabas en condiciones de entenderme. Seguramente decidí decirte todo aquello demasiado tarde, pero en fin, nunca se me dio demasiado bien decir las cosas a su tiempo.

Sin embargo, siento que sin hablar demasiado, siempre nos entendimos a la perfección e incluso había cierta complicidad entre nosotros, de hecho muchas veces me he sentido reflejado en ti. Orgulloso de ello, por cierto.

Sin duda, me alivia pensar que al fin dejaste de sufrir.

Me encantaría poder creer, como lo hace mi madre, que estás ahí arriba, sea lo que sea que signifique eso; y que estás acompañado de todos aquellos que lamentablemente también se fueron, en especial de tu media naranja, el amor de tu vida,... felices,... esperándonos.

(A mis yayos)

domingo, 21 de febrero de 2010

Sentimientos de ida y vuelta

Cuando la realidad aparece en un vaso medio lleno.
Cuando los espejos reflejan confianza.
Cuando una palabra sofoca el rencor contra uno mismo.
Cuando las fotos esconden recuerdos.
Cuando los fracasos se guardan en un viejo cajón olvidado.
Cuando las ilusiones descansan sobre mis hombros.
Cuando una mirada parece prometedora.
Cuando las puertas abren paso a la pasión.
Cuando las cortinas se vuelven acogedoras.
Cuando las lámparas irradian complicidad.
Cuando una sonrisa te invita a un mundo de caricias.
Cuando las sábanas destapan deseos.
Cuando la almohada comparte secretos.
Cuando los besos son el alimento básico.
Cuando las abrazos huelen a perfume de mujer.
Cuando las despedidas saben a satisfacción.

Vuelvo a ser yo, después de unos meses en blanco y negro.

jueves, 18 de febrero de 2010

Despistado

Entre mis familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos y el gremio de cerrajeros, circula el rumor de que soy algo despistado.

¡Maldita sea! ¿Cuándo dejarán de recordarme las veces que he salido de casa dejando las llaves dentro? Y, ¿Cuándo olvidarán aquella vez que metí mis pantalones en la lavadora con las llaves del coche en el bolsillo?

Y es que está comprobado que las llaves y yo no nos llevamos nada bien. Os cuento la última:

En navidades me fui con dos amigos a esquiar: Sensato, alias ‘ya te lo dije’, también conocido como ‘se os va la olla’; y Festivo, alias ‘la he liado bien gorda', en ciertos ámbitos también conocido como ‘esta noche pillo fijo'.

Tras unas horas esquiando…
Sensato: Oye, déjame las llaves del coche que me voy a quitar el polar, que estoy pasando calor con tanta ropa.
Echo mano a mi bolsillo y veo que está abierto, y aún peor, está vacío.
Yo: Dime que esto es una broma y que me has escondido las llaves.
Sensato: ¿Te parece broma el olor de mi sobaco?

Peinamos las pistas, unas 300, buscando la llaves sin éxito alguno. Acto seguido, nos dirigimos a información para preguntar si alguien las había encontrado y devuelto.
Recepcionista: Nadie nos ha traído unas llaves. Mire, rellene este impreso con su nombre, su número de móvil y la descripción de las llaves. Si tenemos noticias le llamamos.

Salimos del punto de información.
Festivo: No veas cómo está la recepcionista, ¿eh?
Sensato: Joder,... ¿Cómo te has podido dejar el bolsillo abierto?¿Y ahora que hacemos sin llaves?
Yo: Por aquí no pasa el Camino de Santiago, ¿verdad?
Festivo: Podríamos hacer autostop, igual nos paran una tías buenas.

Tras debatir con mis amigos, decidimos seguir aprovechando el día de esquí y confiar en que la recepcionista me llamase con buenas noticias, o en su defecto, más tarde llamaríamos al seguro de mi coche.

Poco antes del cierre de pistas, recibí una llamada.
Recepcionista: Nos han traído unas llaves que coinciden con la descripción de las suyas. Acérquese a comprobarlo.
Yo: Ok, gracias, ahora mismo voy para allá.
Recepcionista: Por cierto, huelen a suavizante…
Yo: Entonces son las mías fijo.

¡Vale! El último fragmento de la conversación no sucedió, pero quedaba tan bien…
Por cierto, las llaves eran las mías.

lunes, 15 de febrero de 2010

El despertar

Me desperté.
El reloj de la mesilla marcaba las 9:35.
La luz de la mañana se colaba a través de la persiana mal cerrada, iluminando la habitación.
Un anárquico desorden rememoraba nuestra noche de pasión.
Oculta bajo una manta, que dibujaba perfectamente tu cuerpo, yacías dormida, acurrucada a mi lado.
Procuré no mover ni un músculo para no despertarte.
Tu cabeza descansaba sobre mi hombro y tu pelo cubría mi pecho.
El calor de tu cuerpo abrigaba mi alma y tu dulce respiración relajaba mi memoria.
Sin moverme, pude observar el precioso lunar de tu mejilla.
En ese preciso instante, caí en la cuenta de que hacía mucho tiempo que no me sentía tan a gusto, tan sosegado.
Me fue imposible formar la imagen de N. en mi mente, tan solo podía ver tu rostro, tu cuerpo, tu sonrisa,… ese lunar.
Comencé a notar como su recuerdo se evaporaba.
Aún dormida, moviste tu mano y la colocaste en mi vientre, mientras realizabas un leve suspiro.
Un escalofrío recorrió todo mi ser.

Aquel despertar fue mi mejor regalo de San Valentín.

sábado, 13 de febrero de 2010

Carnaval

Si resulta que un viernes sales del trabajo a última hora de la tarde, tras una intensa jornada de trabajo en la que apenas has tenido 40 minutos para comer; que estés invitado a una fiesta de disfraces se convierte en un problema.

Sin tiempo de planear, idear, comprar, alquilar ni improvisar un disfraz, y como soy quizás demasiado exigente con todo lo que hago; me vi compuesto y sin nada que ponerme.
Aún así decidí asistir a la fiesta.

Nada más llegar me vi rodeado de mi grupo de amigos: Superhéroes con panza, chicos travestidos para la ocasión y chicas con disfraces acabados en sexy (policía sexy, bombera sexy, enfermera sexy, etc.), entre otros.

Me acerqué a uno de mis amigos travestidos.
-¡Ei! Tú también te ha disfrazado de chica eh, sois varios...
-¡No! Yo voy de puta.
-Ah, ok…

Pronto comprendí que sin disfraz desentonaba entre ellos; aunque, a juzgar por mis ojeras, podría haber sostenido ir disfrazado de zombi.

Saludé a un conocido que llevaba la cara totalmente pintada de verde, con camisa verde y unas extrañas hombreras también verdes.
-Vas de un personaje de cine, ¿no?, ahora no caigo...
-Voy de extraterrestre de los 70.
-Ah, claro... de los 70...

Más tarde me saludó otro conocido que vestía con tejanos y camisa clara, llevaba una gorra, un bolígrafo en la oreja y una carpeta en la mano.
-Y tú,… ¿vas disfrazado,… no? – le pregunté no sin cierto reparo.
-Voy de ‘Hombre del gas’
-No acabo de entenderlo...
-Sí, los señores estos que vienen a casa a anotar la lectura del contador del gas.
-Ah,...vale…

Supongo que debí haberme disfrazado de cualquier cosa, visto lo visto, no era tan difícil encontrar un disfraz.

Al final la noche no estuvo mal: Compartí pelucas, sombreros, antifaces y sobretodo risas,… muchas risas.

jueves, 11 de febrero de 2010

Un propósito: No quejarme

Un buen amigo suele decirme que me encanta quejarme, que me quejo hasta de lo que aún no ha sucedido. Otra buena amiga lo resume con un ‘eres un gruñón’, muy simpática ella...
Lo peor es que tienen razón.
Así que, aunque hoy no sea 1 de enero, me he hecho un propósito: No quejarme tanto.

Motivos me sobran:

Porque la vida es algo más que un regalo, y debemos disfrutarla mientras podamos.
Porque tengo unos amigos que no me los merezco.
Porque mi familia siempre esta ahí para apoyarme.
Porque, aunque me ha costado mil esfuerzos, tengo un trabajo que me gusta.
Porque he aprendido a decidir entre el blanco y el negro, el gris ya no me sirve.
Porque lo imperfecto puede resultar muy divertido, y lo perfecto muy aburrido.
Porque es cierto que el tiempo lo cura casi todo.
Porque me he dado cuenta que hay personas a las que merece la pena conocer.
Porque he redescubierto sensaciones ya olvidadas.
Porque he vuelto a sonreír de nuevo.
Porque la ley de Murphy no existe.
Porque me han dicho que estoy más guapo sin barba.

Y lo dejo aquí, porque el sueño me está venciendo.
Porque últimamente no he dormido lo suficiente…
Ups!, ya me he quejado.

lunes, 8 de febrero de 2010

Alegría interrumpida

Compañero E. es ese tipo de personas a las que envidio. Él siempre está de buen humor. Ya sea a primera hora de la mañana, regalando horas extras a las tantas de la noche e incluso trabajando un sábado. Siempre está alegre y dispuesto a bromear.

Una escena muy habitual es la siguiente:

8:30 de la mañana. Me encuentro inyectándome café en vena para no perder el conocimiento, mientras tanto, algún compañero revuelve sus cajones en busca de un ibuprofeno, o en su defecto un revólver, para calmar su migraña mañanera.

Entonces llega Compañero E., fresco como una rosa, sonriente.

- ¡Dos chistes!, tengo dos chistes, son buenísimos…

Entonces empieza a contarnos el primero.

- Se abre el telón y jjajajja aparecen jajajja…

Tarda unos 2 minutos en contarnos un chiste que no debería durar más de 10 segundos, y es que mientras nos lo cuenta, él no puede parar de reírse, y de vez en cuando interrumpe el chiste para recordarnos que: ‘Es que es buenísimo’. Normalmente sus chistes son malísimos, pero su risa es súper contagiosa. Total, que antes de que acabe de contarnos el primer chiste estamos todos rotorciéndonos a carcajadas, y en el segundo ya todos lloramos de la risa.

Últimamente Compañero E. no es el mismo. A su mujer le han detectado un cáncer, y la cosa tiene muy mala pinta. Verlo tan triste y apagado me rompe el corazón, y es que no estoy acostumbrado a verle así. Ojalá conociera algún modo de animarlo…

Ánimo compañero!

miércoles, 3 de febrero de 2010

Llamada inoportuna: El desenlace

En capítulos anteriores: Dos domingueras se empeñan en venir a mi piso el domingo por la mañana, la presencia de una mujer desnuda en mi cama no parece detenerlas...

Pues no, mi Madre y Tita no vinieron a mi piso. Respetaron mi intimidad, al menos durante unas horas, concretamente hasta las 8 de la tarde. Entonces, Madre me llamó para someterme a un tercer grado con preguntas como: '¿Estás solo? ¿Quien es ella? ¿Como se llama? ¿A qué se dedica? ¿Dónde la conociste? ¿Que pasa con N.?'
Preguntas a las que me negué a responder sin la presencia de un abogado... Pero bueno, salí indemne del asunto.

martes, 2 de febrero de 2010

Llamada inoportuna

Domingo, aproximadamente las 12 del mediodía.
Suena mi móvil, es mi Madre.
-Dime.
-¿Aún estas en la cama?
-Pues sí.
- ¿Te acuerdas que te dije que Tita quería ver tu piso?
-No.
-Pues bueno, está aquí en casa y hemos pensado en acercarnos ahora para que lo vea y eso.
Improvisa, improvisa.
-Mejor otro día… Está todo muy liado…
Tendré que buscar una excusa mejor para disuadir a dos domingueras de ideas fijas, vamos cabezonas…
- Anda es igual, si tu tía ya sabe que eres un desastre…
-Vaya… pero es que… ayer me acosté tarde, estoy cansado, pensaba dormir un poco más.
-Es igual tu nos abres la puerta y te vuelves a meter en la cama, yo le enseño el piso.
- A ver… que no, que otro día.
- Venga vamos para allá eh.
Llegados a este punto me veo en la necesidad de decir la verdad.
- Joder. A ver, hay una mujer desnuda en mi cama, ¿vale?
- ¡Ay! ¿Te has arreglado con N.? Ya era hora que os dejarais de tonterías, que ya tenéis una edad, además que ella se ve muy buena chica…
- Para para… No, no he vuelto con N…
Como de costumbre no me deja terminar la frase.
- Bueno, ¿ahora que sois amantes o qué? O amigos como decís ahora los jóvenes, pero bueno, que está bien que os llevéis bien otra vez...
-La chica que hay en mi cama no es N.
- ¡Anda! Serás…
La interrumpo antes de que empiece sus juicios de valores.
- Cuelgo, ¿vale? Luego te llamo.
- Pero bueno que ahora vamos para allá Tita y yo eh.
- No os pienso abrir.