domingo, 31 de enero de 2010

Quédate esta noche

He dejado atrás mis miedos, ya no temo el descubrirte...

Pero esta noche no quiero conocer nada nuevo, disfrutemos lo creado hasta ahora. No hablemos de ‘parasiempres’, ni pensemos en amores fugaces; no imaginemos futuros, ni planeemos porvenires. Prometámonos simplemente este instante, por favor, no nombremos el mañana. Vivamos el momento que hemos construido.

Acércate, déjame sentirlo, quédate esta noche…

Abrígame con tu piel mientras te envuelvo en mis brazos, susúrrame al oído que te regale una caricia, concédeme tu aroma, roba mi mirada, préstame tus labios, entrégame tu cuerpo…

Escondámonos en mi cama y amémonos hasta el amanecer. Puede que de este modo engañemos al alba y jamás vuelva a asomar el sol por mi ventana, haciendo esta noche eterna.

jueves, 28 de enero de 2010

Conversaciones profundas

Conversación hace unas semanas comiendo con compañeros de trabajo:
Compañero A: ¿Os habéis enterado que han operado a un menor de cambio de sexo?
Yo: Sí, salió ayer en las noticias.
Compañero A: Pues vaya, no pueden comprar tabaco y luego resulta que pueden cambiarse de sexo, abortar y lo que les dé la santa gana.
Yo: Según dijeron, estaba física y psicológicamente preparado, al menos a esa conclusión llegaron los médicos. Además tenían autorización jurídica.
Compañero A: Si vamos, que el tema de la mayoría de edad se la pasan hoy día por el forro.
Yo: ¿Sabes? Creo que confundes la mayoría de edad jurídica con la madurez intelectual. ¿Sabes que hay países en los que la mayoría de edad se alcanza a los 13 años?
Compañero A: Pues entonces que les hagan estudios psicológicos a los chavales menores de edad que se quieran beber un 'cubatilla' o fumar.
Yo: (…)
Compañera B: Pues a mí me parece perfecto que se operen y todo eso, pero ¿es necesario que elijan esos nombres tan 'de travolos'? Deborah, Bárbara, Vicky…por dios!
Yo: (…)

En fin, os dejo enlace de la noticia:
http://www.20minutos.es/noticia/604245/0/cambio/sexo/menor/

martes, 26 de enero de 2010

¿Olvidar para empezar o empezar para olvidar?

Dice que mis silencios le resultan provocadores… Si pudiera entrar en mi pensamiento seguramente se alejaría.

Con heridas aún por cicatrizar, me dispongo a despojarme de mi armadura e intentar deshacerme de sentimientos reemplazándolos por otros nuevos. Comprendo que me encuentro en esa clase de situación en la que necesitaría estar un tiempo solo, que construir sobre ruinas nunca fue una buena idea, que sólo un idiota actuaría de tal modo... La verdad es que yo siempre he sido un idiota.

domingo, 24 de enero de 2010

Nuestra noche

Bastó una sonrisa para que mi alma confundida se perdiera en tus curvas. Te tomé por la cintura, me cubriste de caricias y la pasión se adueñó de nuestra noche. Fuimos uno solo. Sudores entremezclados bajo sábanas desataron el éxtasis, para más tarde penetrar por nuestros poros sofocando la sed de amor y volviendo a helar mi alma. Entonces deseé con todas mis fuerzas soñar contigo, pero cerré los ojos y no fue a ti a quien vi.

viernes, 22 de enero de 2010

Con el pie derecho

“Hoy me he levantado dando un salto mortal, le he echado un par de huevos a mi sartén, dando volteretas he llegado al baño...”.
Así empieza una canción de los Hombres G, que no es que me guste especialmente, pero con la que hoy me siento identificado.

Hay días en que se dice que te has levantado con el pie izquierdo, en los que parece salirte todo mal desde el primer momento en que abres los ojos en la cama. Te despiertas y notas que te duele la cabeza, de pronto te das cuenta que olvidaste poner el despertador y que te has quedado dormido, te levantas aturdido y con mucho sueño, te metes en la ducha con la ropa interior aún puesta, y para colmo no hay manera de que salga agua caliente. Te vistes con prisa: te pones la camiseta del revés y te caes de morro al suelo intentándote poner el pantalón y los zapatos al mismo tiempo. Te bebes el café directamente de la cafetera, manchándote el jersey. Finalmente consigues salir de casa y coger el coche, eso sí, sin calcetines porque has olvidado ponértelos, aunque de esto no te das cuenta hasta que estas parado en medio de un terrible atasco escuchando el estruendo de cientos de claxons. Cuando consigues llegar a la oficina, te encuentras con una montaña de trabajo y además todo parece ser urgente. Y para más inri, crees odiar a cada uno de tus compañeros de trabajo.

Pues bien para mí el día ha sido todo lo contrario, podría decir que me he levantado con el pie derecho. Me desperté sin sueño y de buen humor, disfruté de mi ducha matutina y de mi primer café. Conduje tranquilamente hasta la oficina, donde me esperaba una jornada laboral apacible y distendida. Y lo que es aún mejor, hoy es viernes y empieza el fin de semana! Y como dice la canción: “... algo me dice, que voy a pasármelo bien!”.

Feliz fin de semana a tod@s!

miércoles, 20 de enero de 2010

Tormenta

Últimamente ando en busca de la tormenta. No, no me he vuelto loco, bueno quizás nunca estuve demasiado cuerdo… Pero ese no es el caso ahora.
Dicen que después de la tormenta viene la calma, pero ¿qué es la calma?, yo la considero sinónimo de aburrimiento, silencio, rutina... Vale si! Seguramente si ojeáis algún diccionario diréis que esto no es del todo cierto, pero bueno, nunca pretendí ganarme la vida definiendo palabras. El hecho es que la calma me da sueño, y ya estoy harto de dormir.
Quiero, o más bien necesito, verme envuelto en una terrorífica tormenta con rayos, truenos y relámpagos, correr bajo un tremendo chaparrón y empaparme hasta el alma.
No os voy a negar que puede que entonces, tras la tormenta, reclame un poco de calma.

domingo, 17 de enero de 2010

Un recuerdo

Es curioso como me cuesta a veces recordar cosas que han sucedido apenas hace unos días y, en cambio, hay vivencias lejanas que puedo recordar con todo lujo de detalles...

Recuerdo perfectamente aquella tarde de verano del 99: Medio estirado en un banco, camiseta azul estrecha y pantalones color caqui con bolsillos a los lados. A mi lado ella, top rojo y tejano ajustado. Bien juntitos y cogidos de la mano. Clima cálido y agradable. Una sensación de comodidad y paz interior envuelven todo el recuerdo.
De pronto ella me preguntó:
- ¿Dónde te ves dentro de diez años?
- No lo sé, me da igual mientras esté a tu lado.

Bien, ya hace más de diez años de esta escena, y hace casi otros diez que no sé absolutamente nada de ella. Apenas estuvimos juntos unos meses, y lo nuestro tan sólo fue un amor pasajero, pero no sé porqué, hoy la he echado de menos. Incluso he pensado que ojalá le hubiera preguntado donde se veía ella dentro de esos diez años, así sabría donde encontrarla hoy.

jueves, 14 de enero de 2010

Mis 5 peores citas

Tras leer los últimos posts de Dispersa y Una rubia del revés, me animo a describir mis 5 peores citas. Ahí va la lista por orden cronológico:

1-Fue mi primera ‘primera cita’, tendría yo como mucho 12 o 13 años, empezó mal ya desde su propia organización. Fue una cita doble, un amigo y yo con dos chicas de la clase de al lado. Mi amigo y yo con nuestras Cherry Cokes (lo último de la época) y nuestro paquete Lucky Strike comprado a medias, aunque ninguno de los dos fumábamos aún. Ellas pasaron toda la cita cuchicheando entre ellas y nosotros tosiendo... Hasta que al final ellas confesaron: “¡Como podéis ser tan garrulos e ir con calcetines blancos, por dios!”. Aquello no prosperó, pero entendí la importancia de la estética en una cita.

2-Aún en la adolescencia, quedé para ir al cine una vecina de mi calle, que por aquel entonces me tenía embobado. Va y se presenta con una amiga: “He venido con Yoli, ella también quiere ver Fargo”. Supongo que a día de hoy ya conocerá la frase “tres son multitud”. No prosperó, pero más adelante tendría una fugaz relación con Yoli.

3-Había quedado con ella en una discoteca de moda, pero primero debía asistir a la cena de cumpleaños de uno de mis mejores amigos, combinación que resultaría fatal. En la cena bebí, bebí y después continué bebiendo. Cuando nos encontramos en la discoteca ya casi no me sostenía en pie, y tenía serios trastornos en el habla. Esto sumado a un par de consumiciones concluyó en un desfallecimiento total, obligándome a pasar casi la totalidad de la noche en los asientos del privado rozando el como etílico. Ella estuvo toda la noche a mi lado e incluso me acompañó un par de veces fuera a vomitar. Yo, a pesar de todo esto, aún intentaba flirtear con ella en mis escasos instantes de lucidez alcohólica, pero en aquel momento no me daba cuenta que ya había perdido todas mis posibilidades, así como mi buen aliento. Por supuesto, tampoco prosperó.

4-Me animé a invitar a cenar a una chica preciosa del trabajo con la que no había cruzado más de 5 frases, pero con la que había intercambiado decenas de miradas y sonrisas de complicidad. Durante la cena, de su boca salieron frases como: “Con los suramericanos sí que no puedo, yo los llamo los Carapeseta, es que parece que les hayan dado un puñetazo en la cara, ahí… con el morro como para adentro, uy no no que asco...”, o “Los negritos sí que son más graciosos, yo hasta tengo una foto con el negrito ese de la Casadetuvida, pero tampoco es que me fie mucho de esta gente…”. Antes del postre sonó su móvil “Yo soy tu gatitaaa, tuuuu gatitaaa, soy gata que arañaaa, aráñame el corazooooón …”.(Se hizo el silencio en el restaurante...). Como yo no me veía liderando una limpieza étnica en España acompañado por una sobrina lejana de Hitler a ritmo de reageton, pues la cosa no prosperó.

5- Con mi última ex novia. Todo fue perfecto desde el principio, nos compenetramos a la maravilla, lo pasamos genial, lo que debía ser una cena acabó siendo cena+copa+conversación en el coche de casi 5 horas. Para ser la cita perfecta solo hubiera faltado el beso de despedida en el porche de la casita blanca con jardín de sus padres, ella con la corona de la reina del baile y yo con la chaqueta del capitán del equipo de fútbol americano, para luego irme a mi hermandad Alfabetaomega en mi Cadillac rojo descapotable.
Pero con el tiempo me he dado cuenta que esta fue la peor cita de todas: llena de mentiras, engaños y máscaras. Prosperó durante unos años, demasiado tiempo… Pero bueno esto ya es otra historia…

miércoles, 13 de enero de 2010

Casualidades

Hoy me he sentado a esperar. No debía tomar ningún autobús, ni había quedado con nadie. Simplemente esperaba mi casualidad, ese algo que le diera un nuevo rumbo a mi vida.
Mientras esperaba me he hecho una pregunta: ¿Las casualidades se mueven? Si la respuesta era no, estaba perdiendo el tiempo, ya que si mi casualidad no se puede mover, debe estar esperándome ella a mí en algún sitio, y soy yo quien debe buscarla. Pero, ¿por dónde empezar?

lunes, 11 de enero de 2010

Momentos "gota de sudor" (a lo manga)

Conversación con Mensajero esta mañana:
- ¿Por qué no te llevaste el viernes el paquete que preparé para Delegación Santander?
- No tenía orden de recogida de ellos...
- ¿Seguro? Ellos dicen que sí. Han llamado a primera hora quejándose.
- Mira, para el viernes sólo tenía orden para Delegación Madrid y Delegación Cantabria. Por cierto, ¿puede ser que se te olvidara preparar el envío para Delegación Cantabria? No lo encontré en las salidas.
- ...

domingo, 10 de enero de 2010

Camino

De niño tímido y torpe, a joven humilde y tenaz.
Profesores que jamás confiaron: ¡Iros con vuestros psicoanálisis a otra parte!
Jugué hasta la extenuación dejando heridas de por vida en mis rodillas.
Fui mister 16 en mi instituto.
Sobreviví al secuestro de una malvada bruja sin verrugas.
Trabajé para mercenarios sin escrúpulos, creyendo haber perdido también los míos.
Desperté un día y no me reconocí en el espejo, entonces me animé a romper con todo y empezar desde cero.
Me sumergí en las cálidas aguas del mar mediterráneo y mojé mis pies en el frío Atlántico.
Respiré el purificador aire de mis amados Pirineos y disfruté del mágico verano andaluz.
Anduve por los Picos de Europa empujado por amigos y una rubia infatigable.
Me dormí en el metro de Londres y desperté a pies del canal du midi camino de Burdeos.
Comí hasta reventar en el pueblo sin niños y bebí hasta emborracharme en un barco pirata.
Me perdí antes de llegar al fin del mundo y conocí a una morena encantadora con la que jamás hablé.
Dejé escapar el tren que debía llevarme al paraíso esbozando una sonrisa.
Y cuando creí conocer todas las repuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas.
Caí al vacio y pagué un alto precio para regresar a este mundo: ya nunca sería el mismo.

Todo esto ya forma parte de mi pasado. Ahora me siento estancado, mi reto es volver a empezar de nuevo.
Complicado cumplirlo: no me siento con fuerzas.

jueves, 7 de enero de 2010

Mi principio

Una vez, no recuerdo donde, leí o, tal vez, escuché que escribir era una excelente vía de escape y desahogo, así que inicio mi andadura en este blog con ese único propósito.

A menudo se juntan demasiadas cosas en mi cabeza; ideas, pensamientos, sentimientos, etc. Pero arrastrado por la vorágine de mi vida y por todo lo que la rodea me veo incapaz de expresarlos, y no puedo evitar sentirme como ese pianista en el tiroteo, más pendiente de esquivar las balas que de tocar sus notas. Es por eso que elijo este título para mi blog: “El pianista en el tiroteo”.

Por otro lado, hay demasiadas cosas que no puedo o no quiero compartir con la gente que me relaciono normalmente. Cosas que sé que no les gustaría oir o no me gustaría que ellos oyeran, y partes de mí que sé que no les gustaría ver o no me gustaría que ellos vieran. Es por eso que escribiré sin rostro, sin nombre, sin ataduras que me hagan cuidar lo que escribo.

Tal vez en un futuro sea distinto, pero de momento este es mi principio.