jueves, 16 de diciembre de 2010

Yo no soy Fernando Alonso

Compañero A. llevaba unos días muy ilusionado. Yo no paraba de preguntarme el porqué…
Quién iba a imaginar que la causa de su felicidad tuviera que ver con un desgraciado hecho que me contaba apenas hace unas semanas:
- Me voy a tener que cambiar el coche. Ya no va muy fino y, además, últimamente me hace unos ruidos rarísimos…
- ¿Lo has llevado al mecánico? Igual es cualquier tontería.
- No, no… la cosa pinta fea. Está ya muy viejo, ¿sabes? Me va a tocar renovarlo…
- Vaya putada, es un gran gasto.
- Sí, eso sí…


Cuando el pasado martes, nada más llegar al trabajo, gritó a unos 50 centímetros de mi cara que ya le habían dado su coche nuevo, empecé a sospechar que ya se le había pasado por completo el disgusto de tener que cambiarse el coche. Y, lo más sorprendente, es como ese sentimiento dramático se había transformado en la más inmensa ilusión que yo había visto en mi vida hacía un objeto metálico desde 'El Señor de los Anillos'.

¿Y toda esta ilusión por qué? Pues creo que por el placer de poder enseñármelo…
- Luego te lo enseño, ya verás… - me dijo.
Parecía una amenaza, y lo peor es que lo era...

A la salida del trabajo le acompañé a su coche y, tras verlo por fuera y decirle que era muy chulo, me dispuse a despedirme e ir a coger mi coche. Pero la cosa no fue tan fácil...
- Ven, ven, que te lo enseño por dentro – dijo insistente.

Aparentemente muy ilusionado, abrío su coche y me enseñó el salpicadero, y yo sin saber que decir, emití un sonido como de aprobación (Ajá) y asentí con la cabeza. Acto seguido, me enseñó la parte trasera, y luego el maletero, muy amplio por cierto, así que emití un sonido como de aprobación y asentí nuevamente con la cabeza. E, inevitablemente, llegó el momento que jamás he entendido y jamás entenderé cuando te enseñan un coche nuevo: Abrió el capó y me mostró la parte del motor con todos sus tubitos y demás historias incomprensibles para mí… ¿Qué esperaba que dijera? ¿Bonita batería? ¿Fantástica junta de culata? Yo, claro, sin saber que decir, me limité a emitir de nuevo el mismo sonido de aprobación y a asentir con la cabeza... Pero esto no pareció ser suficiente esta vez para el anfitrión, que formuló una frase inquietante…:
- Mira, ¿eh?
Yo, perplejo, respondí titubeante:
- Ya ves...
Y, entonces, él pareció quedar satisfecho y decidió, por fin, finalizar la exhibición automovilística.

20 comentarios:

  1. jajjajajaj, me has arrancado una carcajada, yo soy de la misma opinión que tu respecto a los coches incluso respecto a la manía esa de enseñar las casa de arriba abajo al vecino o a quien sea , no entiendo esas cosas demasiado la verdad, a veces creo que la rarita debo de ser yo.. pero me alegra ver que no soy la única.
    es que literalmente fue un secuestro jajajajaj

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  2. Jajajaja, así me quedo yo!!! Pero tambén disimulo muy bien! Un besi!!

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  3. jajajaja, tela... Eso de enseñar los coches nuevos está a la altura de quedar en casa de alguien para ver una sesión de fotos del último viaje a las kimbambas.
    Saludete

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  4. Ah pues yo me pongo en plan tocapelotas, me subo, giro el volante, piso los pedales, muevo el cambio de marchas, le toco todos los botones, abro todo lo que se puede abrir, tiro de todas las palancas que encuentro...

    Cuando llega la parte del motor el dueño está deseando que me pire y se la salta ^_^

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  5. Jajajja ¿el motor también? Jajajaja... a mi también me has hecho reír...

    Un beso!

    La Esperada.

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  6. JAJAJAJAJA, así en mayúsuculas porque estoy en el curro escondida detrás del monitor llorando de risa.
    Qué post más grande!!
    Gracias porque me has animado el día.
    Besos

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  7. Ja,ja,ja,ja,ja....ejke anda que....
    Felices Fiestas.
    Besazos.

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  8. buf.. pues yo conozco a muchos que miman más al coche que a la novia.

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  9. Jajajaja, yo no me suelo acordar ni del color del coche de alguien que me lleva, pero creía que el problema era sólo mío.

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  10. ajajaja y eso que no te invito a la consabida vuelta a la manzana para que sintieras la fuerza del motor y lo suave de los cambios jajjaajja
    besitos!!

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  11. ¡Qué capacidad!, zanjarlo en dos palabras... ya ves..
    Eres grande. ;DD

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  12. Quizá tu compañero cuando tenga un hijo lo enseñe a los amigos abriéndole el pecho para que le veáis lo bien que funciona su corazón. No entenderé para que sirve mirar el motor de un coche si uno no es mecánico.

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  13. Pues yo soy como tú... bueno, quizá me gustan los coches un poco más, pero me gustan por fuera, me gusta la forma básicamente. Y luego, si son amplios ya es una cuestión de pragmático, pero en principio me gustan por fuera. Bueno, pues un amigo intentaba convencerme de que no, que todo el mundo "mira" (se interesa en) el motor, los caballos, y esas milongas a la hora de comprarse un coche. Yo le aseguraba que para mí eso no era importante, pero él erre que erre. Y no hubo manera de convencerlo...

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  14. Mi chico y yo hemos comprado uno hace unas semanas, de segunda mano, y es verdad en nuestro caso que el otro nos dijo adiós (ante notario,perdón, ante mecánico). A mi no que quita el sueño, quiero decir que no lo he ido diciendo ni enseñando, sólo cdo ha encartado. Pero mi chico si estaba entusiasmado y lo ha enseñado, pero a los amigos más cercanos, y por supuesto, nunca ha enseñado el motor, no la bateria, jajajajaj. Un abrazo!!

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  15. Jajajaja, no entiendo esa afición de muchos por enseñarte las intimidades del pobre coche, con la vergüenza que tiene que pasar!!!

    Besos

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  16. Si es que hay gente que ve a sus coches como una prolongación de su personalidad....
    en fin. que l´hi farem.
    a mi personalmente los coches me la traen un poqutio al pairo.

    saludos amigo

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  17. Jajaja, yo nunca entendí el sentido de enseñar el motor de un coche. Joder! pues un motor, como todos los motores, más o menos potente pero un motor. Hay gente que la emoción se le va de las manos. Aguantaste como un campeón.
    Un beso

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  18. Jejejeje... oye Jauroles ¿pero realmente se veía el motor? porque tengo entendido que ahora es un bloque compacto, ¡vaya! como si fuera metido en una caja que lo ocupa todo, aunque he de reconocer que yo tampoco soy Fernando Alonso.
    Un beso desde mi Jardín.

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  19. Algunos se ilusionan por tonterías …

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