viernes, 31 de diciembre de 2010

De celebraciones y presentaciones (2)...

Si la Nochebuena la pasamos entre el ajetreo y el alboroto típico de las celebraciones de mi familia, en cambio, el día de la Navidad lo pasamos en casa de Lunar, en un ambiente mucho más íntimo y sosegado; aunque no por ello más aburrido.

Lunar parecía preocupada por este último punto, previamente insistió varias veces en avisarme de que las reuniones navideñas de su familia habían perdido sustancialmente desde el divorcio de sus padres y el fallecimiento de sus abuelos.

Pero la verdad es que a mí me resultó una comida de Navidad de lo más entretenida y entrañable.

La lista de comensales constaba de la madre de Lunar, sus tíos, Lunar y yo. ¿Qué decir de la madre de Lunar? Pues que me pareció una mujer muy cercana, afable y hasta chisposa. Y en cuanto a los tíos de Lunar, resultaron ser una pareja cuando menos un tanto pintoresca, polos opuestos, día y noche, cara y cruz: callado y tremendamente habladora, campechano y refinada, gordete y estilizada, etc. La verdad es que bien merecerían un post aparte…

En cuanto a la celebración en sí, acompañados de excelentes bebidas y buen yantar, departimos de sustanciosa charla, intercambiamos decenas de anécdotas curiosas y casi arreglamos la crisis y el paro de una sola tacada. Todo ello, con empacho y medio resaca de la cena y posterior salida de marcha del día anterior, oseasé de Nochebuena... Pero esto ya es tema aparte.

Y como colofón final, ya en la sobremesa, la madre de Lunar me deleitó, a pesar de la férrea oposición de Lunar, con unos antiguos álbumes de fotos. Y, por mucho que algunas de estas fotos avergonzaran a Lunar, y aún a riesgo de pecar de pederasta, os diré que, ya de niña, ¡Lunar estaba para comérsela!

¡Feliz entrada de año a todos!

jueves, 30 de diciembre de 2010

De celebraciones y presentaciones...

Lunar y yo hemos aprovechado estos días de amor y felicidad para presentarnos a nuestras respectivas familias. ¿Se os ocurre mejor manera de poner en riesgo toda esta armonía?

La noche del 24 decidimos pasarla en casa de mis padres. Y, aunque Lunar simulara estar de lo más a gusto, estoy seguro de que vivió una de las Nochebuenas más desconcertantes de su vida. Aunque, teniendo en cuenta que mi hermana también eligió la Nochebuena para presentar a su novio el Pirata en sociedad, supongo que a Lunar le resultaría menos duro el trance de conocer a una familia tan peculiar como la mía, ya que la novedad, los cuestionarios y, en definitiva, todo el foco de atención se vio dividido por dos.

Resultaría muy largo explicar la velada al detalle, con todas las preguntas incómodas de mi madre, las salidas de tono de mi hermana, la medio borrachera que agarraron mi padre y mi tío, los cotilleos de mi tía, las mil y una anécdotas inverosímiles de mi primo junto a su novia ‘la chola’ y, todo esto, mientras el gato cuidaba de nuestras distracciones alcohólicas para zamparse algo de los oasis de nuestro suelo.

A destacar el menú de siempre de mi madre (receta original de mi abuela, que cocinaba ella cuando éramos 15 y que repartimos, la misma cantidad, ahora entre 10), pasando por el cántico de villancicos con pandereta incluida, terminando con la batalla barriobajera por el turrón y los polvorones, y sin olvidarnos del intercambio de regalos del amigo invisible que hemos instaurado este año en mi casa para acabar de una tacada tanto con la crisis como con ese señor gordo vestido de rojo que vuela en trineo con la nariz y lo mofletes rojos (o sea, fumado y borracho).

Horas más tardes Lunar afirmó que mi familia era encantadora y divertida, que mi hermana cada vez le caía mejor, que mi madre era muy atenta, mi padre muy gracioso, mis tíos muy buena gente, mi primo todo un crack y su novia a parte de un poco ‘chola’ también era muy simpática… ¿Pero cómo se puede llegar a ser tan pelota? Como se nota que los acaba de conocer…

Y el día de Navidad la pasamos en casa de Lunar, pero esto ya os lo cuento otro día...

martes, 28 de diciembre de 2010

La Navidad y demás drogas blandas

Todo surgió el pasado domingo 19 de diciembre, cuando después de comer en casa de Activa y Sensato estábamos ya sentados en el sofá, tomando café y poniendo a cada uno en su sitio mientras luchábamos por la mantita cual Teresinas. Fue entonces cuando se me recordó que mi casa no tenía ningún adorno navideño, cuando descubrí que Lunar es una peligrosa adicta a la Navidad y cuando confirmé que Activa es la mejor metiendo cizaña y Sensato el peor contando chistes aunque estos sean buenos:

Lunar: ¿De verdad no piensas poner ni un triste arbolito de navidad?
Yo: Que más dará…
Activa: Ufff, el año pasado no puso nada de nada… Es un autentico ogro de la navidad.
Lunar: Pues vaya, con lo que me gustan a mí los adornos, montar el árbol, el belén, los villancicos, los regalos, todo, la navidad…
Sensato: Jeje, nene
(refiriéndose a mí con cierto grado de recochineo…), te veo acabando como la olla del chiste…
Yo: ¿Ein?
Sensato: El chiste de la olla,… ¿no os lo sabéis?
Activa: A ver, cuéntalo.
Sensato: Había una olla que no quería ser olla. Las demás ollas le animaban a serlo: que sí, que sí, que es lo mejor, le decían. Y finalmente se convirtió en una olla a presión.

Pero bueno, yo no soy una estúpida olla, y además soy muy difícil de convencer… Si a día de hoy hay en mi casa un sobrecargado árbol de navidad, un pequeño pesebre, un enorme calcetín rojo y blanco, una extraña planta roja que por lo visto es tope de navideña y un balcón con lucecitas de colores a modo de fachada de puticlub, es simplemente porque yo quiero…

domingo, 26 de diciembre de 2010

El gorrón de Navidad

¿A qué es maravillosa la Navidad? Comer hasta reventar con la familia, berrear villancicos con tropezones de polvorón en la boca, gastarse el sueldo en regalos y aguantar a tus padres borrachos diciendo aquello de una vez al año no hace daño…

Pero lo mejor está por venir: ¿quién no desea salir de fiesta a lugares abarrotados de gente sudorosa, con la única distracción de arrimar la cebolleta a la maciza de turno fingiendo que no tienes suficiente espacio para pasar? Sí, soy un depravado, pero ¡la Navidad me pone!

Y es que, aunque mi espíritu navideño se haya desmoronado con el paso de los años, la verdad es que quien no se consuela es porque no quiere. A parte del vil arrime de cebolleta, la Navidad también tiene otras cosas buenas. Por ejemplo: gracias a la Navidad llevo unos días ahorrándome de cocinar, de fregar platos, sartenes, vasos y demás utensilios de cocina. Y lo que es aún mejor son todos los tuppers que me he llevado de casa de mis padres llenos de exquisitos manjares con la escusa de que no hay que tirar comida. A día de hoy ya he arramblado unos canelones y unos dos litros de caldo.

Y esto no ha hecho nada más que comenzar…

viernes, 24 de diciembre de 2010

Esta noche es...

Mañana no hay previsión de nieve.
Dudo que mi familia y yo acabemos invitando a cenar con nosotros a un bondadoso y desdichado sintecho que nos brinde grandes lecciones de humildad.
No espero la visita de ningún espíritu del pasado, del presente, ni del futuro.
Ningún ángel se ganará sus alas.
Y, además, en mi casa no hay chimenea...

Aún así, esta noche será Nochebuena y mañana Navidad.

¡Feliz Navidad a todos!

domingo, 19 de diciembre de 2010

La cena de empresa

El pasado viernes tocaba cena de empresa, y la verdad es que no ocurrió nada digno de destacar... Así que, mientras cenaba y tomaba una copita con los compañeros de trabajo, se me ocurrió la siguiente historia:

Un policía da el alto a un vehículo:
- Buenas noches. Documentación…
- Lo siento agente, pero no poseo documentación alguna.
- ¿Ni dni, ni carnet de conducir, ni papeles del vehículo, ni nada?
- Nada.
- A ver, acaso no sabe usted que no debe salir de casa sin documentación… ¿Su nombre?
- Soy la Alegría.
- ¿Alegría? Ok. ¿Y apellidos?
- No tengo apellidos. De hecho tampoco tengo nombre,… más bien tengo adjetivo.
-¿Y esos ropajes? Con esas pintas y sin documentación alguna comprenderá que parece usted una persona cuando menos sospechosa. ¿Por qué viste usted ese extraño traje y ese ridículo sombrero? Parece usted un bufón de vete a saber que rey medieval.
- No sé. Me han imaginado así…
- Pues tenemos un problema. No puedo permitirle continuar si no se identifica usted de alguna manera.
- Mire, me están esperando. Debo llegar a una fiesta o, de lo contrario, todo el festejo será un auténtico muermazo.
- Lo siento, pero por el momento está usted bajo retención.


Y algo así debió ocurrir... Porque el festejo, la cena de empresa, fue un autentico muermazo.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Yo no soy Fernando Alonso

Compañero A. llevaba unos días muy ilusionado. Yo no paraba de preguntarme el porqué…
Quién iba a imaginar que la causa de su felicidad tuviera que ver con un desgraciado hecho que me contaba apenas hace unas semanas:
- Me voy a tener que cambiar el coche. Ya no va muy fino y, además, últimamente me hace unos ruidos rarísimos…
- ¿Lo has llevado al mecánico? Igual es cualquier tontería.
- No, no… la cosa pinta fea. Está ya muy viejo, ¿sabes? Me va a tocar renovarlo…
- Vaya putada, es un gran gasto.
- Sí, eso sí…


Cuando el pasado martes, nada más llegar al trabajo, gritó a unos 50 centímetros de mi cara que ya le habían dado su coche nuevo, empecé a sospechar que ya se le había pasado por completo el disgusto de tener que cambiarse el coche. Y, lo más sorprendente, es como ese sentimiento dramático se había transformado en la más inmensa ilusión que yo había visto en mi vida hacía un objeto metálico desde 'El Señor de los Anillos'.

¿Y toda esta ilusión por qué? Pues creo que por el placer de poder enseñármelo…
- Luego te lo enseño, ya verás… - me dijo.
Parecía una amenaza, y lo peor es que lo era...

A la salida del trabajo le acompañé a su coche y, tras verlo por fuera y decirle que era muy chulo, me dispuse a despedirme e ir a coger mi coche. Pero la cosa no fue tan fácil...
- Ven, ven, que te lo enseño por dentro – dijo insistente.

Aparentemente muy ilusionado, abrío su coche y me enseñó el salpicadero, y yo sin saber que decir, emití un sonido como de aprobación (Ajá) y asentí con la cabeza. Acto seguido, me enseñó la parte trasera, y luego el maletero, muy amplio por cierto, así que emití un sonido como de aprobación y asentí nuevamente con la cabeza. E, inevitablemente, llegó el momento que jamás he entendido y jamás entenderé cuando te enseñan un coche nuevo: Abrió el capó y me mostró la parte del motor con todos sus tubitos y demás historias incomprensibles para mí… ¿Qué esperaba que dijera? ¿Bonita batería? ¿Fantástica junta de culata? Yo, claro, sin saber que decir, me limité a emitir de nuevo el mismo sonido de aprobación y a asentir con la cabeza... Pero esto no pareció ser suficiente esta vez para el anfitrión, que formuló una frase inquietante…:
- Mira, ¿eh?
Yo, perplejo, respondí titubeante:
- Ya ves...
Y, entonces, él pareció quedar satisfecho y decidió, por fin, finalizar la exhibición automovilística.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Sábado noche: Celebración de cumpleaños, el mío...

Hubo grandes amigos, mejores regalos y varios sms sorpresa. Todos a la altura.
Hubo frases, frasecillas y todo tipo de declaraciones. Todas subidas de tono.
Hubo momentos, momentitos y momentazos. Ninguno decepcionante.

A destacar:
Lo sedientos que estaban unos, frente lo hambrientos que estaban otros.
Lo contentilla que se mostraba Lunar, junto a lo alterado que se mostraba Festivo.
Lo desconectado que parecía Sensato, sobre cuya agenda planeaba de nuevo el fantasma de un enésimo viaje a Madrid.
Y el resto, al grano: hablar, reír, gritar, rajar, y todo ello, claro está, con magistrales dosis de sarcasmo.

Pasadas las doce, pese a que nuestra mesa aún desbordaba ganas, o debería decir vodka, ginebra y whisky, nuestro querido camarero cuidó nuestra distracción horaria para invitarnos a continuar la celebración fuera de su restaurante…
Pero antes de marcharnos: los regalos. Como ya he dicho, todos ellos a la altura y también muy bonitos y útiles, incluido el tanga del barça…

Acto seguido nos dispusimos a irnos de fiestuki, pero ¿qué pasó? Que algunos cayeron por el camino y sólo los buenos, los ocho degenerados de casi siempre, llegamos a la fiesta final en Razzmatazz (local para visitar de vez en cuando, con la misma asiduidad que cumplimos años, es decir, como mucho una vez al año…)

La fiesta final no podría relatárosla con todo lujo de detalles, pero recuerdo lo más importante o bien impactante, según se mire… Es decir, algún que otro bochornoso baile y a mi grupo de amigos solteros, liderados por Festivo, tirando la caña con sutiles artimañas… Vale, de todo menos sutiles.

Y como colofón a toda buena celebración: Hoy, domingo de resaca.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

La tercera edad

Tras unos días de desconexión, después de un puente en la nieve, con portátil nuevo y con poco más de 500 euros menos: Por fin estoy conectado y de vuelta por estos lares…

¿Y qué podría contaros? ¿Qué le ronda por la cabeza aquí al menda lerenda? Pues así, a bote pronto, se me ocurre contaros, no sin cierto grado de desasosiego, que me aproximo preocupantemente a la tercera edad. Con toda la degeneración psíquica, y lo que es peor, física que ello conlleva…

Y es que señoras y señores, niños y niñas, que nadie se asuste: el próximo lunes cumplo 29 años. ¿No os parece alarmante? Y con la veintena casi sobrepasada, me ha dado por pensar en cosméticos antiarrugas, Just for men e incluso en la fugacidad del tiempo.

Es curioso cómo vuela el tiempo, ¿no creéis? Un día te levantas y ya se ha acabado el verano, otro día te levantas y ya es navidad, otro día te levantas y ya llevas tres años en el mismo trabajo, y otro día te levantarás y ya tendrás los 30, y luego los 40, y los 50…

En fin, prefiero no seguir contando ya que no quisiera acabar llorando frente a mi portátil nuevo, principalmente por qué aún no le tengo demasiada confianza y por qué, encima, desconozco si mis lágrimas son compatibles con Windows 7.

Por otro lado, cual jubilado, hecho la vista atrás y me vienen a la memoria miles de recuerdos de mi infancia que mi progresivo e inevitable proceso senil aún no ha logrado borrar:

De cuando mi edad no tenía más que un dígito.
De cuando el verano duraba tres meses y las navidades casi tres semanas.
De aquellos años en que mi madre me ejercía de asesora de imagen.
De cuando con cinco duros para chucherías era el niño más feliz del mundo.
De aquella época en la que soñaba con ser Marty McFly y tener un DeLorean.
De cuando con un seis y un cuatro hacía tu retrato.

Y para qué seguir recordando, si otros ya me han hecho el trabajo….

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Desconectado

Hace no demasiado tiempo encendía mi ordenador, miraba el Hotmail, charlaba un ratito por el Messenger y tira que te vas… Pero me lié y me lié,…. y, sin saber cómo, me encuentro intentando abarcar con:

El Hotmail.
El Gmail.
El Messenger, aunque ya casi no lo utilizo.
El correo del trabajo, que hay quien me escribe como si se tratase de un Messenger
El facebook, el cual incluye otro Messenger…
También me hice un Tuenti al que nunca entro, de hecho he olvidado la contraseña.
El Spotify
Mi blog.
Los vuestros
Una página web que tengo prácticamente abandonada
Creo que tenía una cuenta en yahoo…
Y encima, hace poco pensé en abrirme un Twitter, pero aún no lo he hecho…

Por suerte o por desgracia, mi portátil ha dicho hasta aquí hemos llegado y tardaré unos días en repararlo o bien reemplazarlo…

Por suerte o por desgracia, hace tiempo que di de baja la tarifa de datos para mi móvil porque apenas la utilizaba...

Por lo que, por suerte o por desgracia, no me puedo conectar a internet desde casa. No puedo revisar correos, contestarlos, actualizar el facebook, mi blog, leer los vuestros, etc.

Y aquí estoy ahora, actualizando mi blog desde el trabajo y pensando que cuando salga de la oficina volveré a estar totalmente desconectado. Y, si os soy sincero, no puedo evitar sentir una extraña sensación de liberación…

Pero tranquilos, que no cunda el pánico... Vuelvo enseguida.

martes, 23 de noviembre de 2010

La transformación de Lunar

Estoy preocupado. Este mediodía me ha llamado mi queridísima Lunar. Al principio, ni la reconocía… Una voz grave, digamos que hasta varonil, me ha dicho: ‘Hola nene, ¿qué haces?’.

Por un momento me he temido de todo y he pensado: ‘¡Me estoy tirando a un travelo y yo sin saberlo!’. Es más, automáticamente mi mente ha seguido desvariando: ‘La verdad es que no se lo monta nada mal, oye… ¿Cómo no me habré dado cuenta hasta ahora…?’.

Pero claro, mi autoestima ha despertado para dejarme claro que en casi diez meses de relación algo hubiera notado, ¿no? Así que ni corto ni perezoso, he guardado un segundo de silencio y he puesto en fila a todas mis neuronas, y chás, la electricidad ha empezado a circular por ellas como si fuesen luces de Navidad: ‘¡Lunar! – he exclamado entonces, o su nombre real en su defecto – ¿qué te pasa en la voz?

Acto seguido, Lunar me ha explicado que algo andaba mal,… para ella claro, no para mí…

Mientras ella me confirmaba que estaba afónica y que además tenía fiebre, he notado mocos que subían y bajaban por esa fina garganta que Dios quiso darle no se sabe aún muy bien para qué, corroborando que esa voz varonil que tanto me había hecho dudar durante casi dos segundos, no era más que una máscara grotesca de una voz dulce y angelical perfectamente adornada por rizos y tirabuzones.

Todo esto os lo cuento tan sólo para informaros y alarmaros de que Lunar, mí Lunar, esta enferma y necesita de toda la ayuda divina posible.

Así que ya os estáis preocupando por ella, y los más religiosos, ya podéis empezar a rezar todo lo que sepáis. Yo, como a penas recuerdo las dos primeras frases del Padre Nuestro, me he dedicado a tareas menos elevadas como darle mimitos y acompañarla al médico...

Ya sabéis, cada uno ayuda como bien sabe, ojalá supiera yo que vela comprar, a que santo chantajear y a que sucios herejes denigrar… Pero lo desconozco.

domingo, 21 de noviembre de 2010

漢語課程

¿Que lleva a una persona cuerda, hasta que se demuestre lo contrario, a inscribirse en un curso de chino mandarín a las 3 de la mañana vía Internet?
Una conversación acerca del emergente poder económico de China, así como del rápido crecimiento de su papel en el concierto internacional, lo que conllevará la necesidad de interactuar en este idioma a nivel empresarial.
Todo esto aderezado con una buenísima marihuana.

Sólo espero que, dada la hora de mi inscripción, desestimen directamente mi solicitud. Me sería difícil explicar lo gracioso que parecía en su momento…

jueves, 18 de noviembre de 2010

Mi momento café

Hay días que me levanto pensando en volver a la cama, otros que me levanto una hora después de que suene mi despertador y otros en los que me levanto completamente cínico.

En todos estos días no hay nada como un buen golpe de café para pasar del sueño a la hiperactividad de un café sólo, del susto a la tranquilidad de un café con leche y del cinismo a la acidez que me proporciona un cortadito.

Sea como sea, cada mañana el café me acompaña, y me hace llegar al trabajo y decir ‘buenos días’ con una sonrisa… Sonrisa falsa, por supuesto.

martes, 16 de noviembre de 2010

El portazo

Hay ocasiones en las que te emocionas por algo intangible, en las que le pones ilusión a algo que aún no está en tus manos, a algo que ni tan siquiera depende directamente de ti que llegue a buen puerto, a algo que tú no puedes controlar…

Pero, aún así, te emocionas, te ilusionas. Y empujado por esa ilusión, dejas volar tu imaginación, vuelas junto a ella, fantaseas, y acabas construyendo castillos en el aire.

Pero cuando con una simple llamada recibes un portazo en las narices, caes en la realidad, bajas, tocas con los pies en el suelo, se desmoronan todos los castillos con sus torres y sus fortalezas, y acaban hundidos en su propio foso… Y así, de pronto, te das cuenta que todo era una fantasía,… una fantasía que tú mismo te habías inventado…

¿Se puede tener nostalgia de algo que nunca ha llegado a ocurrir, a un proyecto fallido?

Para los más cotillas, os diré que por el momento no cambiaré de trabajo; finalmente han descartado mi candidatura…

Podría decir que esta experiencia me ha enseñado montones de cosas, por ejemplo: a no ilusionarme por anticipado, o como bien dice el refrán a ‘no vender la piel del oso antes de cazarlo’, a mantener la cabeza más fría, a blablablá… Pero la verdad es que no he aprendido absolutamente nada. Sé que, llegado el momento, cuando un sueño, un deseo o una esperanza asomen a lo lejos en mi particular horizonte, volveré a ilusionarme y emocionarme cual treceañero con película porno nueva.

Así soy yo…

Pero bueno, como bien ha dicho mi padre: ‘Al menos tienes trabajo, que no es poco.’

viernes, 12 de noviembre de 2010

La espera

Cambios inciertos.
Decisiones indecisas.
No me dicen nada, no me llaman, no me avisan.
Aquí, esperando respuestas...
… pero el teléfono no suena (que fuerte me parece).
… y ni tan siquiera sé si mi candidatura ya habrá sido rechazada (dijeron que me avisarían, tanto para el sí como para el no, pero ya no sé qué pensar).
Y Lunar llamará en breve y dirá:
‘Nene, ¿sabes algo?’
Y a mí no me dará la llorera de milagro; ansioso por saber, de una vez por todas, si esa puerta se abre o se cierra definitivamente.

martes, 9 de noviembre de 2010

Soñar despierto

Hoy es un día de esos de… ‘¿y si…?’
En esta ocasión debido a un posible cambio de trabajo. Un cambio para mejor, por supuesto.

Todo empezó como debía: Buscando trabajo en infojobs desde mi trabajo actual...
De esto hace ya casi un mes. Y, tras pasar con éxito dos procesos de selección, hoy he realizado la última entrevista personal.

Todo parece haber ido como la seda: Las palabras han fluido por sí solas, en ningún momento me he sentido especialmente incómodo, y creo haber transmitido seriedad y confianza en mí mismo, tal y como me había propuesto.

Además, el puesto al que aspiro tiene una pinta estupenda: Con mucha más responsabilidad que mi actual empleo, con posibilidades de promoción, dietas y, sobre todo, un salario anual capaz de ridiculizar hasta límites insospechados a mis últimas nóminas.

Así que hoy no puedo evitar soñar con ese futuro imaginario: Imaginarme, por ejemplo, despidiéndome de algún que otro compañero al que me encantaría perder de vista, olvidándome de la desorganización y el caos que reina en mi departamento, y por supuesto el momentazo de comunicarle al odioso de mi jefe que me las piro.

Me gustaría ver si es capaz de realizarme una contraoferta, si de este modo forzoso resulta que sí que encuentra un margen por el que proponerme una subida salarial, subida que me ha sido denegada los dos últimos años con la escusa de la crisis.

Pero llegados a este punto me daría igual que me ofrecieran un aumento, son demasiadas las ganas que tengo de cambiar de aires…

La verdad es que tampoco quiero hacerme demasiadas ilusiones, aún no hay nada seguro. A finales de esta semana o a principios de la siguiente tomarán una decisión, aun queda el último escollo… y seguro que el resto de candidatos están tanto o más preparados que yo…

Pero no puedo evitar dejar volar mi mente y pensar... ‘¿y si…?’. No puedo dejar de soñar…

¿Cuántos días soñamos despiertos?
Pues hoy es uno de esos días…


Para despedirme os dejo una cancioncita: 'Mr. Sandman', cuya traducción literal correspondería a 'Hombre de arena', pero que en realidad es una figura popular de la cultura anglosajona.
Según la leyenda, Sandman es un personaje mágico que ayuda a dormir y regala dulces sueños rociando arena mágica en los ojos tanto de niños como de adultos...



Dulces sueños a todos...

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Quiero seguir contruyendo buenos recuerdos

Aún puedo oler el olor a sal impregnando el ambiente.
Aún recuerdo el inusual moreno de mi piel.
Sus manos improvisando sonetos en mi espalda.
Las mañanas al sol, un antiguo tirano al que en estas fechas ya nadie teme.
Aquellas siestas en pleno corazón de agosto.
Esas tardes con sabor a palomitas de mantequilla.
Las noches de martes o miércoles disfrazadas de sábado.
Todas las sonrisas por sorpresa y las sorpresas llenas de sonrisas.
Lo que te dije, lo que me dijiste y todo lo que hablamos sin decir nada.
Y, cómo no, nuestra última foto frente al mar que hoy adorna mi fondo de escritorio…

Hay días que apetece recordar, hay recuerdos tan felices…

E, inevitablemente, la navidad se acerca a pasos agigantados, amenazante, con toda su nostalgia, y con un puñado de lucecitas de navidad.

Pero puede que este año sea diferente… ¿Por fin serán unas buenas navidades?
La verdad es que, recordando las últimas, el listón no es que esté demasiado alto.

lunes, 1 de noviembre de 2010

La noche de las castañeras vivientes

Por la tarde, en pleno centro, Freddy Krueger y el malo de Scream vendían castañas a la muchedumbre cual ancianitas castañeras.

Por la noche, en la discoteca, pude ver al mismísimo Conde Drácula bailando con una horripilante zombi,... ¿o era Amy Winehouse? No estoy seguro…

Y también vi a un grupo de enfermeras ligeritas de falda y generosas en escote... Sí, enfermeras. ¿Acaso era carnaval? Pues no. Vale, llevaban maquillaje simulando chorreo de sangre de la comisura de sus labios, puede que con este detalle baste para que un disfraz de enfermera se torne en un perfecto atuendo para la noche de Halloween

No sé,… seguramente sea yo el que no se entera de nada…

Si es que a veces tengo la certeza de que si unos extraterrestres me abdujeran para recabar información para un futuro ataque, su invasión acabaría resultando un completo fracaso.

martes, 26 de octubre de 2010

¡Y la Bella Durmiente despertó!

Por ser capaz de ponerle nombre de chica a un gato macho.
Por atacarte como una histérica gracias a una impresora apagada.
Por enseñarnos a Lunar y a mí las expresiones más cortas y necesarias para nuestras vacaciones en Cerdeña: Ayuto, ma daaai, cazzo, porca troia, stronzo di merda…
Y por reciclar el vocabulario español con grandes aportaciones como ‘carapolla’ y otras lindas flores.

Porque chocamos con demasiada frecuencia,…
… pero ir a comer a casa cuando tú no estás no es espectáculo.
… pero gastar bromas a nuestros padres sin ti no mola.
… pero pasar más de una semana sin pasar vergüenza por algún comentario tuyo en facebook tampoco.

Porque ya queda muy lejos cuando fuimos juntos a París a curarnos el corazón y, vale que no volvimos curados, pero ¿y lo bien que lo pasamos?
Porque los años pasarán, y tú y yo nos seguiremos satirizando,... pero también nos seguiremos queriendo, veremos crecer a nuestros hijos… y aún te sorprenderé cantando frente al espejo mientras yo hago el pingüino por el pasillo como cuando éramos críos.

Porque, después de casi dos años en el paro, por fin has encontrado trabajo.
Y porque además pareces haberte asentado.
Porque hoy he visto en tus ojos un brillo que hacía demasiado tiempo que no tenían.
Y porque, gracias al nuevo trabajo y sobre todo a tu Pirata, me alegra ver que los tiempos de Bella Durmiente pasaron a la historia.

Por esto, por aquello, y por todo,… hermana,… princesa,… hoy quería decirte:



(Y creo que ya iba siendo hora de crear la etiqueta 'Hermana'...)

domingo, 24 de octubre de 2010

Los jueves noche ya no son para mí

Hacía siglos que no salía un jueves. Pero el jueves pasado, tras unas cervecitas cenando con unos amigos, parecía una buena idea hacerlo. Lunar y yo estábamos de acuerdo, ¿qué problema podía haber en pasar un poquito de sueño un viernes por la mañana en el trabajo?

Copa tras copa, muchas caras conocidas juntas, cada vez más… Confirmando que mi grupo de amigos está lleno de degenerados. Muchos besos y unas cuantas copas. Algo de conversación y más copas. Risas y otra copita. Carcajadas y la penúltima…

Lo mejor de la noche: Lunar bailando como una posesa cinco minutos después de decirme ‘¿Nos vamos ya?’.

Lo peor de la noche: Las pocas horas de sueño. Si es que uno ya no está para estos trotes…

Apenas tres horas después de acostarme, sonó el despertador (o el móvil en su defecto), me quería morir y, a juzgar por mi estado físico, mis deseos parecían estar a punto de cumplirse. Paré el despertador. Cinco minutitos más, pensé… Media hora más tarde volví a abrir los ojos. Mierda, grité. Bueno, en realidad no grité nada, porque por el momento mi garganta era incapaz de pronunciar palabra.

Como pude, pegué un salto de la cama y en cinco minutos ya estaba en el ascensor camino del trabajo. Me miré al espejo, y me di cuenta de que no me había ni peinado, aunque la verdad es que no tenía el pelo muy distinto de cómo lo llevo habitualmente, es lo que tiene el look despeinado… En cuanto a los dientes, también se me había olvidado lavármelos, menos mal que en la oficina tengo un cepillo y pasta, es lo que tiene comer en el trabajo con tupper… ¿Y el tupper? ¡Mierda!

Llegué al trabajo, y casi sin saludar, me dirigí al lavabo con mi cepillo de dientes y la pasta. Una vez dentro, comencé a lavármelos mientras observaba mi cara de sueño en el espejo… Justo entonces, se abrió uno de los lavabos privados. De él, salió mi jefe. Perfecto, pensé. A través del espejo vi como me miraba de arriba abajo, empezando por mi pelo despeinado, deteniéndose en mi cepillo y acabando en mis munich... Su cara hablaba por sí sola. Buenos días, dijo de forma tajante, quedando inmóvil a mi espalda. Yo me gire levemente e hice lo propio, descubriendo que estaba completamente afónico. El gesto de su cara adquirió un gesto que no sabría cómo definir. Sin mediar más palabra y sin dejar de mirarme de reojo, se marchó del lavabo.

Tras esta desafortunada escena, me temía un despido inminente. Así que acabé de lavarme los dientes y me fui a mi sitio a esperar que me trajeran de un momento a otro mi finiquito, pero de momento no he pasado a engrosar las listas del paro. Espero que continúe así…

En cuanto a la jornada laboral resacosa, la verdad es que fue un auténtico infierno, volví a recordar porqué dejé de salir los jueves…

En fin, nunca más.

miércoles, 20 de octubre de 2010

La soledad

Hace unos días alguien me preguntó los pros y contras de vivir solo. En un principio no supe qué responder,… pero después de una larga lista improvisada en la que incluí el conocidísimo contra del papel higiénico, me callé el gran pro-contra: Intentar hacer de la soledad una aliada, antes de que se te coma como enemiga...

Cuando vivía acompañado, ya fuera en casa de mis padres o más tarde con N., rara vez pasaba largos ratos solo. Nunca fui de encerrarme en mi habitación, como por ejemplo sí lo era mi hermana, yo siempre estaba en el comedor charlando con mi padre, molestando a mi madre o bien metiéndome con mi hermana si pululaba por ahí. Luego, cuando vivía con N., siempre estábamos juntos en casa haciendo algo, hablando, discutiendo, o volviendo a discutir... Rara vez disfrutaba de momentos de soledad.

Al principio de vivir solo, me resultaba extraño pasar las noches solo e incluso a veces me parecía algo triste. Pero con el tiempo empecé a saber disfrutar de esa soledad pensando, ordenando ideas y, en definitiva, dedicándome tiempo a mí mismo. Empecé a escribir, cada vez más, siempre me había gustado escribir, pero antes rara vez encontraba un hueco para plasmar mis pensamientos y mis paranoias por escrito.

Puede parecer extraño, pero creo que estas dosis de soledad me sientan genial, creo que gracias a ellas me he vuelto mucho más reflexivo, más juicioso, algo más sensato... tal vez incluso más maduro.

Y ahora que Lunar va invadiendo (y lo digo en el buen sentido) poco a poco estas dosis de soledad, sigo sintiendo que necesito de mí espacio, de esos momentos para mí, y puede que los siga necesitando siempre… Y no sé si esto puede resultar ser un problema...

Por ejemplo, me planteo lo de este mi blog, ¿acaso será posible mantenerlo para mí mismo, como hasta ahora, si en un futuro vivo con ella? ¿Ya no podré mantener esta libertad de escribir mis pensamientos más íntimos, esos que no quiero que los implicados lean?

¿Es acaso compatible una relación de pareja con estos momentos para mí mismo de los que me gusta tanto disfrutar? ¿Lo será? ¿Me he vuelto raro? ¿Acaso me he transformado en un huraño? No deja de ser paradójico, con lo que me gusta a mí mezclarme con la gente y con lo sociable que me he considerado yo siempre…

¿Acaso es una mala señal que sienta todo esto? ¿O es que a medida que la relación avance dejaré de necesitar de esa soledad? ¿Debería dejar de necesitarla? ¿Y si no es así? ¿Tal vez deberé decidir si me compensa renunciar a mi espacio? ¿Es una decisión que hay que tomar o que hay que desear? ¿Será contraproducente si me resulta un esfuerzo o es que la sustentación de una relación requiere de esfuerzos?

Pufff, la verdad es que mi entrada de hoy sólo pretendía ser lo escrito en los cuatro primeros párrafos pero, al releerlos antes de publicar, me han dado que pensar, y mis manos han vomitado el resto...

Llegado a este punto, creo que esta noche, la soledad, más que aliada, se ha puesto en mi contra…

Demasiadas preguntas para una sola noche.

martes, 19 de octubre de 2010

Inconformista, quejica, gruñon, o como prefieran...

Esta mañana un compañero de trabajo, además de mostrarnos el poco trabajo que tiene, también nos ha enseñado el siguiente video:



Una vez visto el video, se ha sucedido la siguiente conversación:

- ¡Ufff, qué suerte tiene ese tío! – ha exclamado uno de mis compañeros.
- ¡¿Suerte?! Qué hablas,… yo sí que tengo suerte-
he respondido yo.
- ¿Tú? ¿Por qué?
- Pues a mí, para empezar, no han estado a punto de arrollarme un coche y un autobús al mismo tiempo…
- Ala, ala… ya está el radical soltando la suya…

¿Radical yo? Vale, seguramente sí,… pero la verdad es que nos pasamos la vida mintiéndonos para verla de color de rosa, de ahí los tópicos de ‘qué bonita es la vida si la sabes vivir’, o aún más, el agradecer la vida que tienes, por mediocre que sea, pensando que no te puedes quejar ya que gozas de una salud inmejorable…

Pero vamos a ver, ni seamos conformistas ni mucho menos pequemos de necios, quejarse que yo sepa es gratis, y a mí no sabéis de que manera me gusta hacerlo. Por la mañana, a media tarde, por la noche... y creo oportuno aclarar que simplemente hablo de quejarme; para aquellas mentes calenturientas que se hayan perdido relacionando estos distintos puntos horarios con las horas idóneas para practicar sexo... Aunque cabe aclarar que a mí también se me ha pasado por la cabeza esa idea sexual…

Mmmmm,... bueno a lo que íbamos, que quejarse casi nunca está de más. Y que nadie se piense que estoy en un día de esos de bajón en los que todo se ve de un color negro que tira para atrás. No. Lo único que padezco, de momento, es sueño, un sueño que te cagas, lo que hace que mi neurona fabricante de humor negro empiece a delirar y a hacer de las suyas.

Así que, antes de escribir más tonterías, mejor me despido, esperando que el día de mañana sea más parecido al color rosa que el de hoy. Color que, por cierto, me sienta estupendamente bien, sobretodo cuando estoy algo más moreno que el color amarillento que me proporcionan actualmente las 10/12 horas diarias bajo los fluorescentes de la oficina...

Buenas noches, y si no lo son, por favor, quéjense.

jueves, 14 de octubre de 2010

Desportes de riesgo

Esta tarde-noche he salido a correr con un amigo. Y, cuando no llevábamos ni diez minutos de carrera continua, cuando nuestras estilizadas y musculadas piernas aún aguantaban con elegancia el trote sobre el duro asfalto, entonces, nos han insultado. Sí, lo han hecho.

A lo lejos, y alejándose, desde la ventanilla del copiloto de una furgoneta blanca serigrafiada con un logo corporativo en azul que ni mi amigo ni yo hemos reconocido, ha asomado una voz grotesca para gritarnos alguna frase que terminaba con un alto y claro: '¡...capullos!'

Y vale que eran más de las ocho y que, por lo que supongo, ese tipo aún no habría plegado de trabajar. Pero, ¿era necesario desahogarse con nosotros...?

Y creedme que no pretendía crisparme y meterme en su vida privada, pero creo que no voy a poder evitar hacerlo...: ¿Tan triste es la vida de este trabajador de esa empresucha incógnita con logo azul? Trabajador que, por cierto, bien merecería estar una temporadita en el paro…
A lo que iba, ¿tan triste es su vida que debe alegrársela tomándola a bocinazos con el primero que se le cruza corriendo por la calle?

Lo curioso es que no es la primera vez que recibo insultos mientras corro, incluso recuerdo con gracia la vez que me gritaron: ‘¡Corre, Forrest, corre!’

¿Por qué lo harán?
¿Será, como decía antes, para desahogarse?
¿Por aburrimiento?
¿Envidia?
¿Acaso es una costumbre local que desconozco?
¿Serán las mayas…
… que son cómodas para unos e impactantes para otros?

En fin, qué más dará…

Vilipendiado, vejado, humillado y hasta cansado… me despido por hoy. Eso sí: ¡en forma!

miércoles, 13 de octubre de 2010

Tiempo para dos

Mientras la noche se va encendiendo lentamente al son del viento que golpea suavemente las persianas, charlan tumbados de temas inconexos. Saltando de la literatura al contrabando, recordando antiguas canciones que ya habían olvidado, destapando secretos hasta ahora inconfesables, riendo como si nunca lo hubieran hecho antes…

Y casi sin darse cuenta no paran de acariciarse, sienten cuatro manos como propias, ningún perfume esconde sus verdaderos aromas, ninguna máscara desdibuja sus rostros y ninguna desconfianza confunde sus miradas. Hablan con sus ojos, observan con sus caricias, se distraen con las palabras y los silencios se tornan de lo más acogedores.

Y se imaginan a ellos mismos en un futuro no muy lejano, cuando la vida estará llena de todas esas promesas, de todos esos proyectos que están soñando e inventando poco a poco para ellos…

Y así, por primera vez, sienten que el tiempo corre a su favor.

jueves, 7 de octubre de 2010

Cómo conocí a Lunar

¿Os he contado alguna vez la historia de cómo conocí a Lunar? Creo que no.

Pues bien, nos presentaron en un pub. Fin.

Que típico, ¿verdad? Dónde está ese encuentro genuino, esa casualidad increíble del destino... ¡Ala! ¡En un bar de copas! Que poco épico. Si es que lo primero que hicimos juntos fue pedirnos un cubata... Que despliegue de romanticismo por dios…

Así que he decidido contároslo del siguiente modo. Modo, que echándole algo de imaginación, no se aleja demasiado de la realidad...

Andaba yo en busca de La Felicidad, sin éxito alguno, cuando me crucé con un anciano. Sin duda alguien con tantos años de experiencia sabría indicarme como encontrarla.
- Disculpe, ¿para llegar a La Felicidad?
- Sí, mire: Siga todo recto por la calle Desengaño, al llegar a la Plaza del Olvido, gire a la izquierda y avance por la Avenida Esperanza hasta la segunda boca-calle a la derecha, la calle de las Nuevas Ilusiones... Si recorres esta calle hasta el final, justo al lado de La Alegría, encontrarás La Felicidad.

Anduve un buen rato siguiendo las instrucciones del anciano, pero en algún momento debí desviarme de la ruta... El caso es que acabé en la calle Confusión... Así que decidí volver a preguntar.


La única persona que pude ver a mi alrededor era un hombre extremadamente delgado, de expresión desoladora y vestimenta fúnebre. No parecía precisamente la persona indicada a quien preguntar, pero no había nadie más por allí cerca.
- Perdón, ¿sabes por dónde queda La Felicidad?
- ¿La Felicidad? Conozco de cabo a rabo esta ciudad, y puedes estar seguro de que La Felicidad no existe. Buscas en vano.
- Pero, si todo el mundo habla constantemente de La Felicidad. Es más, recuerdo haberla contemplado con mis propios ojos hace algún tiempo...
- Sandeces.

Desanimado, me alejé de aquel desalentador guía, cabizbajo y sin mirar al frente. Apenas había caminado unos pasos cuando me choqué de morros contra una hermosa chica que respondía al nombre de Lunar. Tras pedirnos disculpas mutuamente y sonreírnos con cara de alelados, me animé a preguntarle.
- ¿Sabes cómo puedo llegar a La Felicidad?
- ¡Que casualidad! Yo también voy para allá. ¿Quieres que vayamos juntos?
- Pero ¿conoces el camino?
- Más o menos, estuve por allí hace poco. ¿Tú nunca has estado?
- Creía que sí, aunque ya no estoy seguro... El caso es que soy incapaz de encontrarla, estoy algo desorientado…
- Bueno, dame la mano y no me sueltes. Juntos la buscaremos.


Y colorín colorado este cuento justo ha comenzado... ¡Que tiemblen las perdices!

martes, 5 de octubre de 2010

La lengua, una asignatura pendiente

Nunca he sido muy amante de morderme la lengua. Me encanta hablar, opinar, dialogar, debatir, reivindicar, quejarme, hablar por hablar y hasta rajar. Disfruto dando rienda suelta a mi lengua ya sea por motivos serios o bien para reírme de todo, de todos e inclusive de mi mismo, que es algo inevitable y eficaz cuando ya te has reído de todo y no te quedan más ideas.

Por otro lado, últimamente me da la sensación de trabajar en una jungla. Teniendo que lidiar a diario con más de un animal, esquivar pisotones, evitar mordiscos, huir de zarpazos, banderillear a algún torero y soportar a varios sindicalistas. En fin, que el ambiente está tremendamente convulso y, supongo que en parte debido a la actitud que exponía en el primer párrafo, yo soy de los que más hasta el cuello de mierda ha acabado.

Y lo que es peor, gran parte de esta mierda la he arrastrado a mi vida personal, en vez de dejarla en el trabajo en el segundo cajón de mi mesa junto a la grapadora, por poner un ejemplo…

Cómo resultado he estado serio, crispado, demasiado irascible, poco comprensivo y de muy mal humor. Lo que ha conllevado discusiones con Lunar y con algunos de mis amigos, y en definitiva, con la gente que más quiero.

Esto no podía continuar así. Así que, aconsejado en parte por Lunar y en parte por algún que otro amigo, decidí dejarme domesticar para convertirme en un recatado trabajador que huye de todo tipo de conflictos tanto laborales como personales.
Ni el empuje aportado por los consejeros, ni mi ilusión inicial, pudieron con tal propósito. A penas día y medio después del ‘cambio de chip’, mi lengua empezaba a revelarse,… y finalmente lo hizo.

Si es que uno es como es… y debe conformarse con ello.

Perdido y recuperado mi carácter y comportamiento natural, me dio la sensación de que me faltaba algo, que en él proceso se había quedado algo colgado… Pensé que uno no podía hacer ese cambio de ida y vuelta sin más y volver a la normalidad de una forma tan rápida. De pronto, noté haber perdido, a parte de la elasticidad de mi lengua, ciertos dones: tales como el del vilipendio, la ofensa y el desdén.

Y así, sin proponérmelo, me vi discutiendo sin faltar al respeto a nadie y con una nueva vuelta de tuerca a mi adorado arte de la ironía.

Sé que todo esto es un poco raro y siniestro, pero en resumen os diré que con ese insignificante periodo de tiempo en el que conseguí seguir el consejo de morderme la lengua, descubrí que tenía demasiado veneno oculto en ella… Así que, horrorizado y avergonzado, me deshice clandestinamente de él y, ahora sí, sin todo ese veneno dentro, le he vuelto a dar rienda suelta a esta lengüecita,… pero ahora sin escupir veneno a nadie....

Y resulta que me siento genial.

domingo, 3 de octubre de 2010

Meme-Premio-Tag


Estoy que no quepo dentro de mí... Y es que me han concedido un premio, y no por partida doble ni triple... No. Me lo han dado cinco veces. Así que entended que escriba estas lineas con ese gesto semi-orgásmico que tenía Kevin Spacey en la conocidísima escena de lluvia de pétalos en la película American Beauty...

Este premio tiene una serie de reglas, unas reglas que soy incapaz de reproducir dado mi estado de excitación... Así que me limitaré a agradecerles a Síes, Lana, Gordi, La gata y Te susurraré que hayan pensado en mí para este premio. Ahora también debería repartir yo mis flores, pero como me encuentro especialmente generoso, que sepáis que tenéis una para cada uno, para todos los que pasáis por aquí de tanto en tanto.

Por otro lado, también me han nominado para un tag, que en realidad no sé que demonios significa, pero ya que me he puesto a hacer deberes, que más dará que no los entienda,... ni que fuera la primera vez...

El tag me llega por parte de Lana, Blind-y, Luna y La gata. Y se trata de una serie de preguntas, en total 23, ya que juntando las que han ido añadiendo unas y otras, pues al final ha resultado un largo cuestionario. Yo tendría que añadir otra pregunta más, pero no lo haré, ya que no quisiera agrandar más esta bola de nieve ;P. Ahí van las preguntas:

1. ¿Te llevas bien con tu suegra?
Aún no lo sé, espero que sí…
2. ¿Cuál es tu reto?
Montar mi propio negocio.
3. ¿Qué le dirías a tu jefe si te tocara la lotería?
¡Ahí te quedas!
4. ¿Qué harías si descubrieras que alguien te está mintiendo?
Indignarme y desenmascararlo.
5. Si se quema la casa y sólo puedes salvar una cosa:
Mi culo y el de los que estén conmigo en casa, si es que hay alguien.
6. Entras en un sitio con mucha gente, ¿qué haces?
Ningún problema. Mezclarme con la muchedumbre y cascar.
7. Ves el vaso medio lleno o medio vacío
Normalmente medio lleno, normalmente…
8. Te encuentras con una lámpara mágica, ¿qué tres deseos pides?
Los dos primeros los tendría que pensar, pero el tercero sería poder pedir otros tres deseos al día siguiente y así sucesivamente.
9. ¿Qué te llevó a escribir un blog?
Una época de bajón en el que necesitaba desahogarme, y varios bajones y subidones después sigo por aquí…
10. Si fueses un dinosaurio, ¿cómo te llamarías?
¿Dinosaurio? Yo soy un mono y punto.
11. ¿Querrías cambiar algo de tu pasado?
Ya está bien como está: Imperfecto pero el mío.
12. ¿Cuál es tu sueño?
Ser viejecito, mirar hacia atrás y pensar que he disfrutado la vida al máximo.
13. ¿Qué es lo más vergonzoso que has hecho?
Pues mira lo voy a decir, porqué no… La madre de mi ex (N.) era enfermera,... yo tenía un problema de esos que se sufren en silencio,.. y en fin… hasta aquí puedo leer…
14. ¿Con qué "1º vez" de tu vida te quedas y por qué?
Las primeras veces siempre son especiales, sería injusto elegir, todas en su momento fueron especiales, cada una en su momento, en su contexto...
15. ¿Te acostarías con alguien por una apuesta?
Depende de con quién y de la apuesta…
16. ¿Aceptarías una proposición indecente? Una noche por 1 millón de €.
Sinceramente, creo que sería una oferta muy difícil de rechazar. Es mucho dinero, y señores, señoras… me temo que todos tenemos un precio.
17. Si hicieran un peli de tu vida, ¿cómo se llamaría?
‘El pianista en el tiroteo’ me gusta…
18. ¿Cuál es tu mayor defecto y cuál es tu mayor virtud?
Creo que la sinceridad es mi mayor defecto/virtud.
19. ¿En qué situación hiciste daño a alguien y no te arrepientes?
He hecho daño más de lo que debería o quisiera. Me arrepiento de todas.
20. Algo que nunca te atreviste a decir...
¡Uy! Llamadme cobarde, pero sigo sin atreverme… ;P
21. Si fueras un animal, ¿cual serias?
Y dale,… que soy un mono.
22. ¿Que no harías nunca por dinero?
¿De qué cantidad estamos hablando? ;P
23. ¿Qué o quién es capaz de sacarte de tus casillas?
Me temo que no es muy difícil hacerlo…

Ahora me toca elegir a 8 blogueros que me gustaría que respondieran al cuestionario o tag, intentaré no repetir a nadie, ya que sé que muchos de vosotros ya lo habéis hecho. Se lo paso a little by little, Josep Capsir, Mágica, María, Morgana, Alex B., El guardián del faro y Rosaida.
Sé que casi ninguno de los 8 elegidos sois muy dados a los memes, así que de ahí mi curiosidad, y bueno, que no os sintáis obligados ni mucho menos.

Y hasta aquí la larga entrada de hoy... ¡Feliz inicio de semana a todos!

jueves, 30 de septiembre de 2010

Buzón de quejas

Llevo un tiempo ofuscado, y a pesar de que hace ya unos meses intentara tener motivos para no quejarme, la verdad es que últimamente me es más fácil encontrar motivos para sí hacerlo...

Porque cuando parece imposible que la vida te vaya mejor, irremediablemente, la única opción que queda es que empeore.
Porque hay personas que olvidan sus promesas.
Porque existe gente que no sabe guardar un secreto.
Porque las buenas experiencias solo sirven para acabar echándolas de menos.
Porque el motivo anterior es una auténtica estupidez, pero en los malos momentos no puedo evitar pensarlo.
Porque los padres envejecen y además lo notamos.
Porque te ningunean en el trabajo.
Porque el secretario del ministerio de industria no cree oportuno saludarte.
Porque si lo de hoy es lo primero, ¿qué hago con lo que ayer parecía tan urgente?
Porque hay decisiones que son increíblemente difíciles de tomar.
Porque nadie, absolutamente nadie, es celoso; menos yo que debo ser muy raro.
Porque la afirmación anterior no es del todo cierta.
Porque cenar solo es aburrido.
Porque mi coche es un traidor, y los mecánicos unos usureros.
Porque la Renfe es tercermundista.
Porque la ley de Murphy definitivamente sí que existe.
Porque el trabajo mata y el tabaco dignifica,… ¿o era al revés?
Porque algunos ambientadores huelen a mierda.
Porque el último verano ya queda muy lejos, y las próximas navidades demasiado cerca.
Porque cualquier tiempo pasado nos parece mejor.
Porque detesto a Karina.
Porque la lista de motivos para no quejarme era más corta.
Y porque aún podría seguir añadiendo más.
Porque dicen que soy un gruñón.
Y porque además lo soy.

Que nadie se asuste, simplemente hoy ha sido un mal día. Mejor dicho, está siendo un mes horrible, menos mal que septiembre tiene las horas contadas… Lo único bueno es que creo que, a partir de ahora, las cosas sólo pueden ir a mejor,… ¡o eso espero!

lunes, 27 de septiembre de 2010

De buena mañana

Hoy me han despertado y sobresaltado unas bombas que al final he descubierto que eran algún tipo de obras en casa de los vecinos,… ¡a las ocho de la mañana!

Sé que muchos diréis que levantarse a las ocho de la mañana no es madrugar, pero es que uno está muy bien acostumbrado...

Y sí, gracias a estas obras, y ya de nuevo en mi coche, hoy he llegado antes de las nueve al trabajo, todo un record. Eso sí: taquicárdico perdido.

Feliz lunes…

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Me gusta conducir...

Lunes 20 de septiembre. 9:15 de la mañana. En una oficina cualquiera...

¿Aún no ha llegado Jauroles? ¿Dónde estará Jauroles? ¿Qué le habrá pasado a Jauroles?

Preguntas que angustiaban y atormentaban a decenas de personas, pero sobretodo a una: al propio Jauroles…

Él sabía que fue un afortunado, que vivió su inigualable tiempo de gloria que muy pocos podrán soñar. Era consciente que en plena crisis financiera y petrolera, y en pleno auge del carril vao, se antojaba complicado ir al trabajo solo, tranquilo y en tu propio coche.

Pero lo había logrado…

¿Qué pasó? ¿Por qué se esfumó todo esto? ¿Dónde está Jauroles?

Él que conducía orgulloso, sacando brazo, y se sentía digno heredero del rey Hasselhoff con su coche fantástico. Él que peinaba cresta engominada, vestía discreto a medio camino entre look fashion y perroflauta, y compartía a todo volumen melodías con mensaje ocultas en canciones pop ensordecedoras y enajenadoras del populacho.

Pero su coche le volvió a dejar tirado y, al no encontrar ni rastro de 'clausula de vehículo de sustitución' en su seguro, Jauroles se supo perdido…

Pero por dios, ¡¿dónde estará Jauroles?!

Pues bien, Jauroles está atrapado, prostituido por las masas, se ha entregado al vaivén de cientos de caderas y se ha dejado sodomizar por un dictador llamado Renfe.

Pero, en un momento dado, su memoria ha empezado a ser bombardeada con cientos de recuerdos de sus años de desmelenado estudiante asiduo a tales orgías… Y así, de pronto, ha recordado lo que echaba él de menos esos excitantes roces con desconocidos, los empujones, los gritos, los agobios, los carteristas, el bochorno, el olor a sudor y los aromas típicos de este maravilloso transporte público.

Y, cómo no, Jauroles llega tarde al trabajo…

domingo, 19 de septiembre de 2010

Salida de emergencia

No hay manera, si es que parece que no hay manera…

Cuando unos están de vacaciones, los otros van hasta el culo de trabajo y no tienen vida social.
Cuando unos están de veraneo, los otros salen a quemar la ciudad.
Cuando unos no tienen tiempo, los otros organizan una timba de poker.
Cuando unos encuentran un huequecito, los otros tienen compromisos ineludibles.

Pero, cuando uno de ellos realmente lo necesita, sus agendas le dan la espalda a la rutina, cancelan compromisos, anulan visitas al dentista, se tiran de trenes en marcha y, de una vez por todas, se junta toda la banda.

Porque la amistad se basa en eso, en saber cuando se te reclama, cuando realmente te necesitan… Y no se basa, ni mucho menos, en los momentos de risas, de vacaciones, de ocio, ni en las noches de copas,… aunque en más de una ocasión acabemos borrachos.

Y cuando por fin quedan: se ven, charlan, despotrican, ríen, gritan y hasta lloran, pactan salidas, fines de semana, recuerdan proyectos fallidos, se ponen nuevos motes y hablan del asco que les da la elefantosis.

Y cuando les sirvan el tercer Havana 7, ya nadie recordará el propósito negativo de la quedada.

Y cuando al día siguiente les pidan una crónica detallada de la noche, ésta jamás llegará tal cual, sino por mensajero extorsionado, que ya se encargará alguien del soborno…

viernes, 17 de septiembre de 2010

Esto no es Esparta...

Acontecimientos en menos de 72 horas:
Una traición.
Dos decepciones.
Dos discusiones.
Dos tardes seguidas sólo y pensando.
Demasiados reproches.

Y, como broche final, no parar de escuchar esta maldita frase:
'Tú eres muy fuerte, estas cosas no te afectan.'

¿Y si resulta que sí me afectan?
¿Y si necesito hombros en los que llorar; aunque no me dé la llorera?
¿Y si no soy tan fuerte?
¿Y si no soy ese hombre invencible capaz de superar cualquier contratiempo al grito de 'esto es Esparta'?

Menos mal que, aún siendo poquitas, tengo personas a mí alrededor que saben ver a través de ese traje rojo y azul con detalles amarillos. Ese traje con el que, sin proponérmelo, me ven los ojos de la mayoría de gente de mi entorno.

En fin, me voy a la cama, no quisiera llegar tarde mañana al Daily Planet

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Sólo yo

Es tremendamente divertido ser Jauroles y reírse de todo, empezando por mi propia vida, a través de un pequeño blog. Pero hay días en los que sólo soy yo, con nombre real y todo, y la pose superficial de ‘la vida hay que afrontarla con una sonrisa’ se me cae por tierra…

Me preocupan demasiadas cosas,… incluso las que no deberían.

lunes, 13 de septiembre de 2010

El baile

Recuerdo perfectamente haber sentido antes esta sensación... Esta sensación de inmensa felicidad rozando incluso el alelamiento.

Seguro que todos la conocéis, hablo de esa sensación que sentimos al inicio de una relación de pareja. Esa sensación tan excitante, reconfortante y placentera que parece venir acompañada de una suave melodía. Una melodía tan envolvente y relajante que hace que te desinhibas, que bailes y bailes a su son, y que te desprendas por completo de todas tus corazas…

Y así estoy yo, bailando…

Pero, ¿qué pasará cuando deje de sonar esta fantástica melodía y el reloj marque las doce campanadas?

¿Saldrás corriendo maldiciendo a tu hada madrina?

Quizá tenga suerte y caiga en mis manos tu zapatito de cristal, dejándome un rayito para la esperanza...

O puede que, aún abrazados, sigamos bailando lo que nos echen, incluso el peor de los pachangeos

Pero ¿y si nada de esto sucede? ¿Y se, de pronto, desapareces de mi vida para siempre?

¿Y si descubro que no eres mi escalera, sino otro escalón más? Otro en el que volver a tropezar…

¿Podré soportarlo? ¿Otra derrota?

¿Y si te decepciona que deje de saber hacerte reír a cada momento, a cada segundo?

¿Me perdonarás si dejo de encontrar siempre las palabras exactas?

¿Podrás soportar que casi siempre, más que el aspecto de un apuesto príncipe, posea el de una estúpida rana?

¿Seguirás bailando conmigo entonces?

Te prometo que a mí no me importará que me muestres tu lado más Cenicienta, ni tan si quiera que tus zapatitos de cristal se tornen unas vulgares converse.

Para mis ojos seguirás siendo la bellísima reina del baile… Mi reina.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Cómo sobrevivir a la rutina

Ahora sólo queda el anhelo de los estupendos momentos vividos...

El verano tiene los días contados y, a estas alturas, el funeral de Chanquete ya debe haberse celebrado. La rutina ya cubre de nuevo el blanco de nuestras agendas. Y las mañanas tostándose al sol, las salidas a cualquier hora, así como el descanso y la desinhibición, han quedado para el recuerdo.

Aunque todo vuelve a encauzarse, buscando un rayito de esperanza, he llegado a la conclusión de que lo realmente maravilloso del verano, y de las vacaciones, no son el buen tiempo ni los momentos de ocio ni tan siquiera el ansiado descanso laboral… Lo realmente maravilloso es el hecho de poder disfrutar plenamente de la compañía de esas personas que día a día nos acompañan en nuestra rutina y nos rellenan esos pocos huequecitos libres, que por ínfimos que nos puedan parecer, son los que realmente hacen que sigamos hacía adelante, que nuestro corazón lata y que de tanto en tanto esbocemos una sonrisa.

Es por eso que hoy dedico mi entrada a todos aquellos que me rellenan esos huequecitos, entre los cuales se encuentran mi familia, mis amigos, muchos de mis compañeros de trabajo y, por supuesto, Lunar.

Gracias a ellos, los inviernos, la rutina e incluso los momentos más duros, me parecen un poquitín más amables. Porque me importan, noto que les importo y sé que llegado el momento podré contar con ellos, tanto para lo bueno como para lo malo… Y ese sentimiento es el que hace girar el mundo, al menos el mío…

Y, cómo no, un trocito de esta dedicatoria también es para vosotros. Vosotros que me leéis, os leo, me comentáis, os comento… con la asiduidad que nuestros horarios y quehaceres nos lo permiten a unos y a otros. Pero con esta interacción, a épocas más grande, otras en cambio más pequeña, también se me rellenan muchos de esos huequecitos que tan bien me sientan…

Gracias.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Réplicas

Todo el mundo sabe que después de un terremoto pueden devenirse las réplicas. Esas réplicas siempre serán de menor magnitud, intensidad y duración que el movimiento sísmico primario…

Pues eso es lo que ha sido para mí este fin de semana: Una mera réplica de mis vacaciones.

Y es que durante este fin de semana he tenido la extraña sensación de estar aún de vacaciones, de que éstas nunca hubieran acabado y de que ni mucho menos esta última semana la hubiera pasado de vuelta en la oficina trabajando.

La temperatura estival y el hecho de que mi temporalmente detestada Lunar continúe de vacaciones no han ayudado a tirar por tierra esta sensación.

Y aquí estoy ahora, casi como el domingo pasado, sin poder dormir y con mi mente bombardeada de recuerdos vacacionales, especialmente de mis días en Cerdeña

Recuerdo perfectamente la mañanita de playa con problemas logísticos, oseasé con una sola toalla. Lo fría que estaba el agua y que fue Lunar la que se metió primero en el agua, pero de espaldas, que resulta que así está menos fría,… o eso afirma ella.

Y cuando Lunar se compró aquel jersey, y claro, al lado de la playa y con el calor que hacía poca lógica tenía… Pero aún paseando, ya a media tarde, el sol empezó a bajar, el aire a soplar y Lunar se puso el jersey con una malvada sonrisa en su rostro. Yo intenté simular no verme afectado pero acabé apretujándome al máximo contra Lunar en busca del roce y el calor de ese preciado tacto. La lana del jersey...

Me viene a la cabeza el exitoso día de desenfreno culinario, en el que combinamos con igual grado de lujuria una langosta a la catalana para comer y un Big Mac para cenar.

Y aquella urgente paradita camino de Bosa para hacer pis, y para que Lunar se peleara con una camarera, una imbécil que pretendía obligarnos a consumir para usar el baño… ‘Pues buscamos otro lado aunque me mee encima’, me dijo Lunar indignada…

Recuerdo las noches, su pelo despeinado por el aire en el puerto, cuando nos besábamos al lado de aquella farmacia y nuestras risas ahogadas para no despertar a todo el hotel a nuestra llegada. Llegada alcohólica, por supuesto.

Y, cómo no, la búsqueda incesante de un restaurante que nos recomendaron, del cual no teníamos ni el nombre ni una dirección exacta, simplemente una escueta descripción del mismo. El cual llegamos a la conclusión de que no existía. Hartos y extenuados por tal salvaje broma o juego macabro acabamos repitiendo restaurante en el centro.
- ¿Carne o pescado?
- Pescado.
Y mientras devorábamos el pescado incógnita, veíamos pasar la colorida tenia que se remueve por los intestinos de Alghero, tenia de tal magnitud que no podíamos menos que pensar que el final de la calle era un inmenso y desproporcionado agujero negro.

Me acuerdo de nuestro amigo francés, y cuando solicitó hacernos una foto mientras nos besábamos Lunar y yo. ‘Conocía el dramatismo de El beso de Picasso y el simbolismo de El beso de Klimpt, y ahora he inmortalizado toda la ternura y el realismo del vuestro’, dijo cuando accedimos.
Gracias a este y otros momentos, tenemos un piso disponible en Le Marais, París. Pero eso,… eso formará parte de otro viaje,… de otras vacaciones.

jueves, 2 de septiembre de 2010

La cuenta, por favor...

La verdad es que este mes de agosto a dado para mucho…

Antes de irme de vacaciones y poco después de gastarme la mitad de la paga extra en reparar mi coche, me vi envuelto en un encuentro aparentemente fortuito.

Lunar y yo salíamos del cine de ver 'Origen', cuando nos topamos por sorpresa con mi hermana y su novio el Pirata. Tras las obligadas presentaciones, acabamos decidiendo por unanimidad ir a cenar juntos…
Hermana: ¡¿Y si cenamos juntos?!
Lunar: ¡¡Vale!!
Pirata: Como queráis…
Yo: Eh,… vale…

El menú fue más variado de lo esperado. Mi hermana decidió acompañar la ensalada y la pasta con una retahíla de anécdotas sobre mi infancia y adolescencia para mi humillación e irritación. El punto culminante vino en los postres con su intento final de atentado hacía mi persona: compararme vilmente con Naim Thomas, un parecido razonable que jamás acepté ni aceptaré…

Sé que Lunar no tenía la culpa, pero ¿era necesario reírle las gracias a semejante víbora? No, y punto. Así que, llegados a este punto, decidí dejar de ser el centro de atención – y descojone- y atacar desvelando alguna que otra intimidad de ellas para sonroje de ambas. Y como todo se pega menos la hermosura, el Pirata también se destapó y entró al trapo sacándole de nuevo los colores a mi hermana, a lo que esta, como no, respondió con creces, dejando al Pirata un tanto avergonzado con una anécdota que prefiero no rememorar.

La cosa parecía no tener fin, pero afortunadamente la camarera trajo la cuenta para alivio de todos.

A modo de conclusión, recalcaría que mi hermana y Lunar parecieron congeniar perfectamente desde el principio, lamentablemente… Y en cuanto al Pirata, la verdad es que me pareció un buen tipo y alejó de mi cabeza aquella estúpida idea del Lobo Feroz, aunque mi pregunta es la siguiente: ¿Cuánto tiempo es necesario para desenmascarar a un peligroso psicópata?

martes, 31 de agosto de 2010

Esto no es una crónica de mis vacaciones...

Sé lo aburrido que puede resultar la crónica de unas vacaciones relatada por un pesado charlatán como yo, y mucho más si dicha crónica es prolija en detallitos y anécdotas que carecen de total importancia para el interlocutor. Y prefiero no entrar a comentar esos interminables álbumes de fotos vacacionales tan interesantes como el volumen T-Z de cualquier enciclopedia de bolsillo.

Así que no os daré la lata exprimiendo lo que han dado de sí mis vacaciones en L’Alguer (en catalán), Alghero (en italiano), S’Alighèra (en sardo).

No os hablaré de su fabuloso casco antiguo propio de la época medieval, ni de sus pequeñas iglesias, murallas y torres, ni de sus estrechas calles salpicadas al azar con innumerables tiendas, restaurantes, terracitas y espacios verdes que adornan plazas diminutas.

Ni me pararé a describir sus formidables playas, cuyas aguas parecen haber encontrado el equilibrio perfecto entre el agua cristalina y la color turquesa.

Tampoco os contaré lo bello que puede resultar pasear por sus calles mientras ves ponerse el sol sobre el singular escenario de sus bastiones fortificados. Ni la magia de ver sus calles tiñéndose con la luz de sus farolas, invitándote a continuar la velada en cualquiera de los locales del centro.

No os explicaré lo acogedor que se torna el alba acompañado de una ricotta siciliana con chocolate negro.

Ni os aburriré con los detalles de mi visita a las Grutas de Neptuno, en barco, esquivando sus 656 escalones.

No nombraré el precioso pueblo de Bosa.

Ni las interesantes visitas por toda la región norte de Cerdeña: Porto Torres, Castelsardo, Olbia, Capo Testa o las paradisíacas playas de Costa Esmeralda.

Tampoco narraré la obligada visita a Cagliari, la cual se hizo más pesada de lo esperado, de cuya visita sólo cabría destacar su bella Via Roma.

No quisiera aburriros tampoco con el sinfín de anécdotas imborrables, genuinas y hasta absurdas que he vivido en primera persona.

Ni con los momentos únicos de intimidad y confidencias junto a Lunar, durante los cuales hemos creado nuevos y fascinantes lazos entre nosotros; mejorado, transformado e incluso adornado los ya existentes; y vislumbrado un pequeño ápice de lo que aún nos espera por vivir, descubrir y disfrutar juntos.

Ni con las noches de insomnio, de hacer amigos, enemigos, de hacer el loco o más bien el ridículo; ni con las mañanas de resaca, de risas y lloros; ni con los días de relax, de calor, de nudismo y si me apuras hasta de travestismo.

Lo dicho, no pretendía aburriros… Pero me temo que no he sabido cumplirlo… Incluso, yo mismo, no he podido reprimir varios bostezos mientras escribía esta odiosa apología de Callejeros Viajeros.

Lo siento.

lunes, 30 de agosto de 2010

De vuelta

Me levanto de la cama.
Me acerco a la nevera, a oscuras. La poca luz que entra por las ventanas, todas abiertas de par en par, me hacen de guía.
Abro con la mano derecha la puerta de la nevera, con la izquierda cojo la botella de litro y medio. Bebo agua.
Un trago, dos tragos, tres tragos. ¡Qué fría! Espero no coger dolor de garganta.
¿Por qué no puedo dormir?
Mientras vuelvo a dejar el agua en su sitio, escucho un ruido. ¿Viene del comedor?
Me acerco a mirar. De camino, noto un movimiento a mi derecha, como un destello.
Me detengo. ¿Quién es ese tipo en calzoncillos que me mira…?
Quince días fuera y ya no ubico ni los espejos de mi casa.
¿Y el ruido…? La cortina, como no. Mejor bajo la persiana del comedor.
Y, ahora sí, completamente a oscuras, vuelvo corriendo a la cama.
Mi cama. Se me hace extrañamente grande ahora mismo, inmensa. Hace tantos días que no duermo solo…
Cierro los ojos y casi puedo notar su presencia, mi propia piel me huele a ella.
Me acurruco con la almohada. Ahora izquierda, ahora derecha. Boca arriba, boca abajo…
No puedo dormir.
¿Qué habrá sido de mi blog? ¿Quedará alguien por allí? Así que cojo mi portátil.
¿Para qué? Pues para deciros:
Señores, señoras, señoritas… He vuelto, se acabaron las vacaciones.
Y mañana de vuelta al trabajo.

Y ya son más de las dos…

viernes, 13 de agosto de 2010

Un lugar

Ha llegado el momento de despedirse… ¡Me voy quince días de vacaciones! Y durante estos días no pienso tocar un ordenador y, si soy capaz de cumplirlo, tampoco mi teléfono móvil…

Hay que ver cómo puede cambiar la vida en un solo año. El año pasado mis vacaciones fueron, más que una pesadilla, una depresión. Y, en cambio, este año prometen ser un sueño.

Lo mejor del viaje, sin duda, la compañía. Mañana temprano, Lunar y yo cogemos un avión para marcharnos a un lugar…

Un lugar en el Mediterráneo. Un lugar pequeñito, acogedor, que nos servirá de trampolín para conocer, aunque sólo sea en pequeñas escapaditas, la gran isla a la que dicho lugar pertenece.
Un lugar que visité fugazmente hace algunos años y que me encantó. Un lugar al que me prometí a mi mismo volver algún día con más tiempo y calma. Un lugar que quiero enseñarle a Lunar. Donde por sus rincones oiremos un particular italiano y un peculiar catalán con muchas influencias. Donde no nos será nada difícil hacernos entender. Donde sus gentes son encantadoras y generosas en simpatía. Donde la tranquilidad es protagonista pero si buscas ambiente y diversión, o incluso desenfreno, lo encuentras. Donde numerosas culturas han ido dejando huella durante siglos creando un paraje, cuanto menos, característico. Donde existe una combinación única de historia, arquitectura, cultura, gastronomía, vinos excelentes y tiendas de moda. Donde su paseo marítimo ofrece una panorámica envidiable. Y donde sus playas son de color blanco y sus aguas totalmente cristalinas.

Un lugar que, si aún no lo habéis adivinado con todas estas pistas, no pienso revelaros...

Buscad el vuestro y, si resulta ser el mismo, dad un paseo al atardecer por sus encantadores callejones adoquinados. Allí, en cualquier terracita, al final de cualquier calle, me encontraréis junto a Lunar esperándoos para brindar con un buen vino. Acercaos, yo invito.

Os echaré de menos.

lunes, 9 de agosto de 2010

Mi coche

Todo empezó el pasado jueves por la tarde. Al arrancar, una luz en el salpicadero sugería que algo andaba mal en los entresijos de mi coche. La mancha de líquido bajo el capó lo confirmaba.

Por dios, mi coche se estaba desangrando...

Estaba claro, lo primero que había que hacer era llamar urgentemente a un mecánico. Así que cogí mi móvil y llamé…
- Papá, hay una mancha bajo mi coche, y se me ha encendido una luz en el salpicadero. ¡¿Qué hago?!
- ¿Has mirado la botella del agua?
- No.
- Anda, abre el capó…

Lo hice, y tras un ligero rastreo, mis ojos expertos detectaron la anomalía.
- ¡Esa no, esa es la del líquido de los limpiaparabrisas!- exclamaba el impaciente de mi padre…
- Ah, pues la más grande también está vacía.
- Tendrás que llevarlo al mecánico.

Así que a la mañana siguiente, me levanté, y chantajeé a Festivo para que me acompañara a llevar mi coche a mi mecánico de confianza. Bueno, al más cercano…

- Puede que sea un manguito- dijo el mecánico sin apenas acercarse al vehículo.- Déjamelo, y esta misma tarde te digo algo- sentenció.

Pasé gran parte de la tarde esperando a que sonara mi móvil, pero el mecánico se hacía de rogar. Siempre me hacen lo mismo, me engañan con falsas promesas y yo les creo…
En fin, finalmente llamó.
- No es un manguito, es algo más serio. Pásate por aquí- me dijo haciéndose el interesante.

El tema parecía no pintar nada bien, por lo que, esta vez sí, decidí vestir de negro. Preferí no pedir ayuda y acercarme al taller solo y a pie. El trayecto fue duro, como ir a un entierro,… no, como ir a recoger unas cenizas.

Mientras caminaba, tarareaba 'Fade to black', no se me ocurre mejor banda sonora para semejante momento…. Cuando la cancioncita ya no me distraía, pensé en quién podría ser más penoso que yo, y llamé a Lunar, que como aún no está de vacaciones estaba trabajando… pero como estaba muy contenta porque le quedaba menos de una hora para empezar el fin de semana, pues tampoco fue de gran consuelo hablar con ella.

Por fin llegué al taller. Y, una vez allí, el mecánico me tranquilizó. El problema tenía solución: Un nuevo radiador. Nuevo y muy caro… Pero, ¿cómo no iba a gastarme el dinero en repararlo? ¿Qué sería de mí sin mi coche? Y lo más importante: ¿Qué pensaría de mí Roxette?

jueves, 5 de agosto de 2010

Todo vale

Y es que da igual que estemos a sábado, a lunes o a jueves; que sean las diez de la mañana, las cuatro de la tarde o las tres de la madrugada; que diluvie o que el termómetro marque treinta y seis grados a la sombra…

Son días de tranquilidad, de risas, de quedar a cualquier hora, de charlar hasta las tantas, de olvidarse el móvil en casa, de perder el reloj y de llevar gafas de sol tipo pera. Días de tostarse, de moreno, de mojarse, de trasnochar, de sentirse bien, de comer mejor o de comer a lo camping, de cuidarse, de cuidarnos y de quererse a uno mismo queriendo también a los de alrededor.

Días de familia, de amistad, de amor, de fomentarlo, de cultivarlo y por supuesto de disfrutarlo.

Es verano, estoy de vacaciones,… y todo vale.

lunes, 2 de agosto de 2010

Caer en la cuenta

No me lo dijeron en aquel pub el día en que nos conocimos.
Tampoco lo mencionaron mientras nos besábamos con deseo en calle Aribau, número doscientos cuarenta y dos.
Ni cuando la desnudaba con ansia el último veintitrés de enero.
Ni cuando sus piernas me retuvieron.
Ni en ninguno de los amaneceres.
Tampoco en los restaurantes.
No me lo contaron mientras nevaba sobre su gorro de lana.
Ni cuando me hizo aquel regalo envuelto con su sonrisa.
Ni cuando me susurró al oído que creía que me quería.
Ni cuando me prestó sus mejillas y sumó sus dos lágrimas a las mías.
Ni en nuestra primera noche de guacamole.
Ni tan siquiera la vez que pasamos dos días y cuatro horas en la cama.
O aquella tarde que nos merendamos, sin hambre, tableta y media de chocolate.
Ni el único día que cenamos antes de las diez y diecisiete.
Ni aquella noche que decidimos dormirnos mientras nos mirábamos.
Y tampoco mientras hacíamos el amor ante noventa mil espectadores, sólo dos de ellos conocidos.

Me lo dijeron mucho más tarde. La última madrugada. Eran las tres y media pasadas, y yo me reía con un amigo de algo que ya no recuerdo. Ella bailaba a menos de seis metros. Entonces, la miré. Mucho. En ese instante mis ojos me lo confesaron. Era la mujer más bella que habían visto nunca. Estaba hecha exactamente al gusto de ellos, no podía haber otra explicación. Ninguna imperfección, no faltaba nada, nada sobraba. Vale, había bebido. Lo reconozco. Unos cien cubatas. Pero hace un rato, cuando me despedía de ella, y sin asomo de alcohol en mis venas, mis ojos me seguían susurrando exactamente lo mismo.

viernes, 30 de julio de 2010

Y llegó el día

Era consciente que este día se acercaba,... era inevitable. El día de la despedida. Esta mañana, al vestirme, he preferido esquivar el color negro. Por lo que, mi camiseta verde loro ha sido una buena compañía ante semejante trance.

Llegado el momento, entre apretones de manos y besos pesarosos, me despedía del resto de compañeros con motivo del inicio de las vacaciones. Lo que nos llevará, entre otras cosas, a bastantes días sin vernos.

Una vez despedidos, hemos guardado un o ningún minuto de silencio, no estoy seguro… Mientras tanto, yo intentaba recordar los maravillosos momentos vividos durante el año. Pero, supongo que debido al impacto de tan amargo adiós, mi mente no ha sido capaz más que de pensar en mi cama, en este despertador y en el paradero de una tal Eva María.

Así que, con lágrimas en los ojos que me empañan la visión del teclado, y más si cabe de la pantalla, admito mi actual tristeza y estado total de decaimiento…

¡¡Vacaciones!! Vaya putada…

(Aunque por el momento me quedo en casita, esperando a que Lunar coja vacaciones... ¡Menuda aguafiestas!)

martes, 27 de julio de 2010

Despertando mi vena fratricida

Yo, por teléfono: ¿Me has llamado?
Hermana: Sí, ¡hace casi 12 horas!
Yo: He visto tu llamada a las 12 del mediodía. Me ha extrañado que me hubieras llamado a las 9 de la mañana,… pero como no me habías vuelto a llamar, he pensado que te habrías equivocado…
Hermana: Anda que te preocupas, ¡como para una urgencia!
Yo: Bueno, ya te digo, como no me habías vuelto a llamar y como encima estaba liadísimo de trabajo pues no te he devuelto la llamada, pero ahora me he acordado…
Hermana: ¿Ahora? Pues ya podía estar yo agonizando con fuerzas para una única llamada, y tú ahí… ‘liadísimo’ y llamando medio día más tarde.
Yo: ¿Qué quieres que te diga…? Te he llamado, ¿no? ¿Qué querías?
Hermana: Vaya, ¿ahora te preocupa o qué?
Yo: Joder, dime ya. ¿Era una urgencia acaso?
Hermana: Bueno, es que iba por la calle, y con el sol no veía muy bien… Vamos, que quería llamar a una amiga,… y me he equivocado y te he llamado a ti.
Yo:
Hermana: Pero bueno, que una cosa no quita la otra.

domingo, 25 de julio de 2010

La cabra tira al monte

Vale, os he de confesar que tenía escritas unas nueve líneas de lo que iba a ser mi entrada de hoy. En ellas empezaba a resumir lo que había dado de sí este fin de semana. Mi fin de semana, claro está. Porque, como ya sabréis los que pasáis por aquí de vez en cuando, mis entradas son siempre ego-entradas, del tipo 'mira mi ombligo y mira como me lo hurgo'.

Bueno, total, que en un momento dado mi subconsciente me ha dado una colleja, haciéndome ver que este tipo de entradas-resumen de fin de semana empiezan a oler a pescado podrido, y que, para más inri, últimamente mis entradas son cada vez menos indicadas para diabéticos, y que estarán empezando a resultar odiosas para el personal. Que sólo me falta poner la fuente de color rosa para que todos creáis que quien realmente escribe este blog es un oso amoroso con sería adicción a los algodones de azúcar.

Ha sido entonces que me he propuesto escribir algo serio, algo interesante, profundo, que diera para reflexionar y debatir largo y tendido, haciendo que esta entrada acumulara 107 comentarios,… pero como veis no lo he conseguido. Pero no me culpéis a mí, ha sido cosa de la inspiración, que se ha marchado sin avisar, dejándome huérfano de ideas y habiéndose comido el último gofre.

Así que, en mi línea, os diré que este fin de semana ha sido una auténtica gozada y que, con las vacaciones esperándome al final de la calle, es difícil dejar de ver el mundo del color de rosa.

Sin más, me despido, con esa cara de satisfacción que pondría James Bond justo antes de resolverlo todo y beneficiarse a la rubia de turno.

miércoles, 21 de julio de 2010

Lunar

Está loca, dice ser negra,... aunque aclara que únicamente durante los meses de verano…

Junto a ella,
el amor y el deseo se juntan para inventar juegos llenos de erotismo,
las duchas y la pasión se arremolinan como las burbujas de un buen cava,
sus ocurrencias y mi ironía se mezclan en una explosión de carcajadas,
a los desayunos de mediodía se le suman gestos de complicidad,
los besos restan horas de resaca,
los sueños se solapan con proyectos reales,
los sms sorpresa de ‘te quiero’ se combinan con las llamadas a cualquier hora,
la comida china a domicilio compite con los ‘hoy cocino yo’,
una nota en la nevera se convierte en un espléndido ‘buenos días’,
y se acumulan en el cajón de mi subconsciente poemas de amor que no sé escribir.

Ella me ha recordado la importancia de disfrutar de esos momentos definidos por la retratada como ‘hago lo que quiero porque quiero’.
Esto incluye:
Salir hasta las tantas,
regalarme una copa a la que ha sido invitada por un camarero un tanto salido,
aprovechar la arena de la playa para hacer la croqueta humana,
olvidar que somos adultos y divertirse haciéndonos fotos para la portada de Vogue,
vestir de punta en blanco para salir a la calle,
y dejar los mejores harapos para estar conmigo en casa (agujeros incluidos)

Con ella he descubierto que el amor a veces no se encuentra de un día para otro, o en el primer beso de tornillo… Y que puede ser mucho más placentero descubrirlo poco a poco, irte dando cuenta que empiezas a amar, que algo crece en ti hasta el punto de desbordarse, que eres capaz de querer sin pedir nada a cambio, sin segundas intenciones, sin rendir cuentas a nadie. Y descubrir que, aunque estabas cansado de querer, si encuentras a la persona indicada, si lo tuyo es querer… pues acabas queriendo, y olvidas esa autoimpuesta idea de estar un tiempo solo.

Porque si ella está triste, yo procuro hacerla reír.
Porque ella me arranca una sonrisa casi sin quererlo.
Porque cuando estamos enfadados, me muero por besarla.
Porque si ella llora, yo me aguanto la lagrimilla y la abrazo con entereza.
Porque sólo a ella le interesa lo que sueño.
Porque su aroma y su silencio me regalan, sin saberlo, un bello amanecer.
Porque juntos es fácil tener escalofríos a más de 30 grados.
Porque si yo me pongo cabezón, ella me imita.
Porque si ella se ríe, yo me acabo partiendo la caja.
Porque cuando yo meto la pata ella se ríe conmigo y de mí.
Porque 'los lunares de su cuerpo me los voy a comer'.
Porque la frase ‘Nene, me quedo a dormir’ empieza a ser una norma y me encanta.
Porque una hora de acicalamiento en el baño cunde una noche entera.
Porque salir por la noche es mejor cuando se desayuna acompañado antes de irse a la cama.
Porque si comemos ensalada, necesitamos de una dosis de chocolate para compensar.
Porque apenas he visto dos capítulos de ‘Sexo en Nueva York’ pero oigo hablar de esta serie constantemente.
Porque por su culpa muchos de mis amigos me llaman Nene, pero lejos de molestarme me hace muchísima gracia.
Porque no vivimos juntos pero ya tiene su espacio en mis cajones, en mi armario, en mi lavabo, en mi cama y en mi...

¿Sabéis?, hacerle un hueco en mi corazón fue fácil, entregárselo entero… está resultando increíble.

domingo, 18 de julio de 2010

Anecdotario

Noche de viernes: partida de trivial.
Mientras jugábamos una partida chicas contra chicos, Lunar acusó al bando masculino de no saber hablar más que de fútbol y de La Roja. Nosotros no entramos al trapo sabiendo que era un vil intento de desestabilizarnos.
También cabe destacar la llamada de Festivo: ‘¿Jugando al trivial? ¡Pero que es viernes coño, que parecéis una panda de casados!’ Tengo mis sospechas de que utilizó el término ‘casados’ a modo de insulto, pero no estoy seguro…

Mañana de sábado: aritmética aplicada.
Lunar y yo decidimos ir a la playa con la lección bien aprendida…
Lunar (ejemplo de multiplicación): Si me echo 4 veces mi crema factor 4 de zanahoria, es como si me echara un factor 16.
Yo (ejemplo de suma): Si a mi crema factor 12 le sumo la tuya del 4, ya llevo una protección del 16.
Resultado empírico: Espaldas quemadas y fin de existencias de aftersun. Eso sí, Lunar se empeñó en vestir el resto del fin de semana de blanco, según decía, para que se le notara que le había dado el sol…

Tarde de sábado: estilistas al poder.
Activa necesitaba urgentemente unos pantalones claros, vete tú a saber porqué… Así que Lunar y otras dos amigas ejercieron de estilistas. Pero el resultado no fue el esperado, y Activa acabó comprándose un vestido azul y generoso en escote, para irritación de mi amigo Sensato. Fue Lunar, que se apunta a un bombardeo, la que acabó comprando el pantalón claro... ¿Lo adivináis? Blanco.
Las otras dos amigas no compraron nada, ya que habían ido de tiendas el viernes y se habían comprado sendos pantalones de pitillo, sandalias nuevas y habían criticado a todas las dependientas 'pelo-plancha' de Barcelona centro.

Noche de sábado: por todo lo alto.
Porque íbamos de cumpleaños. Y con lo alto que es el cumpleañero, había que estar a la altura…
Estuvo bien, según parece… Yo por mi parte recuerdo muy poco, ya que Festivo se sentó a mi lado en la cena y se dedicó a no permitir que mi copa estuviera vacía en ningún momento. El calor y la sed hicieron el resto.

El domingo: prácticamente no ha existido.
Porque si yo fui vilmente emborrachado por Festivo. Lunar, por su parte, le siguió el ritmo a Activa, otra degenerada... Así que Lunar y yo hemos amanecido, no se sabe cómo, en mi cama a eso de las 2 del mediodía. Resacosos. Mucho.
Y la tarde del domingo la hemos sobrevivido gracias a Shutter Island y a la metadona (o nocilla en su defecto).

En fin, y mañana lunes…

miércoles, 14 de julio de 2010

Descuidos imperdonables

Nunca habíamos estado tanto tiempo sin vernos; nunca había echado tanto de menos a un amigo…
¡Maldita sea! Si nos queremos tanto, ¿por qué nos vemos tan poco últimamente?

Supongo que es lo que tiene el amor, que nos pierde: El amor a otras amistades, el amor por la familia, un extraño amor-odio al trabajo y, sobretodo, el amor a la pareja…
El amor es capaz de mermar una amistad hasta convertirla en incompatible.
Pero si esto nos ha ocurrido no es más que por inconsciencia, dejadez y exceso de tiempo invertido en cosas menos importantes pero más rutinarias.
No dejemos que esto siga así. Quizás sea el momento de retomar costumbres, re-visitar viejos lugares e intentar no perdernos entre nosotros.

Hoy hemos empezado a poner remedio a todo esto.
Al reencontrarnos tú me has mirado, yo he sonreído y, entonces, nos hemos regalado un cálido abrazo.
Notar que nada había cambiado me ha tranquilizado, y hemos comenzado a charlar como si retomáramos una conversación que habíamos dejado a medias ayer mismo.

Los años nos han convertido a ti en un descarado crítico y a mí en un ácido por sistema; pero cuando te miro, continúo viendo al niño inocente que conocí en el colegio, y espero que tú reconozcas al mocoso junto al que no parabas de meterte en líos.

Tenemos un pacto.
¿No habrás olvidado que en el geriátrico haremos carreras con el andador, verdad?

lunes, 12 de julio de 2010

Para el recuerdo

Nadie dijo que ver un partido de fútbol en grupo sea lo ideal. Por supuesto que es mucho más divertido y emotivo que verlo solo, pero en lo que al propio partido se refiere no es lo idóneo. De hecho, desde que crecí un poco y empecé a ver los partidos importantes con los amigos, no recuerdo claramente ningún Barça-Madrid, no recuerdo cual de los equipos los dominó, ni quién fue el mejor jugador en ellos, y creo que más de la mitad de los goles los he visto gracias a las repeticiones.

Pero, ¿cómo ver un partido tan importante como la final del mundial solo? La final de nuestro mundial. ¿Qué más da haberse perdido, probablemente, miles de detalles del partido? Seguramente, de todas formas, dentro de 20 o 30 años no recordaría cómo transcurrió exactamente el partido, ni las mil patadas que nos dieron, ni cuantas ocasiones tuvimos, ni cuantas tuvieron los holandeses, ni tampoco cómo se llamaba el pulpo, ni mucho menos a quién besó Iker Casillas en directo. Pero estoy seguro de que recordaré a quien besé yo, recordaré a cada una de las personas con las que compartí esa noche, no olvidaré el abrazo y los saltos con mis amigos gritando el gol, incluso recordaré que me empaparon la camiseta de la Roja con cerveza mientras lo celebraba, no olvidaré quienes me regalaron esa camiseta, y tampoco olvidaré la llamada de mi padre emocionado nada más acabar el partido.

Sé que a mucho os podrá parecer absurdo, pero para mí son y serán momentos inolvidables.

¿El partido? El partido no fue precisamente un espectáculo. Había un equipo que quería jugar y otro dispuesto a evitarlo a toda costa. Pero llegó el minuto 116 y el balón le llegó a don Andrés Iniesta,… pero bueno, esta historia ya la conocéis.

viernes, 9 de julio de 2010

La masa de aire africano y otros métodos de cocción

¡Qué se aproxima una masa de aire africano!, anunciaban los telediarios alarmados. Esperábamos el atronador estruendo de miles de vuvuzelas, pero resulta que hablaban de las temperaturas…

¡Y qué temperaturas! ¡Menuda calor que hace! Un calor que no a todos nos afecta del mismo modo…

Hay a quien el calor le afecta físicamente, como a mi padre. Su piel se vuelve húmeda y reluciente, haciéndola parecer de plástico. Cuidado, si una tarde calurosa de verano se os acurre acercaros a darle un abrazo, aseguraros de que las ventanas están cerradas, ya qué se os puede resbalar de entre los brazos y salir disparado por cualquiera de ellas.

Hay a quien el calor le afecta psicológicamente, como a mi hermana-princesa. Ella ya es irascible por naturaleza y este verano ha declarado que el calor le pone de mala hostia. Quienes la conocemos sabemos que cuando ella reconoce algo, todos lo sabíamos hace años… pero vaya, que lo ha admitido.

Hay a quien el calor le deja sin fuerzas, como a mi madre. Así que decide poner el aire acondicionado, tumbarse en la cama y retarse en un cara a cara con el gato para ver quién es capaz de alargar más la hora de la siesta.

Hay a quien el calor le afecta directamente en el habla, como a Compañero A. Que aún habiendo nacido en la periferia de Barcelona, le ha dado por hablar andaluz: ‘Ofú, que caló que hace, chiquillo’, ha exclamado hoy en repetidas ocasiones.

Hay a quien el calor le afecta en su estado de salud, o eso creen…, como a Compañera B. ‘Estaba fumándome un cigarro en la calle, y me he mareado y todo de el calor que hace’, farfullaba esta mañana. A lo que alguien le preguntaba que si había desayunado algo. ‘Un café y dos cigarros’, respondía ella con total naturalidad…

Hay a quien el calor le afecta en el estado de ánimo, como a Festivo. Que ni le apetece hacer deporte, ni le apetece charlar, ni le apetece moverse de su casa. Eso sí, cae la noche y renace cual vampiro dispuesto a aterrorizar a toda fémina viviente, pretendiendo que los demás le sigamos…

Hay a quien el calor sencillamente no le afecta, como a Lunar. Así que coge tranquilamente su coche sin aire acondicionado a las tres de la tarde y se planta en la playa. Llevándose un chaleco por si, según sus propias palabras, ‘más tarde refresca un poquitín’

Hay a quienes no se sabe cómo les afecta el calor, como a Activa y a Sensato. Que como están en Turquía no he podido observarles... La única declaración que han hecho es: ‘Te hemos comprado la camiseta de La Roja’. Así que como se están portando bien no me meteré con ellos.

Y hay a quien el calor le provoca insomnio. Y se dedica a escribir a altas horas de la madrugada. Pero debido al achicharramiento de neuronas, sólo escribe tonterías.